La Selección se hace querer en la eliminatoria, Alemania mandará en Italia 90’

El gol de Juan Cayasso a los 55 segundos, captado por el fotógrafo Camilo Jipsión, registrado cuatro años después en la portada de Mundo Deportivo. Mundo Deportivo/ La Prensa
Andreas Brehme anota de penal a los 85’ para darle la victoria a Alemania Occidental 1-0 sobre Argentina. El tercer título germano. Pasión/ La Estrella de Panamá
  • 08/05/2026 00:00

Durante 14 días los panameños soñaron con avanzar, en Italia ’90 Alemania fue tricampeona

La de Italia ’90 fue la cuarta eliminatoria de Panamá, abriría de visitante frente a Costa Rica y el resultado provocaría por primera vez un vínculo masivo del país con su selección, marcando un antes y un después. Para contarlo reproduzco los apartes principales de la crónica que escribí para Pasión, Edición Mundial, como testigo directo, titulada “Evans, el villano que no fue”, en el 2018.

“A las 2:00 en punto de la tarde del domingo 17 de julio de 1988, Costa Rica entró en un estado de incertidumbre como si se tratase del ser querido que han enviado urgentemente a la sala de cuidados intensivos. El suceso que había causado tamaña desazón acababa de darse en el Estadio Alejandro Morera Soto de Alajuela, a 15 kilómetros de San José. El causante: La Selección de Panamá le había empatado 1-1 a su selección aguándoles la fiesta; durante la semana, la apuesta callejera era, ¿cuántos goles les vamos a meter a Panamá?

Una acción combinada en contraataque con Rubén Guevara enlazando hacia Rommel Fernández quien recibe y corre largo el balón para la entrada en diagonal de Víctor René Mendieta. Víctor René anticipa la cobertura de la defensa, y ante el cierre del portero Gabelo Conejo le cambia el balón al poste derecho, es gol a los 18’. Estupenda definición. Estadio mudo.

Costa Rica es un aluvión, ataca encontrando el empate con un riflazo cruzado de Claudio Jara a los 26’, e insiste, pero Panamá mantiene el orden mostrando valor. Al minuto 35 es expulsado Carlos Acosta, ahora son 10 panameños contra 11 ticos, pero la Selección de Panamá tiene su ‘talismán’ en la portería, se llama Angelo Evans, 21 años y 1.83 m de estatura. Este es su día, la pelota que no saca con las manos, le pega en la rodilla o en la oreja desviándose, no entra ni siquiera un penal a los 56’ cobrado por el defensor Benigno Guido que pega en el travesaño. “Había muchos panameños exiliados en Costa Rica, qué suerte que me toca al inicio el arco donde estaban los panameños y eso, la verdad, me ayudó mucho. Me erizo al recordarlo, la gente alentándome...ayudó a todo el equipo”, rememora Evans.

El empate final 1-1 estaría eliminando a los costarricenses si Panamá les empate 0-0, o les gana en el partido de vuelta, quedando obligados a marcar un gol mínimamente. Han sido testigos 22.000 aficionados y toda la nación lo ha seguido por radio o televisión. En Panamá solo se ha escuchado por radio en la voz de Eduardo Moreno.

El logro con el correr de las horas va contagiando de positivismo a un país deprimido por una de sus peores crisis políticas. Hay emisoras y periódicos cerrados, la economía está golpeada, la oferta laboral reducida etc., el fútbol despierta el interés masivo. La selección que se imponga avanza a una pentagonal que dará a los primeros el pasaje a Italia ‘90.

En Costa Rica, que han desarrollado durante más de un año el proyecto para asistir a su primer mundial, realizando partidos preparatorios de alto nivel con una importante inversión, están en pánico, no conciben que el improvisado fútbol panameño sea el escollo para truncar una de sus mejores generaciones de futbolistas. Panamá contaba también con una generación buena pero hecha más a pulso, imperaba la improvisación, la disputa dirigencial y la falta de recursos. Era el revés del espejo en el que se miraba Costa Rica.

El día anterior al partido, la Federación Nacional de Fútbol informó que los boletos se habían agotado, un total de 27 mil boletos que debían dejar en la taquilla la suma de B/147,000.00, una cantidad de público récord y una suma de dinero extraordinaria para la época.

El domingo 31 de julio de 1988, en el Estadio Revolución (hoy Rommel Fernández), a las 12:00 del mediodía, el árbitro central Charles Brown de Trinidad y Tobago señala el inicio y casi inmediatamente una falta de tiro libre para Costa Rica. El experimentado delantero Juan Cayasso cobra rápidamente mientras Panamá acomodaba la barrera, cuando Angelo Evans reacciona el balón va entrando. Catorce días de euforia por la selección se habían esfumado en 52 segundos de juego, muchas personas aún se estaban acomodando.

“Habíamos preparado la táctica fija, el último en la barrera era Rubén Guevara. Yo le decía que se corriera más a la derecha, y él no me oía, era la primera vez que jugábamos con el estadio lleno porque allí estuvo el Papa y Pelé pero nunca un partido de fútbol nacional lo había llenado...Rubén no me escuchaba, había mucho ruido, no veía el balón y cuando voy hacía mi palo derecho ya venía el balón. No lo alcancé”, comenta Angelo 30 años después.

Esa jugada marcaba un nuevo rumbo pues invertía la ecuación del partido. Panamá era la eliminada y tenía que buscar el empate. Desorientados, los panameños buscaron infructuosamente el gol, en las tribunas los aficionados aprovecharon para desahogarse políticamente como multitud coreando: “Panamá...sin Noriega...Panamá...sin Noriega”. Los costarricenses se impondrían 2-0, con una segunda anotación de Brian Medford a los 71’.

En Costa Rica, sobre todo en San José, se celebraría el triunfo en las calles...aparecieron carteles que decían: “Ahora Italia”. Y así fue, clasificaron luego al Mundial... Al término del partido la frustración fue enorme, el dinero recaudado nunca llegó al fútbol, el rumor que circuló fue que las Fuerzas de Defensa lo habían incautado para ellos. El proyecto privado conocido como ANAPROF (Asociación Nacional Pro Fútbol) que había iniciado el año anterior, afortunadamente siguió perseverando con su torneo semiprofesional”.

Alemania regresa a la cima

Cincuenta y seis años después de haberla acogido, Italia volvía a ser la anfitriona de la Copa Mundial. El ambiente premundial era que iba a ser un torneo brillante, la Liga italiana era el principal torneo de Europa, el Milan A.C. reinaba en la Champions League, los jugadores más prominentes estaban en sus clubes entre ellos Diego Armando Maradona, quien había obtenido el segundo scudetto con el Napoli. País de fútbol por antonomasia, las expectativas locales estaban puestas en que Italia ganaría en casa como en el 1934.

Se mantenía el formato anterior: 24 participantes, clasificaban a octavos los primeros y segundos de cada grupo, además los cuatro mejores terceros. El 8 de junio de 1990, Argentina daba inicio al campeonato enfrentado a Camerún produciéndose un impensado resultado, los cameruneses se imponían 1-0. El partido marcaría el ritmo con altibajos de los argentinos durante la competición, pasarían como uno de los mejores terceros en el grupo B.

Camerún sería la mayor sorpresa al llegar hasta los cuartos de final. Costa Rica sería otra de las que dejaría huella al clasificarse de segunda en el grupo C conformado también por Brasil, Escocia y Suecia. Colombia irrumpiría con la generación liderada por Carlos ‘El Pibe’ Valderrama. Argentina y Maradona alcanzarían a instalarse en una nueva final, para ello apearían del camino a Brasil en octavos de final en un encuentro dominado por los brasileños condenados por una magistral jugada de Maradona a los 80’, al dejar solo a Caniggia ante Taffarel a los 80’, venciéndoles 1-0.

En cuartos de final, tras un empate 0-0 con Yugoslavia, definieron en la tanda de penales venciendo 3-2. El protagonismo se lo adjudicaba su portero Sergio Goycochea, un atajapenales redentor. En semifinales repitieron la fórmula al empatar 1-1 con Italia, les dejarían fuera 4-3 en la tanda de penales con Goycochea de héroe.

Alemania Occidental, que arribaba a su tercera final consecutiva en 12 años, procuraba la revancha ante Argentina de 1986 y quebrar la etiqueta de subcampeones. Fueron primeros en el grupo D; en octavos, derrotarían 2-1 a Países Bajos; en cuartos a Checoslovaquia 1-0, con un penal cobrado por Lothar Matthäus; mientras en semifinales, al igualar 1-1 con Inglaterra, la tanda de penales les dio el tiquete a la final al imponerse 4-3.

La final, el 8 de julio en el Estadio Olímpico de Roma, se decantó 1-0 a favor de los alemanes al transformar Andreas Brehme un penal a los 85’. Alemania era tricampeona, Franz Beckenbauer el segundo exjugador que se coronaba también como entrenador. Se cerraba un mundial que no había llenado las expectativas: 115 goles en 52 partidos, el promedio más bajo de los mundiales.