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23 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Importante consumir agua

O cho vasos de agua de ocho onzas por día. Esa es la recomendación de nutricionistas y dietistas para personas adultas con costumbres se...

O cho vasos de agua de ocho onzas por día. Esa es la recomendación de nutricionistas y dietistas para personas adultas con costumbres sedentarias. En caso de atletas el consumo debe aumentar a 10 o 12 vasos dependiendo de la intensidad del ejercicio. Organizaciones internacionales de Salud concuerdan en que el agua potable recomendada para consumo humano es insípida, inolora e incolora.

Pero, por los tratamientos y/o intervención del hombre, el agua potable puede tener un muy leve sabor u olor, debido al flúor y al cloro. Pero en sí, el agua potable no tiene sabor.

Mientras dormimos nuestras ocho horas no consumimos agua, pero el cuerpo continua en actividad digestiva y metabólica a nivel celular. El adulto panameño promedio consume al día 2,000 calorías. La recomendación es que se debe consumir un mililitro de agua por cada caloría que ingiera al día. O sea, debemos ingerir dos litros de agua diarios. Y esta recomendación va con los conductores del volante con muy poca actividad física durante el día. Tengan a mano su botella de agua sin sabor a tierra.

Las etiquetas nutricionales que usted observa en los productos que compra en el supermercado basan sus cálculos en una dieta equilibrada de 2,000 calorías, donde predominan los carbohidratos (60%) y en menor cuantía las grasas (30%) y las proteínas (10%). El sabor a tierra que actualmente tiene el agua en la ciudad capital es una afrenta a la calidad de vida del capitalino.

Después de dormir de ocho a diez horas, despertamos algo deshidratados y es recomendable rehidratar el cuerpo con dos vasos de agua antes del desayuno. Pero imagínese usted lo desagradable que es tomarse dos vasos de agua potable proveniente de la potabilizadora del IDAAN, con sabor y olor a moho o a tierra. No se extrañe si al poco rato sienta usted un malestar. A los pocos días de estar bajo esa tortura, tampoco se extrañe si los malestares evolucionen a una incomoda diarrea. (Experiencia propia).

Y qué sucede si usted toma medicamentos. Bueno, que una parte de esos medicamentos sin ser absorbido va a ir a dar a la Bahía de Panamá. Si usted es hipertenso, vigile su presión arterial y si sufre de convulsiones, tenga cuidado, porque el medicamento en su sangre podría estar bajando a niveles preocupantes. Y, sin embargo, Franklin y Abdiel nos dicen que ‘no hay de qué preocuparse’ con ese sabor del agua. ¡Dios mío!, ampáranos de la incapacidad de los seres humanos.

¿Nos acostumbraremos a ese sabor y al dolor de estómago? No lo creo.

DOCENTE U.P.