Día Mundial del Ahorro de Energía

Los recursos energéticos del mundo, al igual que el medio ambiente, nos pertenece a todos. Es por ello que el 21 de octubre se ha design...

Los recursos energéticos del mundo, al igual que el medio ambiente, nos pertenece a todos. Es por ello que el 21 de octubre se ha designado como el “Día Mundial de Ahorro de Energía”. La energía es la base de la actividad económica y social. La disponibilidad de energía siempre es limitada por la disponibilidad de las fuentes energéticas y los avances tecnológicos. El beneficio y la duración de los recursos energéticos dependen de la forma en que utilicemos la energía. El uso eficiente de la energía es un deber y responsabilidad para resguardar nuestros recursos energéticos y el medio ambiente del presente y del futuro. Consiste en obtener la máxima utilidad o beneficio, con el mínimo consumo energético necesario para mantener o aumentar el desarrollo y calidad de vida.

El uso eficiente de la energía dispone de tres líneas de acción para obtener los mejores resultados al mínimo costo, según nuestra necesidad. En primer lugar, el cambio de hábito, una alternativa inmediata de mínimo costo, ya que solo requiere de una toma de decisión respecto a la forma como utilizamos la energía. No es privarse de nuestra necesidad, sino hacer el mejor uso de la energía disponible para obtener el mayor provecho por más tiempo. Mantenimiento; se podría decir que es nuestra segunda mejor alternativa porque se requiere de mayor sacrificio físico o económico para ejecutarla. Esta medida mantendrá y prolongará la duración de la mejor eficiencia que pudiera dar nuestro equipo, sistema o instalaciones, para la conversión de una forma de energía (electricidad) a otra que requerimos. Le presentamos la tercera alternativa, el cambio tecnológico, aunque podría llegar a ser la primera consideración para algunos consumidores. Requiere de mayor inversión y depende de la disponibilidad tecnológica.

Para obtener resultados efectivos en la aplicación de medidas de uso eficiente de energía, debemos tener claro cuánta energía se consume por área; cuánta se consume por equipo; cómo se utilizan los equipos o instalaciones de consumo y cuáles son las mejores oportunidades de uso eficiente de la energía. La energía eléctrica se transforma en las formas de energía requerida, a través de diversos sistemas o equipos. Esa energía que transformamos en la electricidad, las podríamos llamar “uso final de la energía”.

Los usos finales de mayor relevancia en Panamá, son el aire acondicionado (35% del consumo eléctrico total del país), refrigeración (27%), e iluminación (17%). Algunas de las principales oportunidades de uso eficiente de energía son: 1. Apague los equipos cuyo funcionamiento no le dan utilidad o beneficio a alguien, principalmente las áreas desocupadas o sin uso. 2. Ajuste el modo y horario de funcionamiento de los equipos según las necesidades reales. 3. Realice el mantenimiento adecuado y oportuno de los equipos. 4. Ajuste la temperatura ambiente adecuada (entre 23 y 25 °C) de aire acondicionado, y en el caso de unidades de ventanas, ajuste el termostato a un punto medio. 5 Ajuste su nevera a la temperatura adecuada (5 °C), o coloque el termostato en un punto medio. No debería congelarse el agua de la jarra, la gelatina, etc. 6. Mantenga bien cerrada su nevera o congelador. Cuide los sellos. Procure abrir el tiempo mínimo necesario. 7. Elija unidades de aire acondicionado que sean eficientes. Los aires acondicionados eficientes podrían lograr reducciones de consumo energético entre el 20 y 50% con respecto a un aire acondicionado convencional. 8. Elija neveras de mayor eficiencia. Las neveras actuales, en comparación con las antiguas logran reducciones de un tercio o la mitad del consumo eléctrico. 9. Elija focos y luminarias eficientes. El reemplazo de focos fluorescentes en lugar de focos incandescentes, puede representar una reducción de hasta 75% en el consumo de cada luminaria o foco. Los cambios de hábitos de uso y el adecuado y oportuno mantenimiento de los equipos, pueden llevarnos a reducciones entre 15% y 20%, tanto en residencias como oficinas, mientras que a través de cambios estructurales o tecnológicos se pudieran alcanzar reducciones entre 15% y 50%. El seguimiento a la aplicación real de medidas de uso eficiente de energía en algunas residencias y oficinas durante 2007 y 2008, produjo en Panamá una reducción inmediata de entre 7% y 18% del consumo eléctrico, con aún mayores posibilidades de reducción mediante la mejora de efectividad de aplicación de medidas y cambios tecnológicos.

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