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27 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Libertad de expresión: ¿mito o realidad?

R ecientemente la comunicadora social Birna Yulissa Quintero, directora de noticias de la emisora KW Continente, fue injuriada por la go...

R ecientemente la comunicadora social Birna Yulissa Quintero, directora de noticias de la emisora KW Continente, fue injuriada por la gobernadora de la provincia de Panamá, Omaira Correa, hermana del dueño de la mencionada empresa radial.

Hace alrededor de dos meses la periodista Carolina Idrobo fue despedida del diario La Prensa.

En el primer caso la causa de la injuria fue el furibundo enojo que la señora Correa sintió porque la jefa de noticias, de la difusora radial, transmitió la entrevista que le hiciera al diputado José Blandón Figueroa quien comparó la conducta del presidente Martinelli con la asumida por el general Manuel Antonio Noriega en relación con los medios de comunicación opuestos a su presencia en la comandancia de las desaparecidas Fuerzas de Defensa de Panamá, en 1988-1989.

En el segundo caso la periodista Idrobo, quien cubría la marcha de ‘las putas’ fue despedida porque, según los directivos del diario La Prensa, su imparcialidad se veía comprometida al participar de esa manifestación pública; argumento extraño por cuanto en todo evento, quien escribe informando difícilmente puede alardear de plena imparcialidad a menos que quiera engañar a la sociedad que dirige su escrito.

Es bueno recordar que la objetividad no implica neutralidad. Verbi gracia: el conjunto informativo de este diario puede tener un porcentaje de lo primero mas ninguno de lo segundo; luego con qué moral pueden acusar a un periodista de comprometer su imparcialidad?

Lo extraño de estos dos sucesos es que los actores represores se autodenominan los principales defensores del llamado principio de la libertad de expresión como icono sagrado y voz elocuente de la zarandeada democracia. Pero la vida, la maestra vida, nos dice que hay una enorme distancia en lo que pregonan los dueños de los medios de comunicación y la realidad.

Los sucesos enunciados son demostrativos que la llamada libertad de expresión alcanza hasta donde llegue los intereses de los dueños del aparato informativo, sea escrito, radial o televisivo y confirma una vez mas la clara diferencia entre libertad de expresión y libertad de prensa que es la que ejerce el dueño del medio ligado directa o indirectamente a los intereses creados de las fuerzas sociales dominantes del sistema económico imperante. Los hechos que comento indican que los verdugos de la llamada libertad de expresión no solamente están en las esferas gubernamentales.

Igualmente me extraña el silencio de los gremios profesionales del periodismo, llámese Sindicato de Periodistas o Colegio de Periodistas, a los cuales no le conozco ningún pronunciamiento en defensa, por lo menos, del profesionalismo para no hablar de que ‘cuando me callan te callan’. Es inexplicable que periodistas que acusan ataques a su persona, por denunciar algunas políticas gubernamentales, mantengan silencio frente a estos atropellos y no hayan procurado, al igual que otras ocasiones, desarrollar una campaña que frene, por lo menos, los atentados a su estabilidad profesional.

Tomo el pensamiento de José Martí: ‘Tan criminal es quien comete un crimen como quien lo permite’ desviando su mirada al nadir de su cenit.

PROFESOR DE HISTORIA