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27 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El Proceso Kimberley necesita mantenerse a la par de los desafíos del Mundo

Hace casi una década, el Proceso Kimberley (KP) de certificación, basado en el consenso, estableció un mínimo de requisitos para el come...

Hace casi una década, el Proceso Kimberley (KP) de certificación, basado en el consenso, estableció un mínimo de requisitos para el comercio y la producción mundial de diamantes en bruto. Hoy, para mantenerse a la par con un mundo cambiante, los 77 países participantes del KP, observadores de la industria y la sociedad civil deben asegurar que el KP evolucione con el mercado global.

Los fundadores del KP estuvieron unánimemente de acuerdo en que lo diamantes deben dejar de financiar la violencia de los movimientos rebeldes. Reconociendo que millones de personas dependen de los diamantes para ganarse la vida, también buscaron formas de mantener una fuerte demanda por diamantes legítimos al preservar la reputación de estas gemas.

El KP sentó un hito —y un campo de juego equilibrado— para el comercio de diamantes alrededor del mundo. Sin importar en donde son producidos o comerciados los diamantes en bruto, el certificado KP asegura a los consumidores de que no han financiado los abusos de grupos rebeldes.

Aunque el KP tiene mucho de que enorgullecerse, un punto crítico, su definición de ‘diamante de zona de conflicto’ ya no está al nivel de los desafíos del presente. No encaja adecuadamente con los diamantes en bruto vinculados a otros tipos de conflicto.

El atractivo de los diamantes depende de su asociación con la pureza. Otras industrias han sufrido debido a la pérdida de confianza del consumidor. Hay una preocupación de que la asociación de algunos diamantes con la violencia ponga en riesgo a que todo el mercado de diamantes se infecte con una imagen negativa. Los consumidores quieren que se les asegure que su diamante no esté salpicado por ningún tipo de violencia.

Ahora es el momento de actuar. El consenso sobre una definición del KP que trate estos temas, conserve la confianza e impida la erosión de ventas, es el resultado ideal para todos desde los productores hasta los consumidores. En caso de que no haya una acción del KP, algunos países o elementos de la industria del diamante podrían actuar independientemente para tratar con las expectativas cambiantes del consumidor.

La consulta con el gobierno, la industria y la sociedad civil sugiere que la reforma del KP debería enfocarse en los siguientes elementos claves:

Los certificados KP deben continuar asegurando la libertad del conflicto; la certificación no tiene que tratar temas de derechos humanos, transparencia financiera y desarrollo, que se pueden avanzar mejor por medio del intercambio de mejores prácticas.

La certificación KP deberá aplicarse sólo a conflictos/violencia que puedan ser relacionadas con los diamantes en bruto, verificados independientemente y no a incidentes aislados o individuales.

Las garantías del KP deberán implementarse basadas en un análisis de cada sitio, consistente con sistemas para otros minerales de conflicto como el sistema de certificación de la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos.

Los gobiernos del Proceso Kimberley, alentados y apoyados por la industria y la sociedad civil, tienen la capacidad de manejar estos riesgos y tomar los pasos evolutivos necesarios para asegurar un futuro sólido para los diamantes. Deberán ahora desarrollar la voluntad para llegar a un consenso acerca de qué define a un diamante de zonas de conflicto. No hacerlo es propuesta fallida, ya que la reforma es un tema que no desaparecerá.

Actualmente Panamá no es participante del Proceso Kimberley, pero una misión oficial de evaluación KP estará de visita en el país en octubre y es muy probable que Panamá forme parte del KP para el mes de noviembre. Una vez que Panamá sea miembro, los panameños podrán comerciar diamantes en bruto con los 77 países que ya son participantes del KP. Los panameños podrían beneficiarse enormemente en términos económicos por medio del comercio legítimo de diamantes.

La pérdida de la confianza del consumidor en los diamantes podría tener un impacto severo en las naciones cuyos ciudadanos dependen de los diamantes en sus tierras o en los millones de puestos de trabajos creados por la cadena de valor del diamante. A largo plazo, el verdadero costo de no asumir este desafío será mayor que el esfuerzo requerido para llegar a un consenso sobre una definición actualizada del diamante de conflicto en el Proceso Kimberley.

PRESIDENTA DEL PROCESO KIMBERLEY