Tiburón en riesgo

l tiburón martillo que navega las aguas panameñas, nada hasta las Galápago en Ecuador, el Parque Cocos en Costa Rica, y a sitios aún más...

l tiburón martillo que navega las aguas panameñas, nada hasta las Galápago en Ecuador, el Parque Cocos en Costa Rica, y a sitios aún más lejanos. Este comportamiento se registra también en ballenas, delfines, tortugas, atunes, picudos y otros animales migratorios, y es parte de lo que se conoce como "conectividad" entre zonas marinas.

Gracias a la conectividad, y a la existencia de Áreas Marinas Protegidas como el Parque Nacional Coiba, donde estos animales encuentran refugio, compartimos inquilinos con Malpelo, Galápagos, Cocos, y otras áreas del Corredor Marino de Conservación, asegurando así el intercambio biológico clave para el bienestar de los ecosistemas marinos y la reproducción de especies que rebalsan a áreas donde la sobrepesca ha acabado con ellos.

Un ausente manejo pesquero, la sobrepesca, malas prácticas y abuso del recurso, nos ha llevado a poner en peligro, no sólo la fuente de trabajo de cerca de 40 millones de personas, sino que al principal productor de oxígeno del planeta. Un buen ejemplo de abuso es aletear tiburones, esto ha llevado a especies de tiburones al borde de la extinción.

Se estima que la población de tiburones martillo del Atlántico Noroeste disminuyó en un 89% desde 1988 y las del tiburón punta blanca en un 99% desde 1950. De las casi 500 especies que existen a nivel mundial, más de 80 están en alguna categoría de peligro. Estas no son buenas noticias. Los tiburones se alimentan de peces débiles y enfermos asegurando la fortaleza de las poblaciones de peces, muchos de los cuales son nuestro alimento. Los escualos tienen un ciclo de vida lento, tardan años en reproducirse, y tienen pocos hijos por año. Esto los hace muy vulnerables.

Resulta difícil aceptar que vamos acabando con animales que habitaron los mares antes que los dinosaurios, vitales para nuestra sobrevivencia, y todo por una sopa de aleta sin valor nutricional. El tráfico ilegal de aletas mueve millones de dólares a unos pocos bolsillos y empobrece a millones de personas en todo el mundo.

La conservación y uso racional de los recursos enriquece el desarrollo y lo hace duradero para que los que vengan después también puedan tener una calidad de vida buena. Podemos, y debemos, tomar medidas que no desmejoren la productividad de las flotas pesqueras, reemplazar el uso de alambre, las redes de cerco, trasmallos y artes no selectivas y de arrastre.

Es obligante asegurar la protección real de tiburones dentro y fuera de parques marinos a nivel regional, pues la conservación del tiburón restituye y fortalece las poblaciones de peces comerciales. Su protección y adecuado manejo, revierte directamente en nosotros.

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