“¿Qué es lo que le impide venirse? ¡Que se venga! ¿Cuál es problema, pues? Lo que tienen es un show para ver cómo generan una campaña de intriga”, dijo...
- 04/11/2008 01:00
a iglesia de Brasil se conoce por ser una Iglesia comprometida con los pobres. El año pasado tuvo el caso de un obispo que hacía huelga de hambre porque no quería que desviaran las aguas del río San Francisco a las regiones semiáridas del país. (Se trata de dom Luiz Cappio, que hizo 24 días de ayuno en diciembre de 2007)
Sí. El gobierno hizo la guerra contra el obispo. Aunque nuestro presidente (Lula) es católico, pero él dice “una cosa es mi fe, otra es este compromiso que tengo de desviar el río”. Pero el obispo contestó que era para beneficiar a los ricos, no a los pobres. Yo conozco muy bien a dom Luiz Cappio, el obispo, es muy amigo mío, y un hombre muy santo. Él ama a los pobres. Conoce muy bien la situación de los pobres en el nordeste de Brasil, Bahía y otras regiones. Él dice que el desvío será la muerte para los pobres que viven al lado del río y para el mismo río. El es muy firme en su posición y yo creo mucho en él. Le conozco desde que fue nombrado obispo. Fuimos nombrados juntos. Sé que hay un grupo de obispos que están en contra de su posición, en el mismo nordeste. Pero pienso que la mayoría de los obispos de Brasil están del lado de este obispo.
El Vaticano presionó para acabar con su huelga de hambre, porque le parecía una cosa política. Lo controvertible era si él podía quitarse su propia vida. Porque él decía que estaba dispuesto a hacer la huelga hasta la muerte. Y casi murió, porque hizo una huelga de muchos días. El Vaticano le quiso convencer de que parara. El nuncio le dijo que era mejor que suspendiera su huelga. Y él obedeció. Es hombre de una mística muy grande y dijo: “Si Roma lo pide, yo acepto”. Cuando el gobierno pidió, dijo que no. A Roma le dijo que sí.
Es difícil de contestar esta cuestión, porque Lula vino de las comunidades eclesiales de base. Él es católico y su esposa también. Pero el ala izquierda ha tenido una decepción muy grande con Lula porque él es más de centroizquierda. No del todo de izquierda como era antes. A muchos obispos les gusta. Pero a algunos obispos, no.
Sí. Pero hay cosas que la Iglesia contesta con mucha fuerza, como el aborto, que son difíciles para él. Su posición sobre el tema es: “Como católico estoy en contra, como presidente, a favor”. Esto es algo complicado. Comprendo que hay mucha presión sobre Lula para decidir una serie de cosas. Pero muchos obispos y cardenales le aprecian, como el cardenal Claudio Hummes, que está en Roma, y es muy amigo de Lula. Se visitan en sus casas y cenan juntos. Lula tiene buena relación con la Iglesia.
Así es. Pero yo estoy en contra. Puede ser más ventajosa la misa por internet o TV, pero debemos estar presentes en la celebración. Como oración es buena, pero como compromiso de participar en la celebración de la muerte y resurrección de Jesús, no. Una vez recibí un mensaje de un joven que quería confesarse por internet. No le respondí porque no veo que ese sea el camino correcto. Es muy importante este contacto personal con Jesús. Y también con la gente que está al lado. Es muy cómodo estar en casa, muy confortable estar en el lecho para “ver” la misa, pero no para “participar” de ella.
Es verdad. Somos partícipes de este misterio.
Tenemos ahora una guerra muy fuerte porque el gobierno y mucha gente quieren el aborto. Y estamos claros contra el aborto. Se habla muy mal de la Iglesia: que es muy conservadora, que no siente el clamor de la gente. Pero la Iglesia es firme en esta actitud: estamos siempre en favor de la vida.
Sí, lo que pasa es que la prensa quiere desmoralizar a la Iglesia. Porque no hace elogios cuando la Iglesia es firme a favor de los pobres y va contra la injusticia; ejemplo, cuando habla de elecciones, de que hay mucha corrupción. La Iglesia es muy fuerte combatiendo todos esos problemas. Cuando tuvimos la dictadura militar, la Iglesia brasileña era muy, muy fuerte contra la dictadura militar. Pero la prensa quiere olvidar todo esto para decir que la Iglesia es conservadora.