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23 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Síntesis para el futuro

Intentar buscar con la razón de la inteligencia las rutas infinitas hacia una óptima calidad de vida que dé el placer humano y el desarr...

Intentar buscar con la razón de la inteligencia las rutas infinitas hacia una óptima calidad de vida que dé el placer humano y el desarrollo social, que además nos dé la posibilidad de convivir en una sociedad segura y feliz, es el anhelo de todos en este mundo moderno. Pero en ese andar colectivo pareciera que, como en el cosmos hay agujeros negros que atrapan todos los esfuerzos, incluyendo los bienes materiales y aún los brillantes propósitos sociológicos.

Es la mano invisible del mercado o las cuentas del gran capitán, las que se encargan de sustraer el trabajo, el dinero, los proyectos y llevarlos a lugares ignotos lejos de los consumidores. Una revisión sintética histórica contemporánea nos habla de las luchas fraticidas de liberales y conservadores. Aquí con la venida del ferrocarril y el canal, se concreta la lógica misión transoceánica y con ella todo el devenir económico del que se aprovechan la burguesa local y las ambiciosos colonialistas.

Los conservadores y USA eliminan a Victoriano Lorenzo, y el caciquismo y la dependencia se apoderan del istmo. Desde entonces caemos en el ‘pro mundi beneficio’, y como reacción natural hace surgir a los jóvenes liberales de Acción Comunal con conceptos socialistas y nacionalistas, que lograron eliminaron en 1936 del tratados del canal el intervencionismo, y que pretendían promover un sistema de gobierno más humano y justo. Toda una corriente continental militarista para América Latina se impone desde USA para proteger sus intereses (Remón y otros).

La lucha por la soberanía cobra conciencia en la población y se hace fuerte, culminando el 9 de Enero de 1964. La situación obligó a comprometer la firma de un tratado del canal que concretara la casi total soberanía jurídica y económica. Para esa tarea el pueblo eligió al nacionalista Arnulfo Arias. Pero entonces surgió la intervención de USA, inclusive armada (Chiriquí), para imponernos una dictadura con uno de sus espías, que no contando con la tradicional fuerza popular que le permitiera negociar con firmeza lo propuesto en el 64, tuvieron que aceptaron un tratado que, si bien nos devolvió jurisdicción, nos dejó a ‘perpetuidad’ como un protectorado sujeto a intervenciones militares, cosa que ya hicieron.

Desde esa dictadura nos dejaron globalizados en el neoliberalismo con las deudas impagables del sistema. Definitivamente estamos en la órbita neoliberal y la fuerza gravitacional del dinero nos succionó al hoyo negro que hoy ha sido el llamado cambio demócrata. El Tratado Torrijista no solo acepta las invasiones, sino que limita, condicionando la soberanía económica, comprometiéndola a procedimientos de consulta con nuestros clientes.

El comercio mundial es un negocio inmenso del cual forma parte el canal. Pero el tratado nos pone solo como un servicio para cubrir gastos lejos de las ganancias. Los aumentos de peajes tienen que hacerse por la habilidad de la ACP con objetivos tangenciales y otras excusas. Y cuando queremos incrementarlos nos piden que congelemos las tarifas. Como lo han hecho los amigos japoneses. ¿Qué le parecería al mundo si Panamá pidiera que le congelaran el precio de los productos industriales importados (autos, etc.)? Los europeos pretenden intervenir en las empresas subcontratistas que dan servicio al canal. Insólito. Estas evaluaciones tienen que efectuarse en función de los ingresos totales que producen el trasporte marítimo al comercio mundial. Definitivamente nuestra posición geográfica ha sido el factor determinante para que se concentre una serie de procedimientos e instalaciones, que han facilitado un desarrollo económico comercial, que nos cataloga favorablemente, según las estadísticas. Pero todo este éxito está supeditado a consorcios internacionales y a la dependencia de mercados transnacionales sin garantizarnos una seguridad alimenticia estable, ni una producción local sostenida, que nos permita mantener la continuidad de ese crecimiento, ni la cancelación de los compromisos de deuda exterior adquiridos.

Todo el sistema está diseñado para el incremento y la concentración del capital. Los índices de desarrollo y felicidad humana han sido postergados. A los indígenas, a los trabajadores rurales y urbanos no les ha llegado el boom financiero. Ellos no se sienten beneficiado por las torres, las estructuras, los bancos, las cintas costeras, etc. Las estrategias importadoras de latas no han reducido los precios de los alimentos. A los servicios fundamentales de energía, alimentos y transporte, la inversión privada no ha sido capaz de darle respuesta.

Además de frustrada y confundida, la población revuelve la mirada. El sistema actual no funciona, la corrupción es denunciada con impunidad por la inercia de la justicia. Se le somete a una presión publicitaria ajena a su realidad, y ante ella, exige que le informen quiénes son los aspirantes a solucionarles sus problemas. Sus antecedentes de lealtad, honestidad, capacidad, experiencia, conciencia social, programas factibles, su lucha nacionalista para que las riquezas producidas permanezcan en el bolsillo de los ciudadanos. Que a los inversionistas y empresarios se les reglamenten los mecanismos para reducir sus costos al público. Que a nuestros campesinos, pequeños empresarios, a los indígenas se les creen las fórmulas para que produzcan.

Que la educación y la CSS de directa influencia estatal perfeccionen sus funcionamientos en manos de gremios y profesionales efectivos. El electorado tiene que exigir información veraz, para que con valentía y orgullo elija y defina la ruta para transformar el pro mundi, en un Pro Panamá mejor. El objetivo de la sociedad es producir servicios y recursos para que todos podamos vivir bien.

—Exija evidencias, no promesas.

—Justicia para el femicidio.

MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.