‘Chico’ Salmón: El panameño que tocó el cielo en las Grandes Ligas y dejó su huella en Bocas del Toro
- 15/06/2026 00:00
Hay peloteros que son recordados por sus estadísticas y otros que sobreviven en la memoria colectiva por la huella que dejaron en la gente. Ruthford Eduardo ‘Chico’ Salmón fue una combinación de ambos. Campeón de Serie Mundial y formador de generaciones, su historia fue mucho más que una carrera en el béisbol: fue la historia de un hombre que alcanzó la cima de las Grandes Ligas sin desprenderse jamás de sus raíces
Poseedor de un carisma inigualable y de una versatilidad que lo convirtió en el amuleto de uno de los mejores equipos de la historia de las Grandes Ligas, este colonense supo forjar una trayectoria fascinante.
Nacido en la histórica provincia de Colón el 3 de diciembre de 1940, Salmón se transformó con los años en un auténtico trotamundos del diamante que tocó la gloria en el mejor béisbol del mundo, pero que jamás olvidó sus raíces ni la tierra que lo adoptó con los brazos abiertos; Bocas del Toro.
Fue firmado por los Senadores de Washington como agente libre internacional antes del inicio de la Temporada de 1959. No obstante, el camino hacia la ansiada Gran Carpa no sería nada fácil, sino una verdadera prueba de resistencia y carácter en ligas menores.
Durante su etapa en ligas menores experimentó en carne propia lo que es el negocio del béisbol, siendo enviado constantemente de una organización a otra. En 1960, los Senadores lo enviaron a los Gigantes de San Francisco; en 1961 pasó de los Gigantes a los Tigres de Detroit; y en 1963 su contrato fue transferido de los Tigres a los Bravos de Milwaukee. Finalmente, en octubre de ese convulso 1963, los Bravos lo enviaron a los Indios de Cleveland a cambio del jugador Mike de la Hoz. Este movimiento definitivo sería el que le abriría, de par en par, las puertas a de las Grandes Ligas.
El esperado debut se produjo el domingo 28 de junio de 1964 en el mítico Fenway Park. En un partido de alta tensión donde los Indios de Cleveland cayeron 8-5 ante los Medias Rojas de Boston, donde panameño inscribió por primera vez su nombre en las hojas de anotación oficiales. Aquella tarde de verano, “Chico” entró al terreno de juego en la parte alta del octavo episodio como corredor emergente en sustitución del primera base Fred Whitfield. A partir de allí, se consolidó como un jugador utility invaluable para la Tribu de Cleveland, manteniéndose con ellos hasta 1968 y demostrando una capacidad única para desempeñarse con solvencia en cualquier posición del cuadro interior y los jardines.
El 15 de octubre de 1968, las Grandes Ligas vivieron un proceso de transformación con el Draft de expansión. Salmón fue seleccionado en la undécima ronda por la nueva franquicia de los Seattle Pilots. Sin embargo, las vueltas del destino determinaron que nunca jugara un partido oficial con dicha organización. El 31 de marzo de 1969, los Pilots lo enviaron a los Orioles de Baltimore en un canje por los jugadores Gene Brabender y Gordy Lund. Lo que parecía un traspaso más se convirtió en el mejor giro de su carrera profesional.
En Baltimore, bajo el mando del legendario mánager Earl Weaver, Salmón se unió a una maquinaria perfecta que dominó la Liga Americana de forma consecutiva entre 1969 y 1971. Aquel equipo era temible y contaba con figuras de la talla de Brooks Robinson, Frank Robinson y Jim Palmer. Conquistaron la Serie Mundial en 1970, dándole al panameño su ansiado anillo de campeón mundial.
Su última aparición en las Mayores fue el domingo 14 de agosto de 1972 en el Memorial Stadium de Baltimore. En la derrota de los Orioles 5 a 2 ante los Atléticos de Oakland. Chico se despidió con la frente en alto, yéndose de 1-1. Pocos días después, el 22 de agosto, fue dejado en libertad por la gerencia de Baltimore, cerrando un ciclo dorado de nueve temporadas en la máxima categoría.
Durante su paso por las Grandes Ligas, participó en un total de 658 juegos, acumulando un promedio de por vida de .249 a lo largo de 1667 turnos oficiales. Conectó 415 imparables, 70 de los fueron dobles, 6 triples y 31 cuadrangulares, además de 202 carreras anotadas, 149 carreras empujadas y 46 bases robadas.
A pesar de sus éxitos en el extranjero, el corazón de Salmón siempre perteneció al béisbol nacional. Su historia local es un relato de amor y pertenencia. Aunque era oriundo de la provincia de Colón, participó solamente en un Torneo Nacional de Béisbol Mayor, vistiendo la camiseta del equipo de Bocas del Toro en 1958. En aquella única e inolvidable participación, defendió con maestría la segunda base y se alzó con el título de campeón bate, sellando un amor eterno con la provincia que lo adoptó como suyo.
Tras retirarse decidió radicarse definitivamente en suelo bocatoreño, donde inició su carrera como director técnico. Su agudo entendimiento del juego lo llevó a dirigir a la Selección Nacional en prestigiosos torneos internacionales celebrados en Japón y Cuba. En el campeonato nacional, sus estrategias guiaron los destinos de diversas provincias como Chiriquí, Los Santos, Coclé y la propia Bocas del Toro. Su mayor logro en el béisbol local ocurrió en 1981, cuando llevó al equipo de Panamá Metro a levantar lel título.
Los últimos años de su vida los dedicó a su verdadera pasión: la enseñanza. Lejos de las luces de los estadios, Chico recorría incansablemente cada rincón de Bocas del Toro, impartiendo charlas, clínicas de bateo y talleres formativos para los niños de las pequeñas ligas de la región. Entendía que el béisbol era la mejor herramienta social para formar ciudadanos de bien.
El 17 de septiembre del 2000, un inesperado paro cardíaco apagó su vida en su residencia de Almirante. Se marchaba el hombre, pero nacía la leyenda inolvidable de aquel pelotero que tocó las estrellas en la Serie Mundial sin despegar jamás los pies de su amada tierra panameña.