China confirma avances en el acuerdo marítimo con Panamá
- 21/08/2026 00:00
El embajador Zhang Xiangyan asegura que ambos gobiernos continúan con los trámites ‘procedimentales’ para renovar el Acuerdo de Transporte Marítimo, cuya vigencia terminó en julio
Un mes después de que China y Panamá acordaran iniciar los trámites para la renovación del Acuerdo de Transporte Marítimo bilateral, el proceso se encuentra en una nueva etapa: ambos gobiernos avanzan en los procedimientos administrativos necesarios para su posterior entrada en vigor.
Así lo confirmó a La Estrella de Panamá el embajador de la República Popular China en Panamá, Zhang Xiangyan, durante el conversatorio “105 años de reingeniería social en China, oportunidades de desarrollo sincronizado entre China y Panamá”, al ser consultado sobre el estado actual del acuerdo.
“Ahora las partes y los correspondientes están avanzando en los temas procedimentales”, dijo Zhang, en referencia a los pasos posteriores al proceso de consultas y aprobación.
La declaración del diplomático aporta una precisión sobre el momento actual de la negociación: el acuerdo todavía no ha sido oficializado, pero el proceso tampoco se encuentra detenido, según la posición expresada por China.
Zhang destacó la importancia que China concede a la cooperación con Panamá en el ámbito marítimo y al trabajo realizado por la parte panameña.
“China presta gran importancia a la cooperación marítima con Panamá y atiende las preocupaciones e inquietudes de la parte panameña”, aseveró.
Según explicó, tomando en consideración las solicitudes de Panamá, China aceptó reunirse con una delegación técnica panameña que viajó a la nación asiática para realizar consultas sobre el acuerdo.
“Durante esas consultas los equipos de ambas partes mantuvieron conversaciones amistosas y alcanzaron consensos positivos”, aseguró el diplomático chino.
La referencia de Zhang corresponde a las conversaciones realizadas a mediados de julio, en un momento de tensión por las inspecciones y detenciones de buques con bandera panameña en puertos chinos.
Hasta mediados de julio, unos 489 buques con bandera panameña habrían sido detenidos en puertos de China. Solo en lo que va de agosto, se han detenido 14 buques con bandera panameña, según datos del MOU de Tokio a los que tuvo acceso este medio.
Panamá y China alcanzaron en julio de 2026 un consenso para iniciar los trámites de renovación del Acuerdo de Transporte Marítimo bilateral, instrumento que regula aspectos de la relación marítima entre ambos países y establece condiciones favorables para los buques de bandera panameña en puertos chinos.
El acuerdo fue firmado inicialmente por un periodo de tres años y renovado en 2021 por cinco años. Su vigencia finalizó en julio de 2026. Por ello, la expresión utilizada por Zhang —“temas procedimentales”— resulta relevante: apunta a que las conversaciones técnicas ya produjeron, según la versión china, consensos positivos y que ahora el proceso se encuentra en una fase administrativa y gubernamental previa a su eventual entrada en vigor.
La renovación tiene especial importancia para Panamá, que mantiene uno de los registros de buques más grandes del mundo. China, por su parte, concentra algunos de los principales puertos de movimiento de carga y constituye un mercado estratégico para el transporte marítimo internacional.
La posición expresada por Zhang contrasta con las declaraciones del diputado Roberto Zúñiga, quien este miércoles 19 de agosto advirtió en el pleno de la Asamblea Nacional que China aún no ha oficializado la renovación del Acuerdo de Transporte Marítimo.
Zúñiga vinculó esta situación con la decisión del Estado panameño de dejar sin efecto el contrato de concesión de Panama Ports Company para la operación de los puertos de Balboa y Cristóbal.
El diputado afirmó que el Gobierno chino reaccionó a esa decisión con la retención de más de 600 embarcaciones bajo bandera panameña en puertos orientales, situación que, según señaló, derivó en conversaciones técnicas bilaterales para mitigar las inspecciones.
“En el mes de julio, estamos ya en agosto y eso no se ha oficializado. Yo creo que lo que ha hecho China o lo que pretende hacer la República Popular China es matar la bandera panameña en el mercado internacional, y como panameños no podemos estar de acuerdo con este ataque directo a nuestra soberanía”, declaró Zúñiga en una publicación de La Decana.
La diferencia entre ambas posiciones está en el estado que cada parte atribuye al proceso. Desde la Asamblea Nacional se cuestiona que el acuerdo todavía no haya sido oficializado; mientras que desde la representación diplomática china se sostiene que el proceso continúa y que actualmente se trabaja en los aspectos procedimentales.
Este intercambio ocurre en un escenario de mayor sensibilidad en la relación bilateral, marcado también por la disputa en torno a los puertos de Balboa y Cristóbal.
En enero de 2026, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) declaró inconstitucional el contrato de concesión de Panama Ports Company, filial de la empresa hongkonesa CK Hutchison, para operar ambas terminales.
Tras la anulación de la concesión, el Estado panameño asumió temporalmente el control de los puertos, que actualmente son operados de manera transitoria por APM Terminals, en Balboa, y MSC, en Cristóbal.
Por su parte, CK Hutchison Holdings Limited anunció este 20 de agosto el inicio de un “procedimiento de arbitraje contra Panamá solicitando una indemnización superior a $1,500 millones”, alegando incumplimientos de un tratado de protección de inversiones y daños a sus inversiones portuarias en el país.
Así, la renovación del acuerdo marítimo transcurre en paralelo a dos situaciones que elevan la sensibilidad de la relación bilateral: las denuncias sobre las inspecciones a buques panameños en puertos chinos y el conflicto legal entre Panamá y CK Hutchison por la concesión portuaria.
En ese contexto, China sostiene que el proceso de renovación avanza en su fase “procedimental” y que los equipos técnicos de ambos países alcanzaron consensos positivos, mientras que en Panamá se mantiene el cuestionamiento por la falta de una oficialización del acuerdo.