Historia y futuro: la legión panameña que conquista la MLB

Mariano Rivera (izq.) y Leonardo Bernal, representando la historia y el presente del béisbol canalero en las Grandes Ligas. Redes sociales
  • 07/09/2026 00:00

Desde Humberto Robinson hasta las promesas de 2026, Panamá mantiene un flujo constante de estrellas en el béisbol norteamericano

La representación de peloteros panameños en las Grandes Ligas de Béisbol consolida su presencia en la temporada 2026 mediante el protagonismo de figuras emergentes como Leonardo Bernal y José Caballero, quienes dan continuidad a una trayectoria histórica iniciada en 1955 y encumbrada por los miembros del Salón de la Fama Rod Carew y Mariano Rivera en los estadios de Estados Unidos a través de un sistema de formación que conecta el béisbol infantil local con el profesionalismo norteamericano.

De acuerdo con los registros oficiales de Major League Baseball (MLB), más de 80 jugadores nacidos en Panamá han actuado en el sistema de las Grandes Ligas desde la primera aparición del lanzador Humberto Robinson el 20 de abril de 1955 con los Bravos de Milwaukee.

En la actualidad, el flujo de peloteros istmeños en el primer equipo mantiene actividad regular a través de nombres como el receptor coclesano Leonardo Bernal, integrado a la nómina de los Cardenales de San Luis junto a su compatriota Iván Herrera.

Asimismo, el infielder (campocorto) José Caballero, oriundo de la provincia de Los Santos, se ha establecido como un jugador defensivo y corredor de bases en la alineación de los Yankees de Nueva York, luego de liderar departamentos de bases robadas en sus campañas previas con los Rayos de Tampa Bay, consolidando la presencia de la representación centroamericana en la Liga Americana y la Liga Nacional.

El antecedente de esta generación se fundamenta en la trayectoria de dos peloteros exaltados al Salón de la Fama en Cooperstown, Nueva York.

Por un lado, Rod Carew acumuló 19 temporadas entre 1967 y 1985 con los Mellizos de Minnesota y los Ángeles de California, registrando 3,053 imparables, un promedio de bateo de .328, siete títulos de bateo y el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1977, acumulando un valor de victorias sobre el reemplazo (en inglés WAR: Wins Above Replacement) de 81.2, la cifra más alta registrada por un panameño en la historia de la liga.

Por otro lado, Mariano Rivera actuó durante 19 campañas con los Yankees de Nueva York entre 1995 y 2013, finalizando como el líder histórico de todos los tiempos en juegos salvados con 652 rescates y una efectividad de 2.21 en la fase regular, además de ostentar cinco anillos de Serie Mundial y convertirse en 2019 en el único jugador electo de manera unánime con el 100% de los votos por la Asociación de Escritores de Béisbol de América.

A pesar de que no ser de los peloteros panameños inmortalizados en Cooperstown, las estadísticas oficiales ubican al jardinero coclesano Carlos Lee como el bateador panameño con mayor producción de fuerza en Las Mayores, al acumular 358 cuadrangulares y 1,363 carreras impulsadas a lo largo de 14 temporadas.

Otro jugador excepcional, el también jardinero Roberto Kelly que disputó 14 temporadas en las Grandes Ligas entre 1987 y 2000, periodo en el que acumuló 1,390 imparables y fue seleccionado en dos ocasiones al Juego de Estrellas. Tras su retiro como jugador, el pelotero panameño extendió su impacto en el béisbol profesional al conquistar tres anillos de Serie Mundial como técnico de los Gigantes de San Francisco en 2010, 2012 y 2014.

El historial se complementa con la labor del receptor colonense Manny Sanguillén, dos veces ganador de la Serie Mundial con los Piratas de Pittsburgh; el jardinero Ben Oglivie también de la costa atlántica, primer panameño en encabezar la Liga Americana en jonrones al conectar 41 en 1980; y el patrullero Omar Moreno, poseedor de la marca nacional en bases robadas en Grandes Ligas con 487 hazañas.

El origen del desarrollo técnico de la mayoría de los peloteros canaleros radica en las estructuras de la Serie Mundial de Pequeñas Ligas en Williamsport, Pensilvania, un torneo infantil que funciona como la primera plataforma de observación para organizaciones de Estados Unidos.

Un caso documentado es el del receptor Christian Bethancourt, quien compitió con la novena de Curundú en la edición de Williamsport 2004 antes de completar más de diez campañas en el béisbol organizado. De igual manera, infielders como Rubén Tejada, Edmundo Sosa, Johan Camargo y Jonathan Araúz cumplieron el ciclo desde los torneos infantiles locales hasta el debut en Las Mayores, validando la eficacia competitiva de las ligas de formación en el territorio panameño.

En cuanto a las proyecciones a futuro, la continuidad del talento panameño en las filiales de Ligas Menores descansa en el Campeonato Nacional de Béisbol Juvenil y el Campeonato Mayor, administrados por la Federación Panameña de Béisbol (Fedebeis), así como en la Liga Profesional de Béisbol de Panamá (Probeis).

El monitoreo de los cazatalentos internacionales se refleja en la firma de prospectos durante el periodo internacional de contrataciones de la MLB, donde jóvenes de provincias como Coclé, Panamá Metro, Chiriquí, Los Santos y Veraguas firman acuerdos de liga menor. Las inversiones de las franquicias de Grandes Ligas en academias y el seguimiento en los torneos locales aseguran que la cantera nacional mantenga un flujo constante de peloteros dentro del sistema profesional norteamericano.