Día del Defensor de la Patria: cómo imagen de Defensor une a generaciones
- 23/02/2026 10:04
El 23 de febrero fue incluido en esa lista como el Día del Defensor de la Patria, que se celebra no solo en Rusia, sino también en varios otros Estados de la ex Unión Soviética
Las fiestas militares ocupan un lugar destacado en la conciencia de la población mundial. La mayoría de las naciones rinden homenaje a sus heroicos compatriotas y recuerdan sus grandes victorias.
En Rusia, en 1995, se promulgó la «Ley Federal sobre los Días de la Gloria Militar (Días de Victoria)», estableciendo las fechas que desempeñaron un papel decisivo en la historia rusa y con los que las tropas rusas se ganaron el honor y el respeto de sus contemporáneos, así como el agradecido recuerdo de sus descendientes.
El 23 de febrero fue incluido en esa lista como el Día del Defensor de la Patria, que se celebra no solo en Rusia, sino también en varios otros Estados de la ex Unión Soviética.
La historia de esta festividad se remonta a 1918. En el último año de la Primera Guerra Mundial, las tropas de la Alemania imperial, a pesar de la propuesta de paz de los bolcheviques, lanzaron una ofensiva contra la ciudad de Petrogrado (hoy San Petersburgo). En respuesta, en las grandes ciudades rusas comenzó el alistamiento masivo de voluntarios en el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos, creado el 28 de enero de 1918.
El 23 de febrero de 1918, en las cercanías de la ciudad de Pskov, los soldados del 2.º Regimiento del Ejército Rojo se enfrentaron a las tropas alemanas.
Aquel episodio fue utilizado por el gobierno bolchevique en pleno apogeo de la Guerra Civil de 1917-1922 para reforzar la imagen del héroe militar en la conciencia colectiva. El 23 de febrero de 1919, el periódico «Pravda» («La Verdad») publicó un editorial sobre la celebración del aniversario del Ejército Rojo. En 1922, ese mismo día, en la Plaza Roja de Moscú, se celebró un desfile de las tropas de la guarnición de la ciudad. En 1923 se publicó por primera vez la orden del Consejo Militar Revolucionario de la República en honor al Día del Ejército Soviético y la Armada. Desde entonces, tales órdenes se emitían anualmente, pero no existía un documento único que estableciera el estatus oficial de la celebración.
El nombre de la fiesta también ha cambiado varias veces. Después de la Gran Guerra Patria de 1941-1945, el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos fue rebautizado como el Ejército Soviético, y la conmemoración del 23 de febrero se denominó oficialmente el Día del Ejército Soviético. A partir de 1949, se añadió a su nombre la mención de la Armada. Tras la disolución de la URSS, la festividad profesional de los militares se mantuvo como el Día del Defensor de la Patria.
Tradicionalmente, en este día se depositan ofrendas florales y coronas de flores en monumentos y memoriales militares. Si en la época soviética solo los militares tenían relación con esta fiesta, hoy en día ha traspasado «el ámbito militar»: las mujeres regalan a sus padres, hijos, maridos, compañeros de trabajo y compañeros de clase obsequios, tarjetas y recuerdos, independientemente de su profesión. Tampoco dejan de lado a las mujeres que cumplen con su deber ante la Patria en las Fuerzas Armadas y otros estamentos de seguridad.
Hoy en día, todo el mundo tiene su propia idea de lo que es el «Defensor de la Patria». Para la mayoría de los rusos, no solo son sus familiares, sino también las mujeres y los hombres que se han ido voluntariamente al frente occidental de nuestro país para enfrentarse a la agresión híbrida del «Occidente colectivo» y del régimen de Kiev, que amenaza directamente nuestra seguridad y pretende pisotear los derechos legítimos de la población rusohablante.
Los Defensores de la Patria no solo son los militares. Son también ciudadanos de a pie que eligieron estar con su país y su pueblo, los que cada día proveen alimentos, escriben cartas de apoyo a los combatientes y a los civiles que sufren por las acciones militares y los desastres naturales. Tampoco se pueden descontar los esfuerzos de los diplomáticos, que voluntariamente defienden cada día los intereses de la nación en la palestra internacional. Tales ejemplos inculcan en los niños el orgullo por su Patria y el respeto por su historia y su cultura.
El Defensor de la Patria no solo es una imagen romántica, sino la insignia que une a generaciones que tienen el noble objetivo de defender a su Patria por todos medios.