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25 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El problema de las notarías

Recientemente salen nuevamente a flote problemas de fincas registradas que no deberían haber admitido traspasos. Sus verdaderos dueños r...

Recientemente salen nuevamente a flote problemas de fincas registradas que no deberían haber admitido traspasos. Sus verdaderos dueños reclaman al Registro Público, porque, sin su autorización, ahora son otros los que detentan la titularidad de lo que creían les pertenecía a ellos. Los notarios públicos que no son serios y respetuosos de la Ley en muchas ocasiones son los responsables de estos desmanes.

En algunos casos, por las prácticas y costumbres nefastas que se han desarrollado alrededor de lo que hace una Notaria Pública y que no se cumple: dar fe de un acto que afecta a terceros, como lo es la presencia física del compareciente al acto, la firma auténtica de una escritura de compraventa o hipoteca o de un pagaré o letra de cambio o de cualquier documento.

En una ocasión me tocó reclamar a una notaría capitalina, porque el certificado de garantía liberado en juzgado de Penonomé había sido retirado, mediante la firma del interesado, pero falsificada por su abogado, autenticada como correcta por dicha Notaría. El abogado murió el día anterior a que el afectado se diera cuenta del ilícito retiro. Quien había dado fe de la firma en Penonomé era un satélite de la Notaría radicada en Panamá. Para evitar un escándalo se optó por pagar el monto de dicho certificado. Lo ocurrido violaba principios del Código Civil, que señalan que todo acto notarial hecho fuera de su jurisdicción es nulo. En otro caso, en un gobierno anterior, un Notario con oficinas en Panamá, regentaba la Notaría de La Chorrera, a la cual casi nunca se presentaba.

Gobierno tras gobierno se ha seguido el mismo patrón de otorgar notarías a personas allegadas al poder que, quedándose los beneficiados con parte de lo que producían, eran administradas por abogados, especie de empleados suyos. En algunos casos, sin verificar la probidad del designado. Este sistema notarial cerrado que tenemos —con notarías limitadas—, es tan poco confiable como el abierto, donde muchos ejercen como abogados y notarios al mismo tiempo, caso de Costa Rica y Estados Unidos. En Panamá el número de notarios se determina por el Código Administrativo.

Dada la seriedad del tema, se deben encontrar mecanismos de todos los que aspiran a gobernar próximamente para que el asunto de las notarías y el grado de seguridad jurídica que deben brindar las mismas sea algo común en todos. Aplaudimos los esfuerzos que en este sentido hace el Registro Público, que ahora exige a los notarios que verifiquen en línea con ellos situación de las fincas envueltas en una transacción.

Propondría lo siguiente:

a) Que se despolitice la designación de notarios y se exija a los designados requisitos de probidad.

b) Que en las ciudades como Panamá y Colón se dupliquen las notarías, para que así se estimule la competencia y sea más fácil acceder a un notario.

c) Que se cree un órgano superior que supervise y controle lo que hacen los notarios, diferente al nominal que existe en la actualidad a través de las gobernaciones.

d) Que quienes ejerzan como notarios cumplan con algunos requisitos, como, por ejemplo, no estar inscritos en partido político alguno en los dos últimos años, y que presenten su paz y salvo de pago de impuesto sobre la renta. Se crearía un sistema de declaración de rentas propio para notarios.

e) Que se les exija a los notarios una fianza para garantizar a los afectados los perjuicios que en el desempeño de sus funciones podrían causar a tercero.

Estoy seguro de que podrían encontrarse más requisitos que le den más responsabilidad a una profesión tan digna y loable como la de los notarios, que dan fe pública de los actos que certifican y refrendan.

ABOGADO Y POLÍTICO.