‘Calle de los Sombreros’: comerciantes reportan pérdidas de más del 60% durante obras en la Plaza de Francia

El impacto señalado por los comerciantes no se limita al número de personas que recorren la calle. También se refleja, según sus testimonios, en las ventas y en las decisiones que han tenido que tomar para mantener sus negocios. José Abel Herrera | La Estrella de Panamá
Los trabajos comenzaron en mayo y tienen un plazo previsto de dos años y medio José Abel Herrera | La Estrella de Panamá
  • 25/08/2026 00:00

El retiro de los sombreros y la intervención de la Plaza de Francia han reducido, según comerciantes consultados, el flujo de visitantes y las ventas de algunos negocios

En el Casco Antiguo, una de las zonas con mayor movimiento turístico de la ciudad de Panamá, los trabajos de restauración de la Plaza de Francia han generado un periodo de transición para los comercios ubicados en la Calle Primera de San Felipe, conocida oficialmente como Calle de los Sombreros.

El retiro de los más de mil sombreros que adornaban la vía coincidió con el inicio de la intervención de la plaza. Desde entonces, comerciantes consultados por La Estrella de Panamá reportan reducciones de entre 35% y más de 60% en sus ventas, además de ajustes en jornadas laborales, inventarios y personal.

Los comerciantes aclaran que no se oponen a la restauración de la plaza, pero señalan que el retiro del atractivo ha reducido el flujo de visitantes hacia sus establecimientos.

“Estamos de acuerdo con que se progrese, estamos de acuerdo con que se restaure porque al final nos va a beneficiar a todos”, explicó Aniel Beltrán, comerciante dedicado desde hace dos décadas a la venta de sombreros y vinculado al proyecto que convirtió la vía en un punto fotográfico para visitantes.

Beltrán sostiene que la afluencia de personas cayó cerca de 70% desde que los sombreros fueron retirados en mayo y que las ventas de los negocios de la zona se han reducido aproximadamente a la mitad.

“Dejó de ser la calle más transitada de Panamá a la calle menos transitada”, afirmó.

Una caída que ya sienten los negocios

El impacto señalado por los comerciantes no se limita al número de personas que recorren la calle. También se refleja, según sus testimonios, en las ventas y en las decisiones que han tenido que tomar para mantener sus negocios.

Rosy Ángeles, encargada de Finca del Mar, restaurante especializado en mariscos y comida mediterránea, explicó que el establecimiento registra una disminución de entre 45% y 50% en sus ventas.

La caída, dijo, fue más evidente durante julio. También se redujeron las horas de trabajo del personal y las compras de inventario.

“Primero, los guías no los traen hasta acá, porque ya no tenemos la calle de los sombreros”, explicó Ángeles. A esto se suma, según señaló, la intervención de la Plaza de Francia, que limita el flujo hacia esa parte del Casco Antiguo.

En Matcha Bar, su propietaria, Yasivit, reportó una reducción de entre 35% y 40% de las ventas. El negocio, de aproximadamente tres metros cuadrados, dejó de facturar entre $1,800 y $2,000 durante la primera quincena posterior al retiro de los sombreros y alrededor de $2,500 durante el mes siguiente, según sus cálculos.

“Para un negocio tan pequeño es evidente que es un impacto económico bien importante”, señaló.

La empresaria explicó que los costos de operar en el Casco Antiguo se mantienen, entre ellos alquiler, impuestos, municipio, seguro social, personal y servicios.

“Necesitamos vender más para podernos mantener”, afirmó.

Otro comerciante, propietario de Manos con Arte y Anüü, aseguró que las ventas de ambos establecimientos se redujeron entre 50% y 60%.

En Manos con Arte, calcula pérdidas de entre $10,000 y $15,000 en ventas. En Anüü, un establecimiento más reciente, indicó que todavía no se alcanza el nivel de facturación necesario para cubrir los gastos.

El impacto también llegó al empleo. Según explicó, tuvo que reducir un puesto y detener los planes de contratar a otro trabajador. Actualmente, él y su socio cubren parte de las funciones para contener los costos.

Turistas siguen llegando en busca de los sombreros

El efecto también ha sido observado por quienes trabajan directamente con los visitantes.

Alexander Biggs, guía turístico, explicó que el retiro de los sombreros ha incidido en los recorridos que realiza por el Casco Antiguo. Según relató, algunos turistas llegan con la expectativa de conocer el lugar después de haberlo visto en TikTok y otras plataformas digitales.

“Muchos clientes me dicen: ‘Hey, Alex, vamos a ver los sombreros’, y yo les tengo que decir que los sombreros no están”, contó.

Biggs señaló que la instalación también contribuía a generar movimiento en los comercios cercanos, pues los visitantes se detenían para tomarse fotografías y luego recorrían las tiendas y restaurantes.

“Los sombreros llevaban mucho la atención y ayudaban a estas tiendas también, a restaurantes y todas estas tiendas aquí”, afirmó.

El guía agregó que incluso ha tenido visitantes que llegaron a Panamá motivados por imágenes de la Calle de los Sombreros encontradas en redes sociales.

La situación ocurre mientras el atractivo continúa formando parte de material promocional. En el Aeropuerto Internacional de Tocumen existe un espacio dedicado a promocionar la Calle de los Sombreros como parte de la oferta turística del país.

“Estamos promocionando un atractivo turístico que no existe”, cuestionó Beltrán.

Una calle que pasó de atractivo a nombre oficial

La Calle Primera de San Felipe fue designada oficialmente como Calle de los Sombreros mediante el Acuerdo N.º 204 del Consejo Municipal de Panamá.

La vía había ganado popularidad por la instalación de más de mil sombreros de diferentes estilos y colores, convirtiéndose en uno de los puntos fotográficos del Casco Antiguo.

Aunque la instalación no fue concebida como permanente, su éxito hizo que permaneciera más allá del periodo inicialmente autorizado.

La Oficina del Casco Antiguo reconoce el impacto comercial y turístico que alcanzó, pero sostiene que se trataba de una activación temporal.

Cultura explica por qué retiró los sombreros

Ámbar Zambrano, directora de la Oficina del Casco Antiguo, explicó que la entidad es gestora del proyecto de restauración de la Plaza de Francia y Punta Chiriquí, uno de los espacios históricos más importantes del Casco Antiguo.

La obra contempla el levantamiento del pavimento, nuevos trabajos de paisajismo e iluminación, mejoras en los drenajes y la restauración e impermeabilización de las bóvedas y de la muralla colonial.

Los trabajos comenzaron en mayo y tienen un plazo previsto de dos años y medio. Sin embargo, Zambrano indicó que el avance registrado hasta ahora permite estimar que podrían terminar antes de ese periodo.

Sobre los sombreros, explicó que las estructuras interferían con el ingreso del equipo pesado necesario para ejecutar los trabajos.

“La calle de los sombreros es una gran actividad comercial y turística, muy vistosa para todos nuestros visitantes”, reconoció.

No obstante, Zambrano explicó que la instalación fue aprobada originalmente por seis meses y que, debido al auge que alcanzó, se permitió que permaneciera más tiempo.

“Sabemos que el auge fue tal que siempre los visitantes vienen buscándola”, señaló.

Según la funcionaria, la decisión de retirarla estuvo relacionada con las condiciones de la obra y la necesidad de permitir la entrada y salida de maquinaria.

Buscan una alternativa durante la obra

La Oficina del Casco Antiguo asegura que ha conversado con residentes y comerciantes antes y durante el inicio de los trabajos. Zambrano indicó que se realizó volanteo para informar sobre la intervención y que también se coordinó el uso de los espacios de estacionamiento afectados por la obra.

En cuanto al impacto económico, sostuvo que la restauración de la plaza tendrá un efecto positivo para los comercios una vez concluida.

“La restauración de la plaza va a ser de gran impacto comercial para todos esos comercios”, afirmó.

Según explicó, la Plaza de Francia había perdido condiciones para recibir visitantes y la Calle de los Sombreros funcionó como una activación para atraer personas hacia esa zona.

“Ahora, con una plaza restaurada, con el valor histórico que tiene y con las condiciones óptimas, ya tenemos un complemento”, sostuvo.

Zambrano también señaló que la Oficina del Casco Antiguo, junto con el Municipio y la Autoridad de Turismo, analiza otras alternativas para mantener el flujo de visitantes.

“Estamos tratando de buscar la manera de tener otro tipo de activación que no interfiera con el equipo pesado”, explicó.

La funcionaria sostuvo que estas acciones buscan mantener la actividad comercial mientras avanzan los trabajos y que la intención es encontrar una activación que pueda convivir con la ejecución de la obra.

Para los comerciantes, el reto está en atravesar ese periodo de transición con una reducción de ingresos que, según sus propios cálculos, supera en algunos casos el 60%.

Beltrán sostiene que no están solicitando un aporte económico al Estado, sino una alternativa que permita recuperar el atractivo mientras avanza la restauración.

La discusión queda así entre dos necesidades: ejecutar una intervención que, según Cultura, es necesaria para recuperar un espacio patrimonial deteriorado y mantener el movimiento turístico y comercial de los negocios que se encuentran en su entorno.