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18 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

El golpe a Torrijos

El 16 de diciembre de 1969 se produjo, a un año del 11 de octubre de 1968, un golpe al Gobierno de Panamá que controlaba el desaparecid...

El 16 de diciembre de 1969 se produjo, a un año del 11 de octubre de 1968, un golpe al Gobierno de Panamá que controlaba el desaparecido general Omar Torrijos por parte de los coroneles Amado Sanjur, Ramiro Silvera y Nenzen Franco. Ya en febrero de 1969 el propio Torrijos había defenestrado al coronel Boris Martínez, el verdadero artífice del golpe al Dr. Arnulfo Arias consumado en octubre de 1968, junto a Fred Boyd, Humberto Jiménez y José Ramos.

Lo importante es recalcar que la posibilidad real de que Omar Torrijos retomara el poder desde 1969 hasta su muerte en 1981 se debe al hoy hospedado en el Centro El Renacer, Manuel Antonio Noriega. Lo anterior no admite controversia, a pesar de que algunos denominados ‘torrijistas’ han querido forzar la historia, queriendo plantear la dicotomía: Torrijos ‘el bueno’ y Noriega ‘el malo’. Sin embargo, se ha querido disminuir el papel fundamental que jugó Noriega en esa fecha y posteriormente para apuntalar al régimen de Torrijos y al mismo denominado ‘proceso octubrino’.

Más allá de su conexión desde la década del 60 del siglo pasado con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), no cabe duda de que Noriega, al frente de la seguridad nacional del país, logró manejar una información completa de toda la sociedad panameña, llámese plutocracia, sindicatos, iglesias, partidos políticos, empresarios, grupos estudiantiles, periodistas, etc., creando una red de delaciones, informantes y aparatos de escuchas e intercepción de comunicaciones que ni el propio Torrijos, ni el resto del Estado Mayor sospechó, ni imaginó la magnitud del poder logrado por Noriega. Obvio no lo hizo solo, pero fue formado y preparado para ello con ayuda de agencias de inteligencia extranjeras y evidenció tener la capacidad para controlar las fortalezas y debilidades de la sociedad panameña, ya fuera comprando conciencias, reprimiendo o desapareciendo a el o los que trataran de disentir u oponerse al modelo autoritario que rigió en Panamá por 21 años.

Creo que es pertinente recordar esa fecha, no tanto por la denominada ‘lealtad’, que se convirtió en una permanente secuela de traiciones y revueltas a lo interno del aparato castrense, sino para dejar claro para los desmemoriados que nunca se podrá hablar de la vigencia política de Torrijos y del mismo ‘proceso’ sin reconocer que Noriega, que controlaba en ese momento la Zona Policial de Chiriquí, por donde entró y regresó al país Torrijos en esa fecha, pudo bien, precisamente por la información y poder que ya tenía entonces, haberle dado la espalda a Torrijos y apoyado a Silvera y Sanjur, cosa que no hizo y le dio el oxígeno para que siguiera ese denominado proceso que no evitó que la plutocracia conservara sus riquezas y en muchos casos la acrecentara y creó una mascarada populachera, donde algunos pobres y clase media creían tener un supuesto poder político, que terminaba sometido al verdadero factor de poder que eran los cuarteles y la cúpula militar.

De lo demás, personas acuciosas, como Sánchez Borbón, Brittmarie Janson Pérez y otros, han escrito e investigado sobre estos temas.

*ABOGADO Y PROFESOR UNIVERSITARIO.