Los familiares de los presos políticos en Venezuela cumplen este lunes, entre la fe y la impaciencia, la quinta noche de espera de nuevas excarcelaciones...
- 03/05/2019 02:00
Me quedaría corta de contarles cuántas personas he conocido a lo largo de mi vida con enfermedades graves y que han decidido vivir a pesar de todos los pronósticos médicos. He analizado que la mayoría hemos pasado por quebrantos de salud, algunos más graves que otros, pero pienso que una gran mayoría empiezan con situaciones emocionales negativas que conllevan a las mismas: envidias, corajes, inestabilidad económica y frustraciones pueden contribuir a bajar tus niveles de defensa. A pesar de eso hay personas que toman una actitud positiva y nunca se rinden ante la adversidad.
Aún conociendo que muchos doctores son pesimistas acerca del trabajo que ejercen, al evitar prometer algo que ellos no creen posible dentro de sus esquemas o cuadro de creencias, en la mayoría de los casos los enfermos buscan segundas opiniones o formas diversas de poder curar sus padecimientos.
Creo que es una realidad la relación actitud-enfermedad. Ya que los seres humanos nos acostumbramos a convertir la queja en costumbre, padeciendo de más enfermedades de todo tipo. Obviamente no llegaremos a curar todas las enfermedades, ni tampoco somos seres inmortales. En algún momento, por lo menos en este plano, tendremos que morir; sin embargo la ciencia ha podido unir ciertos puntos entre la actitud y la capacidad para enfrentar enfermedades y mejorar nuestra calidad de vida.
He leído mucho de estos temas, y quería compartir algo de ello con ustedes, pero sobre todo decirles que esas personas que llevan esa actitud son gente que me inspira y me hace tener más fuerza, a ellos me apego. Esas transformaciones que he podido lograr en mi vida son gracias a mí, pero también a la gente que me rodea y me aporta. ¡Piénsalo!