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24 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

La función social de las universidades

La sociedad y los ciudadanos que la integran, necesitan para su bienestar una estructura de valores humanísticos, científicos y tecnológ...

La sociedad y los ciudadanos que la integran, necesitan para su bienestar una estructura de valores humanísticos, científicos y tecnológicos que los unifique como miembros de una nación con identidad propia. Para lograr este fin, se requiere de una educación formal regida por políticas de Estado, que resguarden tal identidad y garanticen el logro de dicha estructura, como también el desarrollo de las libertades, los derechos, las igualdades en la diversidad étnica, de género, religiosas, ideológicas y socioeconómicas, que también son factores indispensables para el desarrollo integral de una cultura nacional.

La educación nacional es responsabilidad principal del Estado; no obstante, la educación superior debe fundamentarse en la autonomía universitaria, entendiendo que la misma está resguardada por el orden social instituido, que al mismo tiempo asegure sus objetivos mediante el funcionamiento de universidades autónomas e independientes. La función social de formar a los ciudadanos que pertenecen a una nación, con conciencia crítica para la comprensión e interpretación de los problemas individuales y sociales, nacionales y mundiales, es una de las tareas fundamentales de la Universidad.

La educación superior como piedra angular del modelo educativo de una nación, requiere de los cambios profundos y de las adecuaciones curriculares que exige la sociedad del siglo XXI, lo que será determinante para la consolidación de la calidad de las universidades en función de los méritos académicos y de la formación en competencias.

Los cambios del modelo económico mundial, de las tecnologías, de las comunicaciones o de la política hacia un mundo globalizado o dominado por intereses geopolíticos, económicos e ideológicos, no han de ser óbice para que las universidades no puedan cumplir con su función académica y su visión de catalizador y a la vez de ordenador social.

Los cambios en todas las relaciones humanas bajo el prisma de la defensa de lo nacional, atendiendo los criterios de pertinencia, competencia y calidad, por medio del pleno ejercicio de la investigación científica pura y aplicada con criterios I+DH, Investigación + Desarrollo Humano, y que conducen naturalmente al bien ponderado crecimiento económico, hacen extremadamente compleja la gestión de las universidades.

La estrategia nacional de desarrollo de un país, contempla indiscutiblemente la revisión integral de la Educación Superior en su calidad, pertinencia y competencias. La formación de profesionales con competencias, habilidades, conocimientos teórico-prácticos para ser competitivos y agentes de cambio con conciencia crítico-social, son la g arantía para una verdadera transformación de los valores humanos, mayor innovación, emprendedurismos individuales o colectivos y una mayor producción de nuevos conocimientos para alcanzar una sociedad más justa y tolerante para todos.

Las universidades públicas y privadas en Panamá están abocadas a realizar ingentes esfuerzos por acabar de raíz con la inercia en el proceso de enseñanza-aprendizaje que promueve la ausencia de criticidad, o lo que es lo mismo, de la mediocridad que a diario constatamos en cientos de profesionales egresados de nuestras universidades.

Se debe propugnar por una revisión integral permanente de los planes y programas de estudio de nuestras universidades, partiendo de la realidad nacional y el contexto global, contando con el consenso necesario entre el Estado y las universidades públicas y privadas, para garantizar la legitimidad de las decisiones y estrategias que se apliquen a la educación superior.

Son las universidades públicas y privadas las convocadas a cumplir fielmente con la insigne tarea que las sociedades desde hace varios siglos les encomendaron: formar ciudadanos con conciencia crítica, conocimientos, competencias y valores, promoviendo la investigación a todos los niveles, de docentes y estudiantes para alcanzar la tan anhelada evolución de la cultura nacional en sus diversas manifestaciones.

Toda la sociedad panameña tiene el pleno convencimiento de que las universidades pueden cumplir hoy y siempre con la tarea que les ha sido encomendada.

SOCIÓLOGA Y DOCENTE UNIVERSITARIA.