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18 de Nov de 2019

Redacción Digital La Estrella

Opinión

PRD: el arte de dispararse a los pies

N unca antes, después de los años de la dictadura, ha necesitado el país una oposición política organizada. Nos encontramos en una encru...

N unca antes, después de los años de la dictadura, ha necesitado el país una oposición política organizada. Nos encontramos en una encrucijada histórica crítica, sufriendo sobresaltos de una cadena de escándalos cotidianos provenientes del sector público que no termina, con un gobierno de tendencias hacia el autoritarismo y continuismo; situación donde hablar de separación de los poderes del Estado suena a una broma de mal gusto. Ninguna institución del gobierno o Poder del Estado escapa de crítica. En muchos sentidos, hemos retrocedidos a los periodos históricos de la era pre-dictadura.

Vivimos sumergidos en un clima de ansiedad y desconfianza, con percepción a corrupción y favoritismo político, hemos alcanzado una triste etapa donde nadie cree en nadie; la Clase Política, nuestros mayores cínicos, contribuye con sus malos ejemplos a alimentar ese dañino sentimiento colectivo. Nos ha defraudado.

Estamos hartos de vicisitudes causadas por tranques, inseguridad personal; alto costo de la vida; pobre acceso a buenos servicios públicos (agua, educación, protección y transporte); inseguridad jurídica; temor a represión estatal; atentados contra la libre expresión; elementos que afectan nuestra estabilidad psíquica. Todo esas vicisitudes crean un clima de malestar general que puede llegar a límites peligrosos, pues la paciencia tiene su límite (aunque tenemos alto grado de ‘aguante’ y los políticos lo saben, pues tontos no son).

Nunca ha estado la democracia en tal alto grado de peligro de volver a desaparecer. Son momentos muy críticos, donde se requiere la valiente intervención de la Sociedad Civil y los partidos políticos de oposición. Sin embargo, siento que esto no está sucediendo. La Sociedad Civil hace tímidos esfuerzos. Los gremios y clubes cívicos permanecen en un cómodo letargo, que, en el caso de los gremios, crea la impresión de que sus líderes responden a intereses creados, favorecidos por el gobierno. Incluso, los antes combativos grupos estudiantiles, para bien o para mal, parecen haber sido domados o comprados. No existe una real fuerza opositora. Nos encontramos huérfanos de opciones, carecemos de líderes con madera de estadista. No me siento optimista de nuestro futuro cercano. De continuar el estado general de cosas y de no surgir un verdadero movimiento opositor, no le restará mérito al lema del gobierno, ‘Vamos bien’, para lograr sus propósitos de continuidad en el poder.

Dentro de este panorama desalentador, el PRD se destaca como el partido de oposición de mayor aceptación popular para reemplazar este gobierno. Esta realidad y el momento actual lo obliga a ejercer una labor responsable de oposición. La encrucijada histórica le favorece; tiene los elementos para este propósito, el mayor número de adherentes, el más experimentado historial político post-invasión, dos veces en el poder; y una estructura orgánica permanente, bien establecida. Además, cuenta con organizaciones internas de grupos ideológicos, académicos, empresariales y profesionales con líderes y miembros capaces, con demostrada habilidad política, empresarial y de servicio público.

En suma, cuenta con la organización, grupos de adherentes, líderes, personas y elementos de un partido político moderno. Está en una de sus mejores oportunidades históricas de demostrar su liderazgo político responsable. Mas, la está desperdiciando. Sus dirigentes formales, en vez de dedicarse a crear condiciones conducentes a un clima general de unidad, hacen todo lo contrario. Se debilitan internamente con pugnas y acusaciones de un lado a otro, dañan su imagen pública, ya afectada por el transfuguismo y su inhabilidad de prevenirlo y detenerlo. En fin, todo ejemplo para escribir un extenso manual sobre el ‘Arte de dispararse a los pies’.

¡Qué lástima! Ojalá cambien, pero rápido, el tiempo apremia.

BANQUERO Y EXDIPLOMÁTICO.