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29 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Se aclara el panorama en el PRD

Durante toda mi vida política he visto aparecer y desaparecer aspiraciones presidenciales. Ministros que se esforzaron por destacarse en...

Durante toda mi vida política he visto aparecer y desaparecer aspiraciones presidenciales. Ministros que se esforzaron por destacarse en su gestión, esperanzados en que al final el partido los endosaría como candidatos, particularmente en los tiempos antes de la revolución, cuando vimos a destacados políticos aspirar sin lograr la postulación, como Guillermo Elías Quijano, Aquilino Boyd, Gilberto Arias, Alfredo Ramírez, el propio David Samudio Ávila en el 64, tantos otros. Todos tenían en común una vida partidaria activa y un historial en algún cargo de relevancia como servidor público.

Hoy, en la nueva república, los tiempos han cambiado. Desde esa memorable primera primaria del PRD para escoger su candidato, en la que hasta Cheito Castillo y María Carter Pantalones se postularon, en medio de una orgía de aspirantes, hasta nuestra época donde los partidos simplemente dejan que el que sueñe con candidatizarse lo haga y el PRD ha pasado ya más de 12 meses con 14 aspirantes presentándose y, de paso haciendo el ridículo, porque ni siquiera se ha abierto el periodo de postulaciones, de reunión en reunión y por toda la geografía del país.

Nadie ha tomado en serio los largos listados de aspirantes en el PRD, donde todos sabían que solo cuatro eran genuinos aspirantes: Juan Carlos Navarro, con 10 años en la Alcaldía; Balbina Herrera, diputada y ministra de Estado; Laurentino Cortizo, diputado y ministro; Samuel Lewis, vicepresidente cinco años. Al menos estos tienen experiencia en el servicio público, han mostrado liderazgo y son militantes del partido. Lo curioso es que aunque las encuestas respaldan mi teoría, perecen caer en oídos sordos en los demás aspirantes, unos que piensan que porque tienen el dinero para pagar la precampaña tienen el derecho a aspirar, otros cegados por falsas popularidades.

Nunca aprobé el que el actual CEN presentara en reuniones a preaspirantes, ese derecho debe guardarse para cuando abramos el periodo de postulaciones y aspire el que le salga en gana, pero darle a cuanto miembro diga que ‘va a correr’ tribuna en reuniones y congresillos es un grave error. Solo los que estén registrados para cargos en el CEN a ser elegidos por el próximo Congreso deben poder dirigirse a los delegados en congresillos para exponer sus aspiraciones y plan de trabajo. Pero abrir la tribuna a quienes ‘dizque’ son candidatos presidenciales es absurdo.

Por esa ligereza del actual CEN es que quedó el PRD sumido en la confusión y lucha interna que hoy manejamos. A esta fecha, no deberíamos haber reconocido ningún aspirante, dejando que aquellos que quisieran con sus esfuerzos hicieran sus reuniones y adelantaran así sus campañas, pero no patrocinadas por el partido ni aprovechando actividades del partido. Hoy, son más las decepciones que las alegrías de muchos de ellos. Los más políticos tienen claro el desenlace, los ingenuos siguen soñando.

En ese marco, respeto a mi amiga y compañera, la Ingeniera Balbina Herrera, que me comunicó su intención de cambiar de aspiración y buscar ahora al momento de abrirse las candidaturas la Alcaldía de la capital. Balbina es una guerrera, una líder genuina, pero como avezada política sabe sus oportunidades y sus limitaciones. No dudo que hubiese sido una gran presidente y quizás lo llegará a ser por su tenacidad, pero este no era el momento. Con tiempo arranca su esfuerzo por la candidatura a la Alcaldía y será difícil derrotarla en las internas como en las generales.

Las opciones para el tiquete presidencial se reducen, ahora Juank, el Perro y Nito se enfrentarán en la recta final. En el ínterin por supuesto la lucha por el CEN, donde Juank tiene la ventaja, porque ni el Perro, ni Nito pueden aspirar a un puesto en el mismo limitado por los estatutos. El discurso contra la aspiración de Juank es que no se quiere un candidato en el CEN, pero la verdad del caso es que todos sabemos que sin la Secretaría General es muy difícil ganar la candidatura.

Todos los candidatos anteriores de todos los partidos controlaban la maquinaria del partido. El próximo 26 de agosto se define el nuevo CEN y con él prácticamente se define la primaria presidencial. El resto será más fácil.

Con un candidato, toca entonces diseñar la propuesta del partido para esa candidatura, donde se tienen ya importantes documentos de base: las propuestas de Pérez Balladares y Torrijos, el documento del partido para los 20 años desde el 2000 y una gran cantidad de aportes de otros aspirantes que no llegaron a cristalizar su candidatura. Para el PRD, documentos sobran. Técnicos y expertos en los distintos sectores abundan, el partido tiene una gran experiencia en gobierno que será necesaria al finalizar el actual, donde muchas obras e improvisaciones tendrán que ser ajustadas, mientras que en el sector financiero y agropecuario hará falta mucha inteligencia.

El partido de ganar, como no dudo ocurrirá, terminará el año 2014 con el presupuesto agotado, porque seguramente en la primera mitad usarán la mayoría de los fondos para aprovecharlos electoralmente. Ese segundo semestre será vital en la confección de un presupuesto para el 2015 que pueda hacerse cargo de los enormes compromisos que dejará este gobierno con las obras llave en manos que estarán terminadas entre finales del 14 y principios del 15.

El panorama se aclara para el PRD frente a su futuro, pero no está nada claro para el país financieramente a corto plazo.

INGENIERO Y ANALISTA POLÍTICO.