Cardigans Group celebra una década de creatividad, expansión regional y experiencias que dejan huella
- 25/08/2026 00:00
La agencia, fundada por Reinaldo Briceño y Carlos Gómez, ha desarrollado proyectos en más de 14 países con Panamá como centro de operaciones
Hace 15 años, en Venezuela, Reinaldo Briceño y Carlos Gómez identificaron una contradicción que terminaría marcando el origen de Cardigans Group: grandes ideas de negocio llegaban a los medios presentadas de manera deficiente, mientras propuestas sin una identidad clara conseguían proyectarse mejor gracias a una imagen más cuidada.
En aquel momento, Venezuela atravesaba el surgimiento de numerosos emprendimientos vinculados con la moda y la gastronomía. Las dificultades para acceder a divisas habían llevado a muchas personas a producir y comercializar localmente prendas, accesorios, alimentos y otros productos.
Briceño y Gómez decidieron entonces desarrollar un proyecto educativo de dos días para enseñarles a los emprendedores cómo construir una marca desde sus cimientos. El programa abordaba la creación de conceptos, la elaboración de planes de negocio, la producción de sesiones fotográficas, la importancia de la imagen y el papel de los periodistas y la comunicación.
También buscaba explicarles cómo formar equipos de trabajo y transformar una buena idea en un proyecto viable y sostenible.
“Muchas de esas marcas que participaron se convirtieron en nuestros clientes y fueron las que nos dieron el motor para comenzar a asesorar a todos esos emprendedores”, recordó Briceño durante una entrevista con La Estrella de Panamá.
Aunque inicialmente pensaron que la audiencia estaría compuesta principalmente por estudiantes de diseño gráfico, moda o gastronomía, la realidad los sorprendió. Cerca del 90% de los asistentes eran profesionales que, después de cumplir con sus jornadas laborales, encontraban tiempo para desarrollar sus propios negocios.
Había trabajadores bancarios que fabricaban aretes por las tardes, odontólogos con marcas de cupcakes, abogados que diseñaban productos y comunicadores sociales que vendían camisetas. Aquella diversidad les permitió descubrir un ecosistema emprendedor mucho más amplio de lo que habían imaginado.
“Nos hizo replantearnos todo. Dijimos: ‘Hay una realidad afuera que no estábamos viendo’. La constatamos y, desde allí, el camino vino solo”, explicó Briceño.
Aunque Cardigans mantiene presencia en Venezuela, Panamá se convirtió hace una década en su principal plataforma de crecimiento y en la base desde la cual comenzó su expansión hacia otros mercados de América Latina y el Caribe.
Actualmente, la compañía se define como una agencia panameña con alcance regional, presencia en más de 14 países y equipos conformados por profesionales locales en los distintos territorios donde opera.
Para sus fundadores, una de las claves de ese crecimiento ha sido evitar la imposición de fórmulas importadas. En cambio, la agencia procura entender la cultura de cada país, el comportamiento de sus consumidores y las dinámicas internas de sus empresas.
“¿Cómo funcionan los corporativos? No necesariamente funciona igual uno en Panamá, Colombia o República Dominicana. ¿Cómo se comporta el dominicano en un centro comercial y cómo se comporta el panameño? Son dos personas completamente distintas”, señaló Briceño.
Ese conocimiento no se limita al público al que se dirige una campaña. También comprende la forma en que operan los clientes, las relaciones empresariales y los códigos culturales de cada mercado.
Cardigans apuesta, además, por construir equipos locales. Briceño explicó que su expansión no ha consistido en trasladar personas para decirles a otros países cómo organizar sus actividades, sino en reunir talento de cada territorio para desarrollar las acciones desde su propio conocimiento cultural.
Después de una década en Panamá, Gómez considera que una de las principales lecciones aprendidas es que las marcas ya no necesitan únicamente proveedores que ejecuten instrucciones. Requieren aliados capaces de conocerlas, comprender su identidad y utilizar ese entendimiento para proponer soluciones creativas.
La innovación, aclaró, no significa necesariamente inventar algo inexistente, sino utilizar los recursos disponibles en cada país para desarrollar iniciativas, experiencias y formatos publicitarios capaces de trascender y conectar con el público.
“Las marcas necesitan empresas que las conozcan, que las entiendan y que realmente se atrevan a conocer su ADN para poder implementar innovación”, afirmó.
La honestidad y la transparencia también ocupan un lugar central en la filosofía de la agencia. Estos principios, según Gómez, deben estar presentes tanto en la relación comercial con los clientes como en el trato con periodistas, creadores de contenido, influenciadores, invitados y colaboradores.
Frente a una industria en la que las relaciones pueden construirse alrededor de apariencias, Cardigans ha procurado cultivar vínculos auténticos.
“No es una imagen falsa. Realmente nos interesamos por ti, por saber cómo estás y por conocerte un poco más. Eso es importante”, expresó.
En diez años cambiaron los consumidores, los medios de comunicación, los influenciadores, las plataformas digitales y las estructuras internas de las empresas. Cardigans también tuvo que transformarse para responder a un escenario en el que cada lanzamiento alcanza simultáneamente a múltiples audiencias.
Hace una década, una estrategia podía concentrarse en prensa, radio y televisión. En la actualidad debe tomar en cuenta a clientes potenciales, competidores, creadores digitales, comunidades y hasta instituciones gubernamentales.
La inteligencia artificial representa el capítulo más reciente de esa transformación. Briceño no la considera una enemiga ni una herramienta que deba asumir por completo el trabajo humano. Su posición es incorporarla como una aliada para generar ideas, productos o análisis, siempre bajo el criterio de profesionales capaces de revisar, cuestionar y mejorar el resultado.
“La inteligencia artificial puede ayudarte, pero tú tienes que ver el producto final, leerlo y tener la capacidad de argumentar si algo no tiene relación con lo que se había planteado”, sostuvo.
La evolución de Cardigans también ha requerido reconocer los errores cometidos durante el camino. Briceño relató que sus estudios de maestría en administración de negocios le permitieron identificar tanto las decisiones acertadas como aquellas que debían corregirse. Incluso descubrió que muchos procesos que habían desarrollado intuitivamente tenían nombres y fundamentos dentro de la gestión empresarial.
Al explicar cómo se complementan, Gómez define la sociedad con una imagen sencilla: en todo proyecto existe una cabeza y un alma. Uno aporta la mirada fría que aterriza los números y mide la viabilidad; el otro impulsa la dimensión emocional. Sin embargo, ambos coinciden en una formación humanista y en la pasión por crear.
“Trabajamos con emociones, pero también existe una realidad. Creo que allí radica la clave del éxito: nos hemos manejado como cabeza y alma”, manifestó.
Esa confianza se ha extendido al equipo, los proveedores y los aliados que participan en cada producción. Para los fundadores, resulta esencial trabajar con personas que compartan valores, metas de largo plazo y el deseo de crecer colectivamente.
La fortaleza de esos vínculos fue puesta a prueba durante la pandemia, cuando se detuvieron buena parte de las industrias de la comunicación, los eventos y el entretenimiento. Cardigans logró atravesar ese periodo, conservar a sus colaboradores y mantener intacta la confianza construida alrededor de su nombre.
Para los próximos diez años, Gómez visualiza a Cardigans como una gran agencia internacional nacida en Panamá. Si este país ha sido su punto de partida, afirmó, “el mundo es nuestro techo; el universo, incluso”.
Briceño añade otra aspiración: seguir impactando la vida de quienes se relacionan con la empresa. Ese propósito incluye a los clientes y sus públicos, pero también a colaboradores que han encontrado en la agencia orientación, oportunidades y acompañamiento para alcanzar metas personales.
“Me atrevería a decir que el 99% de la gente que ha pasado por Cardigans tiene buenos recuerdos. Cuando nos encontramos, ese abrazo es sincero”, expresó.
La creatividad, concluyó Gómez, continúa siendo el motor cotidiano de la compañía. Su objetivo no es organizar actividades que terminen cuando el invitado abandona el lugar, sino diseñar experiencias que permanezcan en la memoria años después.
A diez años de establecerse en Panamá, Cardigans Group conserva así la idea que impulsó sus primeros pasos: comprender la esencia detrás de cada proyecto, comunicarla con autenticidad y convertirla en una experiencia capaz de dejar huella.