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11 de May de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Hostigamiento a taxistas

E xiste una percepción que los conductores de transporte selectivo son ciudadanos de segunda o tercera categoría y muchas veces son obje...

E xiste una percepción que los conductores de transporte selectivo son ciudadanos de segunda o tercera categoría y muchas veces son objetos de vejámenes tanto por particulares como por autoridades del tránsito y de la Policía Nacional.

El ‘no voy’ no es una excusa para no brindar el servicio. Podemos señalar un rosario de razones que existen para que un conductor de taxi le diga ‘no voy’.

Esto se da muy frecuentemente en las concesionarias o piqueras que funcionan con radiocomunicación.

Cuando un usuario requiere del servicio de un radiotaxi, está alquilando el vehículo y pagando por la exclusividad del servicio. Es decir, que el conductor no puede recoger a ningún pasajero cuando se dirige a buscar al usuario que solicitó vía telefónica el servicio, e igualmente no puede recoger a nadie mientras transporta al usuario a su destino.

También tenemos que entender que un conductor de taxi, es un ser humano que ríe, llora, come, tiene necesidades fisiológicas, hace supermercado, tiene familia, asiste a la iglesia o templo, hace vida en familia, igual que cualquier otra persona que ejerza otra profesión u oficio.

Los taxistas que mayormente son víctimas de una solapada persecución por parte de las autoridades, son los de las ciudades de Panamá y Colón.

Solo voy a señalar un caso por ciudad, para que se formen una idea de las vicisitudes que pasan estos hombres y mujeres del volante, que día y noche arriesgan su vida para llevar el sustento a sus hogares.

Ciudad de Panamá: Para nadie es un secreto que en materia de transporte colectivo, los niños mimados son los del Metrobús, tanto es así que eliminaron un paño de la Cinta Costera para el paso exclusivo de estos mastodontes refrigerados. Luego de varias protestas, colocaron un anuncio que reza: ‘Buses, ambulancias, patrullas y taxis para recoger pasajero solamente’. Resulta que si el taxista recoge a un pasajero en el carril de los privilegiados, debe salir a como dé lugar de ese ‘bendito’ carril, o de lo contrario será víctima de una multa por conducir en carril indebido.

Ciudad de Colón: Existen parada de buses, mas no así paradas para taxis. El taxi se detiene cuando un usuario levanta la mano para solicitar su servicio. Dios libre a este conductor si hay cerca del área una autoridad del tránsito o policías de la nueva camada de chicas con sus cabellos recogidos con sus moñitos atrás como los toreros. Lo detienen y le imponen una multa por ‘obstrucción de la vía’. Pero antes de castigar aún más la dura economía del transportista, le toman foto de todos los ángulos al vehículo en un escenario digno de la serie ‘Los Intocables’, para al final darle ‘enter’ a una maquinita que cuelga de su cintura con todos los detalles del porqué fue multado, pero lo que llama a risa es que después de 20 minutos, toda la información desaparece por arte de magia por la mala calidad de papel fax que utiliza la Policía Nacional.

Y ni hablar de la persecución de que son víctimas los taxis amarillos en el Aeropuerto Internacional de Tocumen.

¿Qué hay detrás de este hostigamiento? ¿Será que se quiere hacer con los taxis amarillos lo mismo que con los ‘Diablos Rojos’? ¿Será que la idea es entregarle todo el transporte a concesionarias con capital extranjero? ¿Y la comisión quién se la lleva?

Lamentablemente, dentro del gremio existen elementos que denigran la profesión. Son los pocos, pero algunos de ellos se autoproclaman voceros de todos los conductores del transporte selectivo, cuando sabemos que lo que buscan es una buena oferta para entregar el movimiento, pues su estatura moral no resiste un ‘maletín’.

PERIODISTA