Esas mujeres adictas al sexo

L a mayoría de las mujeres se asombran de la cantidad de hombres que existen en el mundo, identificados como “calientes”, por estar siem...

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L a mayoría de las mujeres se asombran de la cantidad de hombres que existen en el mundo, identificados como “calientes”, por estar siempre al acecho y a la cacería de placeres sexuales desmedidos. Asumimos que es parte de su naturaleza, mas cuando se trata de una mujer por lo general no se es tan condescendiente y se tiende a criticar de manera despiadada y vulgar.

La sociedad los etiqueta como: hombres promiscuos, vulgares y prosaicos, enfermos que no pueden vivir sin estar “jineteando” toda la vida encima de una mujer, sea la propia o la ajena, lo mismo les da, el caso es estar derramando constantemente sus energías seminales para darle gusto a sus instintos. ¿Por qué nos asombramos tanto de esos hombres “hiperactivos” (sexualmente hablando), si también existen mujeres con la misma cantidad intensa de pasiones desenfrenadas, vicios, hábitos, costumbres y adicciones por el sexo?

Mujeres incluso casadas, con una vida sexual plena, fluida, aceptable, agradable, “normal”, compatibles con sus parejas, son unas intrépidas tigresas y devoradoras, excelentes en la cama, y hasta fuera de la cama, pues gustan de influir y excitar a su afortunado compañero, de noche y de día, para tener sexo bajo la ducha, sobre la alfombra, en la sala de su casa, en los pasillos y hasta en la cocina, con el riesgo de que? de pronto y con suerte, la comida les resulte hasta afrodisíaca.

El deseo incontenible y enfermizo por “aparearse”, muchas veces se sale del control de quienes lo padecen, incluso puede causar serios trastornos emocionales cuando ese impulso biológico trata de refrenarse. Esto se podría comparar con una olla de presión que no tiene forma de escape del vapor, tarde o temprano aquella olla herméticamente cerrada, tenderá a explotar.

En el caso de las mujeres hipersexuales insatisfechas (también algunos hombres), que no tienen pareja, optan por salir a buscarlas donde mejor y más rápido les parece, sin importarles las circunstancias ni condiciones, llegando al grado a veces de caer en estadíos o estados de bipolaridad o bi-sexualidad esporádica en sus preferencias sexuales.

La mujer y el hombre conocidos como “fogosos” sienten suprema urgencia por tener sexo, quieren y buscan sexo al precio que sea y con quien sea, y por supuesto, en ese estado tan “emergente” no piensan, sólo actúan instintivamente, como lo haría cualquier animal sin raciocinio.

Esta tremenda actividad sexual o hipersexualidad, tiene una causa, una razón principal, y esta obedece a un desajuste hormonal y un desorden de tipo mental que la víctima muchas veces desconoce o trata de ocultar por vergüenza o por ignorancia.

Tal práctica les lleva a buscar incluso, otras formas inmediatas de satisfacerse, como: Vicios solitarios y excesos de masturbación, pornografía, líneas telefónicas “calientes”, chats eróticos de internet o visitas constantes a prostíbulos, y hasta solicitud de servicios de masajes eróticos a domicilio.

Por lo tanto, la ninfomanía (así se le llama también a la hipersexualidad femenina), es un desorden psíquico, que tiene su origen neuronal en el cerebro y no en la “vagina o útero” como mucha gente podría pensar, por eso es más difícil de controlar esa libido tan activa y obsesiva por el sexo.

Ya para finalizar y por el respeto que este delicado tema nos merece, en honor a la verdad, hemos de considerar por supuesto que esta gama de factores sujetos (actualmente) a debate por la ciencia médica y la tecnología, se han convertido en un fenómeno de tipo social, que no está muy lejos de ser considerado también como un problema patológico grave en el ser humano. www.visionsexual.com

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