Argentina reina en el 78, Panamá debuta en eliminatorias

Con la dirección de César Luis Menotti, Argentina rompe con una sequía de 48 años pretendiendo alcanzar el título. Kempes será el goleador de la Copa con 7 tantos. Pasión/La Estrella de Panamá.
La edición argentina propicia el primer partido eliminatorio de Panamá. El triunfo 3-2 sobre Costa Rica es registrado en la portada de La Estrella el 5 de abril de 1976. Hemeroteca Biblioteca Nacional
Campo Elías Estrada
  • 23/04/2026 00:00

La Copa celebrada en 1978 posicionó a los argentinos en el primer lugar del podio; antes del torneo se dio el paso de la primera participación panameña en una eliminatoria

De la Copa Mundial 1978 que tenía de sede a Argentina, se comenzó a hablar en los medios de comunicación nacionales dos años antes, en 1976. El motivo que impulsó esta relevancia noticiosa se daba porque, en abril de ese año, la Selección de Panamá iba a participar por primera vez en una eliminatoria mundialista, 39 años después de que su federación se afiliase a la FIFA.

Con carencias como una liga de primera división, recursos económicos, infraestructuras y capacidades dirigenciales, con las que contaban y les aventajaban los países de la región con quienes tenía que competir en la Zona Centroamericana de la Concacaf: Costa Rica, El Salvador y Guatemala, los panameños se apoyaban en sus cualidades deportivas para asumir este desafío.

El debut y la fecha de bautizo en una eliminatoria mundialista tuvo por escenario al entonces Estadio Revolución, hoy Rommel Fernández; el domingo 4 de abril el rival fue Costa Rica, sin lugar a duda el favorito para imponerse. Panamá les derrotaría 3-2 en una victoria con dos goles de Ernesto ‘Cascarita’ Tapia y uno de Agustín ‘Muquita’ Sánchez; un suceso histórico del que se acaban de cumplir 50 años, tras los cuales la selección ha logrado clasificar a dos mundiales (2018 y 2026).

La Fepafut rendió con un agasajo, el pasado 7 de abril, homenaje a un grupo de exjugadores integrantes y familiares de aquella selección cincuentenaria. Así que, desde esa eliminatoria, aunque no se avanzó de la fase de grupos, la presencia panameña se integró en las posteriores agendas de los compromisos de la región para aspirar a participar en las siguientes versiones del máximo evento del fútbol.

Argentina sede y contexto

La dirigencia argentina había pugnado en vano en varias ocasiones como candidata a sede hasta que, doce años atrás, la obtuvo (1966). Suramérica recibiría la Copa Mundial por cuarta vez en reconocimiento a uno de los tres principales países que abanderaban el fútbol en América, junto con Brasil y Uruguay.

Sin embargo, para la época del mundial, el entorno político había cambiado radicalmente al tomar el poder una junta militar encabezada por el general Jorge Rafael Videla; una confrontación despiadada con los grupos guerrilleros internos provocaba violaciones de los derechos humanos, torturas y cientos de desaparecidos.

En el espectro deportivo se había designado para dirigir a la selección albiceleste al entrenador César Luis Menotti, un técnico paradójicamente ubicado en la orilla contraria de los militares al considerársele de ideología izquierdista, pero gozaba de un enorme respaldo popular al haber llevado al club Huracán a obtener el título de la primera división exponiendo un juego vistoso y ofensivo particular. Elegante, con una frondosa melena y conceptos filosóficos a la hora de exponer su estilo de juego, era un seductor con la palabra y resultados que le avalaban; transformó la Selección de Argentina.

En el cargo desde 1974, se dedicó a recorrer al inmenso país futbolero que habita la Argentina buscando nuevos jugadores; estableció que solo seleccionaría a aquellos que actuasen en los equipos profesionales locales. En su propósito de mantener acercamientos diarios y una planificación de entrenamientos permanente, no consideró a los jugadores que estaban en el extranjero, salvo por la excepción de Jorge Mario Kempes, apodado ‘El Matador’, quien era el goleador de las dos últimas temporadas en laliga española jugando para el Valencia F.C. Una de sus decisiones más controvertidas fue el haber dejado fuera de la lista a un jovencísimo Diego Armando Maradona que deslumbraba con el club Argentinos Juniors, el mismo club donde años después se destacara el panameño Armando Dely Valdés.

Menotti propugnaba por cambiar el perfil atribuido al fútbol argentino de juego defensivo y muchas veces agresivo, por un conjunto que buscara ganar atacando y mejor manejo en la posesión del balón. Asumía los riesgos argumentando que perder es aceptable cuando se juega brillantemente. Dejará posteriormente escrito un libro de referencia sobre su modo de pensar titulado, Fútbol sin trampa.

Momentos cumbre

El mundial Argentina 78’ mantuvo el formato de 1974, con dieciséis selecciones en una fase de cuatro grupos con cuatro conjuntos, en la que clasificaban los dos primeros, los cuales avanzaban para formar dos grupos de cuatro equipos: los primeros clasificados en cada grupo disputaban la final, los dos segundos el partido por el tercer puesto.

En cuanto a aspirantes, los ojos estaban puestos en los Países Bajos, subcampeones en 1974; Alemania Federal actual campeona; Brasil y por supuesto Argentina, la anfitriona. La columna vertebral de los albiceleste partía teniendo principalmente de referentes, en el arco, a Ubaldo Fillol; en la defensa a Daniel Pasarella; en el medio campo a Osvaldo Ardiles; adelante a Leopoldo Luque y Mario Alberto Kempes.

Los argentinos partirían el torneo en su grupo (1) derrotando 2-1 a Hungría, luego a Francia por idéntico marcador y en el cierre perderían 0-1 contra Italia, clasificándose de segundos. Pasarían a integrar en la segunda fase el grupo B, en el que estaban Brasil (el rival a sacar del camino por el título), Polonia y Perú. El grupo A quedaba integrado por Países Bajos, Italia, Alemania Federal y Austria.

En la primera fecha de su grupo, el equipo de Menotti le ganó 2-0 a Polonia y Brasil 3-0 a Perú; uno de los detalles que se apreciaban en los partidos era que iniciaban o concluían en horarios diferentes. En la segunda jornada del calendario, Argentina y Brasil empataron 0-0; quedaban pendientes los partidos de cierre para definir el ganador del grupo y uno de dos finalistas de la Copa. Los encuentros se habían dispuesto con dos horas de diferencia entre uno y otro; los brasileños que llegaban de líderes por tener mejor gol diferencia jugarían primero. Ganaron 3-1 a Polonia y sumaban +5.

Argentina, que enfrentó a Perú conociendo el resultado de los brasileños, tenía +2. Necesitaban derrotar a los peruanos por mínimo 4 goles de diferencia sin recibir ninguno en contra para clasificar automáticamente a la final; arrollaron a los peruanos 6-0. Un cúmulo de sospechas y rumores se cernió sobre el cielo de este resultado, mencionándose que antes del partido los militares habían presionado a los peruanos para que no jugaran a su nivel. Argentina estaba por segunda oportunidad en una final, habían perdido la de 1930 contra Uruguay.

Primer título

Los argentinos vivían una entrega sin condiciones a su selección, le recibían en cada partido con llenos impresionantes y un mar de papelitos blancos lanzados desde las tribunas que inundaban el campo de juego. Supieron sacar ventaja con pequeños detalles por su condición de anfitriones. El 25 de junio de 1978, en el Estadio Monumental de Buenos Aires, Argentina y Países Bajos, que había ganado su grupo, se citaban para darle paso a un nuevo campeón. La selección neerlandesa no era la misma, sin el carisma, la identidad del juego con el que había cautivado en Alemania 1974, y sobre todo sin su figura estelar internacional Johan Cruyff, quien se había negado a asistir al mundial.

Desde el inicio, los argentinos salieron a buscar el partido logrando adelantarse con un gol de Kempes a los 38’. Unos neerlandeses menos propositivos y con mucho roce físico alcanzarían el empate 1-1 con una anotación de Nanninga a los 81’, dejando al estadio semi enmudecido y luego a punto del infarto cuando Rensenbrink golpeo el balón en el último minuto en el poste de la portería de Fillol.

En la prórroga, los argentinos impondrían su juego con Kempes anotando nuevamente para el 2-1 a los 115’, afirmándose como el goleador del mundial, y Bertoni consiguiendo el 3-1 definitivo a los 115’. Argentina se coronaba campeón, la historia cambiaba sobre su protagonismo en los mundiales.