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27 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Caballos de Troya

Si estuviésemos en la época en la que se escribió La Ilíada, me imagino que no habría un solo caballo de Troya, todos, todos los ejércit...

Si estuviésemos en la época en la que se escribió La Ilíada, me imagino que no habría un solo caballo de Troya, todos, todos los ejércitos, si fueran panameños llevarían por delante su caballo de madera. Porque si tratamos de entender lo que está ocurriendo en la política partidista, nada lo explica mejor que los caballos de Troya que han logrado meter en dos de los tres principales partidos. Hoy, panameñistas y perredés sufren del mismo mal, la falta de lealtad de sus propios miembros.

Lo que caracterizaba a ambos partidos era la unidad que mostraban al llamado electoral, un arnulfista, por siempre arnulfista. Un torrijista, por siempre torrijista. Al PRD el comején le entró cuando se empezó a fraguar el concepto de que se puede ser torrijista en un partido que no lo sea, algo que ahora se le contagió al arnulfismo al creer que se puede ser arnulfista fuera del panameñismo. Ahora bien, la degeneración que ha atacado a ambos partidos ¿ha sido espontánea o inducida?, ¿o, una vez iniciada, alguien la ha abanicado?

Recordemos que Cambio Democrático al lograr el triunfo y, no claro para muchos, tenía una estrategia para su futuro. Engañando a incautos que pensaban que el partido CD no tenía consistencia ni planificación, otros admitiendo solo que fueron muy buenos en su estrategia electoral, pero sin consistencia de partido, iniciaron la segunda parte de su plan. Primero buscaron la fusión con partidos aliados, Unión Patriótica y Molirena lográndola con el primero. Luego iniciaron una fuerte campaña para crecer y sobrepasar al más grande de los partidos, al PRD. En esa campaña y aprovechando el poder, lograron llevarse a más de 25 diputados, un número importante de representantes y alcaldes. Esas adquisiciones hicieron que los seguidores de los tránsfugas se cambiaran en su mayoría también y sin mucho esfuerzo por la teoría de que ‘eso no es conmigo’, alcanzaron al PRD.

Digo la teoría de ‘eso no es conmigo’, porque el propio panameñismo se convirtió en su caballo de Troya, aplaudían cuando se iban los perredés, para luego ver cómo, al terminar la cosecha de torrijistas, el CD inició la cacería de arnulfistas. La estrategia incluía, al tiempo, romper la alianza, cuando ya no necesitaban al panameñismo y efectivamente, la otrora segunda fuerza del país, el Partido Panameñista, quedaba relegada a una tercera fuerza, dejando al PRD y CD disputarse el lugar número uno y dos.

Con mucha habilidad y estrategia, CD ahora va por la segunda fase de su plan: reelegirse como partido en el poder en el 2014. Y mientras perredés y panameñistas muestran su candidato aparente a la contienda, CD mantiene las cartas cerca del pecho y deja correr toda clase de especulaciones. No dudo que Martinelli sabe quién es su candidato(a), pero mantiene el secreto mientras le convenga mantenerlo. Mientras tanto, el trabajo que ha hecho con paciencia de socavar el piso de los dos grandes rivales, empieza a dar fruto. En el PRD, un grupo de su dirigencia se ha convencido de que su principal aspirante tiene compromisos con el gobierno, aunque no existan pruebas ni evidencias, convirtiéndose en el caballo de Troya que CD quería meterle al torrijismo. No dudo que en el CD ahora hay quienes conocen las fortalezas y debilidades del PRD, porque hasta hace poco eran miembros fundadores del partido. Lamentablemente esos caballos de Troya no entienden que es su posición la que debilita las opciones de triunfo y la que obstaculiza la unidad necesaria para ganar.

CD también plantó su caballo de Troya en el panameñismo y ya vemos cómo afloran posiciones de arnulfistas y líderes del partido debilitando las opciones de Juan Carlos Varela. Un PRD que no logre la unidad, un panameñismo que no logre su unidad, solo fortalecen las opciones de triunfo del candidato oficialista. La estrategia de CD ha funcionado, las obras se inaugurarán en este último año, el presidente se mostrará más cerca del pueblo, los subsidios serán mantenidos y divulgados a la saciedad, CD busca reelegirse apoyado por los escritos de PRD contra el PRD, declaraciones de panameñistas contra el líder del partido, muestras evidentes de partidos desgastados y desunidos por las ambiciones internas. Caballos de Troya con gran capacidad de destrucción, algunos inclusive atreviéndose a decir que prefieren perder antes que apoyar.

La tragedia para mí es más grave, porque parece que los miembros del panameñismo y del PRD no entienden que le están haciendo el juego al CD, (¿o sí lo entienden?). Inclusive el CD le mostrará ahora una decena de blancos para que no se centren los ataques en un aspirante, mientras que el CD desde ya ataca a Navarro y Varela como los virtuales candidatos. Al final de cuentas surge la gran duda sobre si es conveniente tener un partido con tantos miembros, en lugar de la teoría del Doctor Arias de tenerlo con el número necesario solamente y poder contar con la lealtad y amor del partido de los miembros. Hoy, cuando vemos con qué vehemencia hablan torrijistas contra su partido y aspirante, tenemos que lamentar la falta de compromiso con el partido. Por siempre hemos creído que los trapos sucios se lavan en casa. Estas demostraciones de debilidades y fallas del partido solo favorecen a los adversarios. Gracias a estos caballos de Troya, CD realmente podría tener una gran opción de triunfo. Ojalá y recapaciten tanto los perredés como los panameñistas.

INGENIERO INDUSTRIAL Y ANALISTA POLÍTICO.