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20 de Nov de 2019

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Los panameños

En estos días sale de nuestro país tras cumplir su misión de 19 meses como embajadora de USA, su excelencia la embajadora Powers. La ver...

En estos días sale de nuestro país tras cumplir su misión de 19 meses como embajadora de USA, su excelencia la embajadora Powers. La verdad no sé si en tan corto tiempo entendió a los panameños. No es fácil entendernos. En medio de dos zonas históricamente altamente violentas, como el istmo centroamericano y Colombia, Panamá proyecta un pueblo pacífico y acogedor. Hoy inclusive, cuando vemos las revueltas en Yemen, Siria, Egipto, Libia, las protestas en Grecia, España e Italia, nuestras protestas no llegan a más de 35 personas cerrando un paño de una avenida, salvo los indígenas que en mayor número cerraron temporalmente la vía Panamericana.

No, somos y aceptémoslo, pacíficos. Para derrocar una dictadura usamos pailas y pañuelos y esperamos que un ejército amigo nos hiciera el resto del trabajo. Nuestra disconformidad llega hasta las palabras, para luego aceptar las situaciones. Somos fervientes creyentes de los rumores y bochinches, lo que hace difícil de encontrar la verdad en los casos. Y, lo peor, mantenemos un temor reverencial a USA, el embajador de ese coloso del Norte es determinante para muchos en quién puede ser ministro, presidente y hasta alcalde capitalino. Los presidentes que antes salían de reuniones en el Club Unión, ahora salen de reuniones en ‘la Embajada’. Un primer paso para excluir posibilidades es perder la visa norteamericana. Curioso, pero muchos lo ven así.

Entender al panameño implica entender por qué el pueblo actúa de cierta forma, tan diferente a pueblos vecinos. Si vemos todo lo denunciado por el presidente del PRD recientemente a través del Twitter, más nos preocuparíamos de las reacciones populares. Decía el doctor Sánchez Cárdenas, ‘nos subieron el 5% al 7%, nos suben la luz, el agua, los impuestos municipales. A los empresarios le bajan los impuestos de 30% a 25%’, ‘a los hoteles y casinos le bajan los impuestos, los congos pagaremos el entierro de cables a las empresas telefónicas y energía’, ‘a los pobres de Juan Hombrón, de las playas de Pacora en Santa Clara, en Antón, Canquintú, Pixbae, los sacan de sus tierras’, ‘a los indígenas los perdigonean, los dejaron ciegos, los matan y los tildan de borrachos y a la cacica la invitan a tomar tragos en Palacio’, ‘a los niños que protestaron en Colon le tiraron la Policía, a las embarazadas las botan de su trabajo, a los campesinos los quiebran’, ‘al pueblo lo matan de hambre con esa canasta básica y si no mueren como perros por la violencia. Todo producto de este gobierno de rebusca!’.

Con esos hechos solo, sin considerar los casos de compras directas, corrupción y coimas supuestas, uno esperaría que el pueblo tuviese algún tipo de reacción para demostrar su insatisfacción y rechazo. Pero, lo cierto es que el gobierno a contrapunto ha dado 100 a los 70, beca universal, útiles gratis, computadoras para todo el segundo ciclo, Metrobús, inicio del Metro, primer empleo, en construcción cinco hospitales, 30 Minsa-Capsi, el moderno Complejo Hospitalario del Seguro Social, etc., etc., etc.

No dudo que la embajadora Powers está contenta de irse. Nuestro pueblo no parece reaccionar ante nada. Su apreciación de que la corrupción está poniendo a peligrar nuestra democracia, que no tenemos un sistema de justicia independiente, que hay una peligrosa concentración de poder en el Ejecutivo, todos lo aceptamos y reconocemos, pero no parece motivarnos a nada. Yo veía en días pasados las protestas de los técnicos de enfermería. Me parecieron tan representativas de nuestra forma de ser. Aunque son muchos los técnicos, son pocos los que se manifiestan. Y aunque casi toda la ciudadanía está de acuerdo con su petición, pocos los apoyaron. Una realidad tan panameña. Y de paso, tan panameño es que, aunque estemos de acuerdo, al tercer día de incomodarnos no queremos ver más manifestaciones.

Yo me pregunto, al final del día, ¿por quién vota el panameño? No parece preocuparle lo malo que hace el gobierno durante los cinco años de gestión, durante esos años solo se preocupa de lo bueno que se hace o lo que recibe directamente cada uno. Pero al llegar las elecciones, entonces olvida lo bueno de las obras o lo que recibió y empieza a cuestionar qué le puede dar el reemplazo, al que busca para asegurar sus próximos cinco años. Es por eso que pasarse la gestión de un mandatario de medio en medio criticando no conduce a nada, tenemos grandes ejemplos de los críticos permanentes de los gobiernos de turno que no han ganado jamás una elección. El panameño piensa y actúa distinto. Le preocupa lo que le toca directamente a él. Si vemos las encuestas sobre los problemas que enfrenta el país, marca alto canasta básica, violencia y desempleo, bajos corrupción, educación, transporte y demás.

Somos un pueblo que creció bajo el paraguas del Comando Sur, aquí jamás habría comunismo, dictaduras solo apadrinadas por USA y los malos gobernantes primero se hablaba con los amigos del Norte y luego se les sacaba. Quizás por esa dependencia mental que desarrollamos es que nos ha costado tanto recobrar nuestra identidad y lograr que nuestras futuras generaciones recobren los valores propios de un país libre y soberano. Por esa dependencia es que quizás no aprendimos a pelear por nuestros derechos, sino que pensábamos que otro sería quien lo conseguiría para nosotros. Pronto, creo yo, el pueblo saldrá de su letargo, empezará a rugir por sus derechos. Ya los indígenas lo hicieron, ahora faltamos los demás.

INGENIERO Y ANALISTA POLÍTICO.