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01 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Fecha emblemática de la nacionalidad panameña

A lgunos historiadores panameños proponen que la verdadera independencia de Panamá se realiza el 9 de Enero y no el 3 de Noviembre. A pe...

A lgunos historiadores panameños proponen que la verdadera independencia de Panamá se realiza el 9 de Enero y no el 3 de Noviembre. A pesar de que defiendo la tesis de que el 9 de Enero es fecha-símbolo estelar, en el calendario de nuestra nacionalidad, no debemos denigrar el 3 de Noviembre de 1903, el 28 de Noviembre de 1821, o a cualesquiera otras fechas cimeras del recorrido descolonizador de la nación panameña, porque cada una tiene sus logros y sus fracasos, sus héroes y villanos, según sus circunstancias y, además, abren caminos a los acontecimientos que las sucederán.

Con intención de lograr alguna coherencia lógica en este análisis histórico cabe preguntarse, por ejemplo: ¿Qué bandera de qué República, y en qué Zona del Canal, habrían los mártires del 9 de Enero de 1964 intentado enarbolar, de no preexistir la República del protectorado creada en 1903? Obviamente, cuando relacionamos las gestas de nuestra nacionalidad, ampliando la escala del estudio, descubrimos el hilo conductor y la interdependencia entre ellas.

El 9 de Enero es fecha emblemática de la soberanía nacional

El 9 de Enero ocupa un sitio encumbrado en el mapa de la nacionalidad, una especie de hito en el recorrido histórico de las reivindicaciones nacionalistas de Panamá. La Operación Soberanía del 12 de mayo de 1958 y la Marcha Patriótica del 3 de Noviembre de 1959, por ejemplo, son piezas estructuralmente vinculadas al 9 de Enero. Ambos acontecimientos involucraron la participación de estudiantes y jóvenes profesionales, quienes irrumpieron pacíficamente en la Zona del Canal y sembraron banderas bajo la consigna de Soberanía, abriendo el camino hacia el 9 de Enero de 1964. Por otro lado, el alcance del 9 de Enero incorpora a los Tratados Torrijos Carter de 1977 y al traspaso del Canal a la administración panameña de 1999.

En el contexto de la saga nacionalista contra el enclave colonial de la Zona del Canal, el 9 de Enero de 1964 destaca como fecha cimera. Y así lo entendieron los zoneítas, sus autoridades y el Ejército Norteamericano. A pesar de haber iniciado con una manifestación pacífica, autorizada por las autoridades de Panamá y la Zona del Canal, en cumplimiento del Acuerdo Kennedy-Chiari, el lenguaje simbólico de las banderas se tradujo en discurso de soberanía territorial, igualmente poderoso para panameños y zoneítas, que desató la agresión armada del enclave colonial ese 9 de Enero.

La gesta del 9 de Enero de 1964, conjuntamente con los movimientos nacionalistas que la antecedieron, consolidó ese proceso por la soberanía con coherencia y continuidad histórica, convirtiéndose en símbolo de la soberanía nacional de Panamá contra el neocolonialismo, provocando a mediano plazo resultados asombrosos como el Tratado Torrijos Carter, la unificación territorial de Panamá, nacionalización del Canal y descolonización del Estado panameño.

En este proceso, los panameños debemos reconocer la justicia del presidente Kennedy, al formalizar el convenio que permitía izar la bandera panameña en la Zona del Canal junto a la estadounidense, solicitud que sus antecesores rechazaron consistentemente a los panameños y, finalmente, al presidente Carter, quien dedicó todo su empeño en cristalizar el nuevo tratado del Canal, en un contexto de justicia histórica jamás alcanzado entre Panamá y los EE. UU.

El 9 de Enero simboliza la identidad nacional

Inmediatamente a los acontecimientos del 9 de Enero se desataron versiones descalificadoras del movimiento estudiantil en los medios de comunicación estadounidenses y la derecha panameña: que se trataba de revolucionarios comunistas, lo que, en tiempos de ‘guerra fría’, justificaba una agresión armada para sofocar el alzamiento revolucionario. Pero les salió mal: El presidente Chiari, contrariamente a sus intereses económicos, se puso del lado de su pueblo, conjuntamente con importantes colaboradores de su gobierno, como Galileo Solís y de Miguel Moreno (quien impulsó una heroica campaña nacionalista frente a la OEA), conjuntamente con un grupo de empresarios panameños (que incluyó a connotados miembros de la comunidad hebrea), quienes enviaron cartas al Washington Post, para influir en la opinión pública de los EE. UU. a favor de los panameños, y defendían la necesidad de iniciar negociaciones para un nuevo y más justo Tratado del Canal, atribuyendo al Tratado del Canal de 1903 y sus diferentes revisiones, las verdaderas causas de conflicto entre panameños y zoneítas. Chiari rompió relaciones diplomáticas con el Coloso del Norte y disparó una verdadera guerra diplomática ante la OEA, para denunciar la agresión armada contra un pueblo pacífico a los Estados Unidos de Norteamérica. Estos eventos desmantelan el dogma de que la oligarquía no puede ser nacionalista, como también el que dice que al pueblo panameño solo le importan los carnavales. Inmediatamente después, se realizaron marchas multitudinarias por parte de la Iglesia Católica (40,000 personas), el Partido del Pueblo (300 miembros que, si tomamos en cuenta la estigmatización del comunismo en los años 60, esta cifra representa a muchos más comunistas encubiertos), además de estudiantes y profesores de la Universidad de Panamá, médicos y enfermeras de la ciudad, conductores de taxis y particulares para atender y apoyar a los manifestantes quienes, al final del día 9 hasta el 11 de enero, ya sumaban a casi todo el pueblo de la ciudad de Panamá. También fue feroz y multitudinaria la defensa de la gesta patriótica estudiantil de Panamá en la ciudad de Colón y en la provincia de Coclé. Deseo destacar la cifra de aproximadamente 30 dules heridos en Colón por bayonetas del ejército norteamericano, durante la gesta patriótica, porque derrumba el prejuicio de que los indígenas solo defienden a sus comarcas, adversando a la República y en conflicto con la nacionalidad panameña.

Por esta razón, debemos comprender que la memoria colectiva del 9 de Enero de 1964, más allá de los acontecimientos heroicos que generó, ha construido un símbolo de la unidad nacional o ‘communitas’, expresión de la antropología estructuralista que identifica esos momentos álgidos y extraordinarios de los pueblos, cuando la estructura social se desdibuja para experimentar la unidad nacional como un todo homogéneo. El sentido de pertenencia entre panameños, que es principio fundamental de la identidad nacional, quedó demostrado y fortalecido el 9 de Enero de 1964.

Así como el 3 de Noviembre de 1903 representa la unión entre liberales y conservadores para dar origen a la República, el 9 de Enero representa la solidaridad entre la clase gobernante y el pueblo de Panamá lo que garantizó que, a mediano y largo plazo, la gesta heroica popular tuviera como consecuencia la elaboración de un nuevo Tratado del Canal, que condujera a la nacionalización del Canal de Panamá, la eliminación de la Zona del Canal y de las bases militares.

Lecciones del 9 de Enero

1.— Contrariamente a la tesis que opone a los negocios la soberanía nacional, el 9 de Enero demuestra que la soberanía del Estado panameño sobre sus principales recursos económicos es la verdadera fuente de la riqueza nacional. El crecimiento económico que vive Panamá en el presente, sin precedentes antes vistos, se vinculan con la nacionalización del Canal de Panamá, la Zona del Canal y las bases militares obtenidas gracias a la gesta patriótica del 64.

2.— Un grupo de idealistas, contrariamente a las burlas de los pragmáticos, inspiró a las multitudes y generó un cambio cualitativo del curso de nuestra historia nacional.

3.— La solidaridad entre las clases sociales en Panamá, inversamente a lo que pregonan las tesis más radicales, es posible y, de hecho, se dio el 9 de Enero de 1964. Y fue esta unión solidaria la que garantizó el éxito de los levantamientos populares y es modelo de la estrategia inteligente para la consolidación y viabilidad del Estado nacional.

4.— Un país pequeño puede conquistar su soberanía frente a un país poderoso, inclusive en el contexto de la agresión armada, cuando sus reivindicaciones son justas, su movilización se torna masiva y sus líderes son legítimos y solidarios con su pueblo.

5.— El 9 de Enero envía un mensaje feliz a Panamá, cincuenta años más tarde, porque nos permitió a los panameños cristalizar el anhelo colectivo de un Estado soberano, sin Zona del Canal ni bases militares, consolidando la República creada en 1903, sentirnos orgullosos de ser panameños.

6.— Al constatar la integración efectiva del territorio nacional el 31 de diciembre de 1999, así como nuestra capacidad de administrar el Canal de Panamá y de generar considerable crecimiento económico, debemos preguntarnos: ¿es esto suficiente para asumir el triunfalismo y la autocomplacencia nacional? Evaluemos cuáles han sido los aportes de las últimas décadas a la épica generacional, por la soberanía y la identidad nacional, que nos caracterizó en el siglo XX, con tan buenos resultados, y si contamos con el liderazgo de relevo que garantice su continuidad y propósito en el siglo XXI.

ANTROPÓLOGA CULTURAL Y DIRIGENTE DEL MOVIMIENTO DE LA IDENTIDAD PANAMEÑA.