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16 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Día Internacional de la Mujer

Antes de celebrar un día internacional, debemos conocer un poco la historia, retos, desafíos y circunstancias que dieron motivo a la mi...

Antes de celebrar un día internacional, debemos conocer un poco la historia, retos, desafíos y circunstancias que dieron motivo a la misma. El origen del día internacional de la mujer trabajadora data de 1911 con la primera convocatoria que tuvo lugar en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, extendiéndose luego a numerosos países. En 1977, la Asamblea General de la ONU proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. En esa fecha se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.

En Panamá no es un día libre, pero múltiples entidades y organizaciones lo recuerdan con actos culturales, académicos, cívicos y políticos, con la finalidad de motivar, propiciar y obtener una sociedad más consciente de la importancia de la participación de las mujeres en el entorno empresarial y social del país.

A finales del siglo XVIII y XIX, el movimiento obrero mantenía una posición tradicional de corte patriarcal en relación con la igualdad de la mujer y sus reivindicaciones. No fue hasta mediados del siglo XIX cuando los movimientos reivindicativos de la mujer salieron a la luz, luchando por el sufragio femenino, la igualdad, la denuncia de la opresión social, familiar y laboral, el derecho a ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

Este año se celebra bajo el lema: ‘Habilitar a la mujer campesina. Acabar con el hambre y la pobreza’. La Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) trabaja con las mujeres refugiadas y desplazadas internamente en las Américas, para alcanzar su integración sustentable y solidaria en las comunidades, facilitándoles el acceso a las herramientas necesarias para alcanzar medios de vida adecuados; como, por ej., programas de microcrédito y formación profesional. Esta lucha ancestral no puede quedar empañada ni olvidada por nosotras mismas. Tenemos que actuar proactivamente, demostrando lo que somos y queremos, respetándonos a nosotras mismas como quisiéramos recibir respeto de los demás. Antes de recibir algo, debemos darlo. Cada mujer es un tesoro, lleno de sorpresas y riquezas, pero también de cosas no tan agradables, que demos saber manejar en el transcurso de la vida, con valores fortalecidos y con la entereza y fortaleza que toda situación difícil requiere.

¿Quién dijo que la vida era fácil? Nosotras nos la podemos hacer muy fácil como muy difícil. Todo es cuestión de actitud. Nuestra serenidad para tomar decisiones y nuestra gran capacidad de amar, es la herramienta más eficiente y eficaz que alguien pudiera soñar. Mujeres de mi país, mantengan la frente en alto y empiecen a valorar su cuerpo, mente y espíritu. En todas ustedes, hay un gran potencial de vida, dispuesto a dar ejemplo y sabiduría a las nuevas generaciones. Apoyémonos entre nosotras, participando activamente en actividades de tipo comunitario, que no sólo llenen nuestro tiempo, sino que le ofrezcamos a otras mujeres con menos oportunidades una razón para vivir y luchar.

¡Qué bello poder dar un poco de lo mucho que recibimos! Agradezcamos a la vida por ello. Las invito a celebrar fecha tan especial, que cambió el curso de la historia, y nos permitió opinar, decidir, participar y ser aceptadas en igualdad de condiciones, en una sociedad cada vez más competitiva y tecnológica, en la que debemos estar a la par en todas sus etapas.

*ABOGADA Y ROTARIA.

**COMISIÓN DE VALORES DEL CLUB ROTARIO DE PANAMÁ.