Cepal: ‘El Canal es el que está sobrellevando el ritmo de crecimiento económico de Panamá’
- 24/08/2026 00:00
El organismo prevé un crecimiento para Panamá de 4.4% en 2026 y de 4.6% en 2027, cifras que duplican el promedio latinoamericano y superan el desempeño de Centroamérica. Sin embargo, advierte que la dependencia de pocos sectores expone a Panamá a riesgos significativos. Entre ellos, el fenómeno de El Niño
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) presentó su actualización de perspectivas económicas para 2026 y 2027, colocando a Panamá nuevamente como una de las economías más dinámicas de la región.
Las proyecciones del organismo apuntan a un crecimiento para el país de 4.4% en 2026 y del 4.6% en 2027, cifras que duplican el promedio latinoamericano y superan el desempeño de Centroamérica.
Sin embargo, detrás de este panorama alentador se esconden riesgos estructurales y coyunturales que podrían moderar el ritmo de expansión, especialmente vinculados al fenómeno de El Niño y a la dependencia del Canal de Panamá como motor económico.
En entrevista exclusiva para La Estrella de Panamá, Ramón Padilla, coordinador de investigación de la Cepal en México, y José Manuel Arroyo, responsable de la elaboración de la nota sobre Panamá, comentaron que el país se mantiene como líder regional en dinamismo económico.
Mientras Centroamérica crecería en promedio un 4% en 2026, dijeron que Panamá se ubicaría cuatro décimas por encima. En contraste, América Latina y el Caribe apenas alcanzarían un 2.2%, lo que significa que Panamá duplicaría el ritmo de expansión regional. Este desempeño confirma una tendencia histórica: Panamá ha logrado sostener tasas de crecimiento superiores al promedio latinoamericano, apoyado en su papel estratégico como centro logístico y financiero.
El Canal de Panamá sigue siendo el eje central de la economía. El redireccionamiento de rutas comerciales y energéticas, producto del conflicto en Medio Oriente, ha incrementado la demanda de tránsito por la vía interoceánica. Este repunte ha impulsado sectores asociados como la logística, el comercio mayorista y minorista, las zonas francas, el turismo —reflejado en hoteles y restaurantes— y la intermediación financiera.
“Definitivamente es el canal de Panamá el que está sobrellevando el ritmo de crecimiento de la economía del país”, señaló Arroyo, destacando que el efecto multiplicador del canal se refleja en servicios auxiliares y actividades conexas que han mostrado fortaleza en los últimos meses.
No obstante, la Cepal advierte que la dependencia de pocos sectores expone a Panamá a riesgos significativos. Entre ellos destacan:
Estos factores podrían moderar el crecimiento proyectado, evidenciando la vulnerabilidad de Panamá ante choques externos.
Panamá mantiene una posición privilegiada en la atracción de inversión extranjera directa, alternando con Costa Rica como líder regional. La estabilidad macroeconómica y el atractivo logístico han consolidado al país como receptor de capitales en bienes raíces e infraestructura privada. Sin embargo, la Cepal advierte que la competitividad panameña debe evolucionar hacia un modelo más diversificado y sostenible.
Entre los principales desafíos internos se encuentran:
3) Disminuir las brechas territoriales entre la capital y las provincias, donde el dinamismo económico es menor y las oportunidades más limitadas.
Padilla subrayó que “un empleo de calidad es la llave para reducir la desigualdad, por lo tanto, hay la necesidad de articular políticas educativas, fiscales y productivas que promuevan movilidad social y desarrollo equitativo”.
La Cepal recomienda que Panamá aproveche el fenómeno del nearshoring, que impulsa la relocalización de manufactura cerca de los grandes centros de consumo, especialmente Estados Unidos. La ubicación estratégica del país lo convierte en un candidato natural para captar nuevas inversiones en servicios empresariales y actividades de mayor valor agregado.
Asimismo, se plantea la necesidad de escalar en las cadenas de valor. Esto implica transformar productos primarios en derivados con mayor complejidad tecnológica y capacidad de generar encadenamientos productivos. Ejemplos como el banano, el café o los crustáceos podrían convertirse en agroindustria avanzada, desde frutas deshidratadas y enlatadas hasta cosméticos y productos de belleza.
Arroyo destacó que “entre los productos estrella de Panamá, como el banano, se podrían derivar otros con mayor valor agregado, lo cual requiere una política industrial articulada y una mejor formación técnica”.
El crecimiento proyectado para 2026 y 2027, superior al 4%, permitiría dinamizar el mercado laboral y reducir gradualmente el desempleo. La construcción y las inversiones públicas en infraestructura —como la línea tres del metro de Panamá y obras relacionadas con el canal— se perfilan como sectores clave para generar empleo formal.
Sin embargo, el reto persiste: la alta informalidad y la desigualdad territorial demandan políticas integrales que vinculen educación, inversión y desarrollo productivo. La Cepal insiste en que el crecimiento económico debe ser inclusivo y equitativo, garantizando acceso a oportunidades y salarios competitivos.