Un potro en el deporte blanco

Dos mundos diferentes estaban separados por la red. De un lado, el mejor jugador de todos los tiempos, quíntuple campeón del US Open de ...

Dos mundos diferentes estaban separados por la red. De un lado, el mejor jugador de todos los tiempos, quíntuple campeón del US Open de manera consecutiva y ganador de 15 Grand Slams, el suizo Roger Federer. Del otro, un joven argentino de 20 años que nunca había jugado una final de Grand Slam, Juan Martín Del Potro.

Ambos habían entregado lo mejor de sí durante las dos últimas semanas, en el estadio Arthur Ashe en Flushing Meadows, New York, y habían logrado llegar invencibles hasta la final del US Open. Sin embargo, aunque con un día de retraso por la lluvia, la hora de la verdad había llegado.

Los nervios, que se podían sentir en el ambiente, lograron apoderarse del argentino en el primer set y Federer lo aprovechó para llevárselo por 6-3. La segunda manga comenzó muy parecida a la primera, con el suizo atacando constantemente al argentino, llevándolo de un lado a otro de la cancha. Para la sorpresa del número uno del mundo, Del Potro reaccionó a tiempo y soltó su poderoso drive. Finalmente, la “torre de Tandil”, como apodan a este gigante de 1.98 de estatura por ser originario de una ciudad con ese nombre en el suroccidente de la provincia de Buenos Aires, ganó 7-6.

La balanza se emparejó en el tercer y cuarto set, que los tenistas se repartieron uno cada uno. Luego del cuarto set, donde el argentino remontó un quiebre y lo ganó en el tie-break, Federer tiró la toalla ante el incansable drive de Del Potro. Con un contundente 6-2 cerró la final, convirtiéndose en el primer argentino en ganar el torneo desde 1977, cuando Guillermo Vilas, quien orgulloso lo observaba desde las gradas, se llevó el trofeo.

Con este triunfo, Del Potro rompió el récord de ser el jugador más alto en ganar un Grand Slam, y el primer tenista que vence a las dos grandes del tenis mundial, Nadal y Federer, en un torneo importante.

La hazaña de Del Potro lo convirtió, sin duda, en el candidato por excelencia para ser el número uno del mundo. "Si juega al nivel que jugó en la final, pues claro que es el máximo candidato, aunque no sé si va a mantener el nivel", dijo Nadal al finalizar el torneo.

Tras la consagración, la magnitud del recibimiento en Argentina fue como si el tenista, en lugar de ganar un Grand Slam, hubiera llegado a la luna. La presidenta, Cristina Fernández, calificó el hecho como un orgullo nacional. En su ciudad natal, Tandil, lo esperaban ansiosos miles de personas de todas las edades, que salieron a las calles a recibirlo. Entre festejos y rodeado de una caravana multitudinaria, Del Potro se convirtió en la máxima figura de la ciudad.

Y es que, con tan sólo 20 años, Juan Martín Del Potro hizo lo que muchos jugadores no han podido obtener en años. En 2009, desplegó su mejor tenis en cada torneo que jugó y logró clasificarse comodamente en todos, por lo menos, a los cuartos de final. Cuando llegó al US Open, su gran nivel, basado en una formidable ofensiva desde la línea de fondo, lo colocó como el sexto preclasificado.

En el primer juego derrotó sin piedad en tres sets sin mayores sobrsaltos a uno de sus mejores amigos, Juan Mónaco, quien se formó tenísticamente en el mismo lugar que Del Potro, en el Club Independiente de Tandil.

Marcelo Gómez, primer entrenador de “Delpo”, explica que “la mayor cualidad de Juan Martín es que es muy fuerte mentalmente y se exige constantemente. Cuando era pequeño siempre buscaba jugar con los más grandes y ganarles a ellos”, dice.

Sin hacer mucho ruído y siempre con perfil bajo, el tandilense continuó haciéndose paso por las rondas del torneo. Todos hablaban del regreso de Nadal, la contundencia de Federer y el buen nivel de Fernándo González. En su segudo encuentro, lejos de sufrir el partido, Del Potro derrotó a Jurgen Melzer, nuevamente en sets corridos. En la tercera ronda enfrentó a Daniel Koellerer. Cedió, por primera vez, un set en el US Open, pero terminó venciendo al austríaco en cuatro sets.

En un partido clave, donde todos esperaban un juego disputado y parejo, despachó con un triple 6-3 al español Juan Carlos Ferrero, número 24 del mundo y que venía haciendo un gran año. El croata Marin Cilic, número 16 del mundo, fue otra de las víctimas del argentino en los cuartos de final. Del Potro lo derrotó mostrando cada vez más seguridad en cuatro sets. Fue entonces, cuando por primera vez en el certamen, el argentino acaparó la atención en Flushing Meadows. Para la semifinal debía enfrentar al español Rafael Nadal, quien venía de vencer a Gael Monfils en cuatro sets.

Sorpresivamente, el juego con Nadal duró tres sets y menos de dos horas. El argentino apabulló al ex número uno del mundo por un triple 6-2, y se convirtió en el favorito para levantar el trofeo en la final.

Tras la derrota, Nadal reconoció que sentía un fuerte dolor en el abdómen, pero no ahorró palabras para exaltar el desempeño de su contendor. “Juan Martín ha jugado de manera espectácular, fue agresivo y certero. No dudo que llegará a ser el número uno del mundo algún día”, aseguró.

ALMA DE CAMPEÓN

Del Potro, juega tenis desde los 7 años y comparte su pasión con el fútbol. Es fanático de Boca Juniors y uno de sus sueños es jugar un partido con los 'xeneizes'. En una entrevista confesó que “dejaría de lado cualquier torneo si me proponen jugar con Boca aunque sea diez minutos”.

Desde los 15 años, Del Potro demostró que tenía 'chapa' de jugador de élite. Para el ex top-ten David Nalbandian, “Juan Martín es un ejemplo a seguir en el tenis. Es un muchacho joven que demuestra sacrificio y dedicación”.

Su madera de campeón es ampliamente reconocida. Guillermo Vilas, el ícono del tenis argentino, dijo a finales del 2008 que “Del Potro tiene todo para ser número uno algún día. Tiene 20 años recién cumplidos y le hace frente a cualquier jugador sin miedo alguno”.

Para el capitán del equipo argentino de Copa Davis, Alberto Mancini, “Juan Martín no tiene techo, ha ido madurando muy rápido, tanto en su tenis como en su manera de vivir los partidos mentalmente”.

El propio Federer, consciente de las condiciones del argentino, dijo antes del partido: “he jugado muchas veces con Juan Martín y tengo un saldo favorable en los enfrentamientos, pero esta es otra instancia y él está muy sólido en su juego. Va a ser una final muy pareja”. Y así lo fue, más de cuatro horas de arduo juego convirtieron la final de este US Open en una de las más lasrgas y emocionantes de los últimos tiempos y, sin duda alguna, en el primer gran paso de un tenista del que se oirá hablar mucho en los próximos años.

Lo Nuevo