Maradona en el cenit, Panamá cae por tercera vez
- 06/05/2026 00:00
México 86’ lleva a la Argentina a su segundo título con Maradona en estado pletórico. Panamá, eliminada temprano, en un momento con el boxeo primando mediáticamente
Colombia era la sede designada del Mundial de 1986 desde que se le concediera en 1974. Se le consideraba una oportunidad para presentarse como un nuevo referente del fútbol suramericano; la cara visible del logro de la sede había sido el presidente de su federación, Alfonso Senior, uno de los dirigentes más influyente en el fútbol de la región que había hecho carrera como presidente del club Millonarios, al que apodaban “El ballet azul”, en una época brillante y única del fútbol profesional colombiano que llamaron ‘El Dorado’, la cual acogió a grandes figuras suramericanas, entre ellas Alfredo Di Stéfano, histórico y emblemático delantero argentino que Real Madrid contrataría después de verlo jugar con Millonarios, en un partido amistoso contra ellos en Madrid.
Pero con pocos avances en los compromisos adquiridos, una situación política interna delicada y considerando que significaba más costos que beneficios, el presidente de Colombia, Belisario Betancur, tomó la decisión de prescindir de realizarlo en 1982. Era un golpe organizativo inesperado para la FIFA ningún país había renunciado al mundial, sin embargo, le encontró un sustituto idóneo en mayo de 1983: México se ofreció exponiendo sus adecuadas infraestructuras y la experiencia de haberlo hecho en 1970. Dieciséis años después recibiría un segundo mundial, el único país en celebrarlo en un lapso tan corto.
Con México ahora como norte, le correspondió a la Selección de Panamá emprender su tercer intento en una eliminatoria, era un formato diferente: ya no partía integrando un grupo como en las dos anteriores, sino que tenía que superar en una Fase Preliminar a Honduras, en partido de ida y vuelta. El vencedor seguiría a una fase con tres grupos, el primero de cada grupo iría a una Ronda Final de la cual saldría un (1) representante de la Concacaf al Mundial, acompañando a México que, al ser anfitrión del mundial, copaba los dos cupos asignados a la Concacaf.
Honduras se proyectada como favorita acreditada porque mantenía parte de la base del plantel que había tenido cuatros años antes, en España 82’, una meritoria actuación empatando con España 1-1 e Irlanda del Norte 1-1, superada únicamente por Yugoslavia con un estrecho 2-1. A ello se le adicionaba que el boxeo estaba a la cabeza de los deportes y atado al corazón del sentimiento nacional con su máximo exponente e ídolo, Roberto ‘Manos de Piedra’ Durán, activo.
El primer duelo contra los catrachos quedó programado para el 15 de junio de 1984 en la noche, el escenario resultó ser el Estadio Roberto Mariano Bula de la ciudad de Colón, un recinto deportivo estructurado para el beisbol, reacomodado a la fuerza como un campo de fútbol. Para guinda del pastel resultó que la fecha coincidió con en el mismo día en el que Durán desafiaba con arrebatarle el título de campeón superwélter a Thomas Hearms, en un combate a realizarse en el Caesars Palace en Nevada, Las Vergas.
Todo el interés mediático nacional estaba enfocado en el boxeo, el país pasaba por un periodo encaminado hacia la apertura democrática en la que circulaban principalmente dos diarios antagónicos: La Prensa, de marcada línea de oposición y La Estrella de Panamá en consonancia con el establishment.
El entrenador canalero fue el profesor Orlando Muñoz; Honduras derrotaría a Panamá con un inapelable 3-0. En la edición del día siguiente, La Prensa no dio ningún registro del partido de fútbol, centrándose en la pelea de Durán, quien perdería con Hearms por nocaut. La Estrella, aunque también se centró en la pelea, en su sección de deportes lo consignó titulando: Honduras goleó anoche a Panamá por 3-0. En el desarrollo de la información, viendo en perspectiva el duelo de vuelta en Tegucigalpa, Honduras, el próximo 24 de junio, opinaron: “Según los entendidos, los hondureños deben vapulear nuevamente a los panameños en el partido de vuelta”. La selección panameña perdería allá con mucha entrega por solo 1-0, en un duelo “presenciado por unas 40 mil personas”, según la agencia de noticias DPA. Habían andado un tramo, otro golpe en el aprendizaje.
24 selecciones se citaron con una variante en el formato al incluir octavos de final: se incluían tanto a los dos primeros de cada uno de los seis grupos, como a los cuatro mejores terceros. Instalados en los octavos de final, se alcanzará una cuota de partidos vibrantes, entre ellos la victoria de Argentina ante Uruguay 1-0; la eliminación de Marruecos, sensación del torneo, a manos de Alemania Occidental por el mismo marcador 1-0.
Sin embargo, serán los cuartos de final los que darán la mayor cuota de apasionamiento y dramatismo, definiéndose tres de ellos en la tanda de penales. Brasil y Francia dejaron un lujoso duelo en el que los aficionados sintieron que ambos merecían continuar tras un inamovible 1-1 en el marcador. Los franceses vencerán 4-3 con un cobro de penal ‘cruel’ pues el balón pegará en un poste y en su regreso golpeará en la nuca del portero brasileño para meterse en la portería.
Alemania Occidental y México empatan 0-0, y en los penales vencen los teutones 4-1. En el Bélgica contra España, al igualar 1-1, los belgas por la misma vía les superan en los penales 5-4. El termómetro subirá con el Argentina versus Inglaterra; Diego Armando Maradona dejará dos goles que marcarán la competición: el primero anotando ilegalmente con la mano, simulando que lo hace con la cabeza. Los ingleses reclamarán la trampa al árbitro central, el tunecino Ali Bennceur, quien consultará al juez de línea, el búlgaro Bogdan Dotchev, quien confirmará que es gol. Luego Maradona anotará un gol antológico desparramando ingleses en el camino, que se considerará “El gol del siglo”. Argentina vencerá 2-1.
Las semifinales no detendrán a una Argentina conducida por un genio llamado Maradona, dos goles suyos dan la victoria sobre Bélgica 2-0. La otra semifinal, Alemania Occidental y Francia, se ofrecía como una revancha francesa de la ocurrida en España 82’: los alemanes vencen 2-0.
El 29 de junio de 1986, el Estadio Azteca que en 1970 consagró a Brasil y a Pelé como los reyes del mundial, ahora ofrece la corona a Argentina y Alemania, a Carlos Salvador Bilardo y Franz Beckenbauer de estrategas y de los conductores creativos, el excelso Diego Maradona y el cerebral Lothar Matthäus.
En la pizarra Bilardo acertará con el posicionamiento de Maradona, Beckenbauer se equivocará con Matthäus. El primer tiempo Bilardo lo inclinará a su favor con un gol Brown para el 1-0; en el comienzo del segundo aumentará la ventaja con un 2-0 conseguido por Jorge Valdano.
La diferencia parece inmodificable. Beckenbauer le da un golpe táctico al tablero con modificaciones y lo empatan 2-2 en el último cuarto del tiempo. Ahora lo quiere ganar para eludir la prorroga adelantando las líneas, en los últimos minutos Maradona da un toque mágico con un pase quirúrgico para Burruchaga que anota el 3-2. No hay tiempo para más, Argentina es campeona, Maradona es el nuevo Rey, Buenos Aires es un mar incontenible de celebraciones.