Dorgu rescata a Carrick del abismo ante el Aston Villa
- 08/11/2026 14:35
El Manchester United sigue en puestos de descenso a pesar del empate 4-4 contra el Aston Villa.
Patrick Dorgu rescató este domingo al Manchester United de una derrota que amenazaba con precipitar la destitución de Michael Carrick, cuyo equipo remontó dos veces una desventaja de dos goles frente al Aston Villa (4-4) para salvar un punto en el minuto 96 que no disimula su crisis, con una sola victoria en diez jornadas y hundido en la antepenúltima posición de la Premier League.
Antes del pitido inicial, la espada de Damocles pendía sobre Michael Carrick. El desastroso arranque de curso del Manchester United, con solo una victoria en nueve jornadas de la Premier League, era insostenible para un club de pasado glorioso que precisamente celebraba en Old Trafford el 40 aniversario de la llegada de Alex Ferguson al banquillo.
Los invitados al ‘Teatro de los Sueños’, exjugadores como Chicharito o Van Persie, vivieron en primera persona los problemas del United. Y muy rápido, casi cuando aún no se habían sentado en la grada. Exactamente a los 59 segundos, cuando Alysson celebró el 0-1 con un zurdazo que pasó por debajo de las piernas de Lammens.
Sin tiempo para digerir el mazazo, llegó el segundo golpe, al cuarto minuto, con una falta lanzada por McGinn desde el costado izquierdo que despejó Maguire de cabeza a la frontal del área. Por allí apareció Alysson para disparar a portería. Lammens no atrapó la pelota, la dejó muerta cerca de la línea y Nico Jackson la empujó a la red.
En cinco minutos, el partido se convirtió para el United en una película de terror. Pero, en vez de hundirse, los hombres de Carrick, conscientes de la gravedad de su situación, sacaron su mejor versión para iniciar un asedio constante que volvió a mostrar las dos caras de un equipo capaz de alternar el desastre con el mejor fútbol.
Durante el resto del primer acto, Suzuki vivió prácticamente sitiado bajo los palos del Aston Villa. El guardameta japonés multiplicó sus intervenciones, pero no pudo evitar que el United encontrara el camino del gol. Ya al cuarto de hora, Cunha, derribado por Kamara, provocó un penalti que transformó Bruno Fernandes.
El tanto del portugués espoleó a sus compañeros y al público de Old Trafford, que empujó a sus jugadores hacia el empate al borde del descanso. Antes, rozaron el gol Cunha con un disparo desde el borde del área que salvó Suzuki con una parada espectacular; Bruno Fernandes lo intentó desde la frontal; y Diallo chocó con el portero japonés tras una internada que acabó en un mano a mano.
Al final fue Tielemans quien dio en la diana. Mazraoui llegó hasta la línea de fondo, echó la pelota atrás y el belga firmó el 2-2 con un preciso disparo que esta vez no pudo salvar Suzuki. El choque volvía a la casilla de salida. Carrick conservaba una vida más. Quizá la última. Los segundos 45 minutos podían decidir su futuro.
El descanso no corrigió uno de los grandes males del United: su incapacidad para salir enchufado al terreno de juego. Si en la primera parte necesitó cinco minutos para encajar dos goles, en la segunda le bastaron siete para volver a encontrarse con la misma desventaja.
Primero, Dalot derribó a Alysson dentro del área y McGinn transformó el penalti; después, una falta lanzada por el propio McGinn acabó con un remate de Yoro contra su larguero, un rechace que Nico Jackson no acertó a aprovechar y la aparición de Goretzka para firmar el 2-4. El United regresaba a la casilla de salida. Carrick, al borde del precipicio.
Y durante muchos minutos pareció que de ahí no saldría el técnico de los Red Devils. Porque el United ya no fue el vendaval que reaccionó en la primera parte. Pisó en ocasiones el área del Aston Villa, pero con más timidez y sin éxito. El reloj avanzaba como una losa para Carrick, mientras la espada de Damocles seguía suspendida sobre su cabeza.
Hasta que apareció Zirkzee. En el minuto 92, cuando la derrota parecía inevitable, el delantero neerlandés recortó distancias y devolvió la esperanza a Old Trafford. El United, que llevaba casi toda la segunda parte sin encontrar respuestas, se lanzó entonces a por una última oportunidad. Y la encontró cuando el partido agonizaba.
En el minuto 96, Dorgu se elevó a la salida de un córner y conectó un cabezazo que desató la locura en el ‘Teatro de los Sueños’. El 4-4 culminó una segunda remontada que parecía imposible y evitó una derrota de consecuencias imprevisibles para Carrick. El United es antepenúltimo, con una sola victoria en diez jornadas y demasiados problemas por resolver. Pero su entrenador ganó algo que parecía perdido: tiempo. La espada de Damocles continúa sobre su cabeza. Al menos, esta vez no cayó, salvo que la paciencia se haya terminado en las altas esferas del club inglés.