El mandatario le recordó a los agentes que no solo enfrentarán el delito en sus distintas formas, sino la tentación del delito al tratar con los delincuentes,...
- 11/03/2012 01:00
En las últimas semanas, la discusión pública de los proyectos de ley 196, de derecho de esterilización femenina, y 305, que busca implementar la instalación de salones de lactancia en las escuelas públicas, volvió a blanquear posiciones en torno al tema de los derechos reproductivos y de acceso a información.
Una vez más en el Ministerio de Educación reaccionaron como si se tratase de una revolución sexual y no de un derecho humano básico, reconocido por todos los organismos internacionales: información y educación.
Y, una vez más, se pone en evidencia la gran desigualdad social y la hipocresía que reina en Panamá: ‘Así como hablamos de mala distribución de la riqueza, también podemos hablar de mala distribución de la información. El sistema no es equitativo. En el Colegio Javier o La Salle, el hijo de un funcionario o un ministro de Estado tiene la posibilida d de tener información en su vida. El hijo de la cocinera no, aunque también lo asiste ese derecho. Cuando hablamos de educación integral de sexualidad, también estamos hablando de igualdad y justicia social’, señala Rubiela Sánchez, coordinadora de Advocacy en APLAFA.
Mientras se discute un punto de la ley, el de lactancia, los y las jóvenes panameños engrosan las cifras de infectados con VIH y embarazos. Algo que para Sánchez no se puede tolerar: ‘Somos el segundo país con mayor prevalencia del VIH en la región, después de Belice. Con todo el crecimiento económico que tenemos, que podemos ver en los rascacielos y la construcción del Metro, existen jóvenes que tienen infecciones de transmisión sexual y embarazos adolescentes’.
En el medio de los reclamos de la sociedad civil y las defensas acérrimas de quienes no quieren ver la realidad, están los jóvenes a los que se les vulneran los derechos: la última encuesta de salud sexual y reproductiva evidenció que cada vez son más pequeñas las niñas que tienen hijos y que el VIH avanza en poblaciones de 13, 14 y 16 años.
La razón es una y simple, que la ley no se aplica: ‘La lactancia es una modificación a un artículo de la ley 29. En vez de malgastar energías en ese tema, deberíamos ocuparnos de que se cumpla la ley en el artículo que exige que las adolescentes tengan acceso a una educación integral de sexualidad. Debemos reglamentar la ley 29, porque lo relevante es que si seguimos sin dar educación integral en sexualidad lo más probable es que haya más jóvenes embarazadas o infectadas’, vaticina Sánchez.