Contratos en Mitradel suben 20.4% a agosto, pero economistas advierten sobre la precariedad laboral

Los contratos por tiempo definido encabezaron los registros del Mitradel.
  • 06/11/2026 00:00

El registro de contrataciones en el Mitradel superó los 238 mil trámites impulsado por las provincias. Sin embargo, analistas aclaran que el aumento de los registros laborales no necesariamente se traduce en nuevos empleos ni en mejores condiciones de trabajo. Alertan sobre vacíos en los niveles salariales y la calidad del trabajo

Los contratos de trabajo registrados en el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral alcanzaron un total acumulado de 238,337 entre enero y agosto de 2026. Esta cifra representa un crecimiento del 20.4% en comparación con los 197,937 trámites contabilizados durante el mismo periodo de 2025, lo que equivale a un incremento neto de 40,400 contrataciones adicionales en el término analizado.

Estos datos se desprenden de los registros oficiales del Departamento de Estadísticas de la Oficina de Planificación del Mitradel, constatados en los Principales indicadores económicos mensuales de enero a agosto 2026, publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).

En el desglose geográfico del volumen general registrado en los primeros ocho meses del año, se observa que 130,607 acuerdos laborales fueron tramitados en la sede central de la institución, mientras que los restantes 107,730 correspondieron a las sedes regionales a nivel nacional.

En cuanto a la modalidad contractual empleada durante el periodo, la distribución oficial se estructuró de la siguiente forma: los contratos por tiempo definido sumaron un total de 128,483 registros (subdivididos en 65,719 efectuados en la sede central y 62,764 en las sedes regionales); los contratos por tiempo indefinido alcanzaron las 57,348 plazas (de las cuales 39,510 se formalizaron en la sede central y 17,838 en las direcciones regionales); y los contratos por obra terminada contabilizaron 52,506 expedientes (repartidos entre 25,378 tramitados en la sede central y 27,128 en el ámbito regional). Al examinar de manera puntual los resultados correspondientes únicamente al mes de agosto, los contratos registrados en la entidad laboral mostraron un crecimiento consolidado del 11.7%. No obstante, al desagregar este desempeño mensual por zona geográfica, se evidenció un comportamiento desigual entre la capital y las provincias. En la sede central, las contrataciones de agosto registraron una contracción del -3.0%. A nivel interno, este retroceso estuvo determinado por la caída del -8.0% en la modalidad de tiempo definido, mientras que las modalidades de tiempo indefinido y de obra terminada mostraron variaciones positivas moderadas, situándose en 0.7% y 5.2%, respectivamente. En contraste, el volumen de contrataciones en las sedes regionales experimentó un fuerte repunte del 33.0% durante el mes de agosto. Este impulso estuvo encabezado por un marcado ascenso del 51.2% en la contratación por tiempo definido y un incremento del 22.1% en los contratos por obra terminada, mientras que los contratos indefinidos en el ámbito regional reflejaron un leve descenso del -0.8%.

¿Qué dicen los expertos?

Sobre este panorama estadístico, el economista Juan Jované advirtió que la cifra global requiere un desglose más profundo, toda vez que el volumen de contratos no equivale de forma lineal a la creación de nuevos puestos de trabajo. Según el especialista, las inscripciones ante el Mitradel responden a distintas naturalezas: pueden tratarse de nuevas contrataciones, pero también de renovaciones de puestos cuyo contrato previo venció, o del movimiento de trabajadores que pasan de un empleo a otro.

Jované subrayó la necesidad de analizar la calidad del empleo generado en términos de salario y jornada laboral. Explicó que un contrato puede esconder situaciones de precariedad, como el subempleo visible —cuando una persona es contratada por menos tiempo del que está dispuesta a trabajar— o el subempleo invisible, en el que la jornada no asegura un ingreso igual o superior al salario mínimo legal, frente a contrataciones a tiempo parcial voluntarias o empleos plenos de ocho horas o más con remuneración adecuada.

“La persona va a trabajar ocho horas o más, o simplemente, aunque él estuviera dispuesto a trabajar ocho horas lo contratan por menos tiempo. Esto lo hace un subempleado visible, lo que significa un grado de precariedad laboral. ¿El contrato asegura un ingreso igual o mayor que el salario mínimo? Si no lo asegura se trata de un subempleado invisible. También implica un grado de precariedad laboral”, sostuvo Jované

Asimismo, el economista consideró clave que las estadísticas futuras desglosen los datos por sectores económicos (como la banca o el empleo doméstico) y por nivel de calificación de la mano de obra.

Finalmente, el economista señaló los desafíos estructurales que enfrenta la generación de empleo en el país. Recordó que, para reducir el desempleo, la economía requiere crecer sostenidamente cerca de un 5.0% anual. No obstante, advirtió sobre distorsiones como la concentración de puestos remunerados en el área metropolitana vinculada a la actividad transitista y la provincia de Panamá, el crecimiento de sectores intensivos en capital o recursos naturales con escasa generación directa de empleos decentes, y la falta de una vinculación adecuada entre la planificación educativa y la económica. “Un problema es que parte del crecimiento se da en sectores muy densos en capital y/o recursos naturales, con poca generación directa e indirecta de empleos decentes. No existe una adecuada vinculación entre la planificación educativa y la económica”, puntualizó Jované.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define la precariedad laboral como una relación de empleo que carece de seguridad, protección social y derechos básicos. El informe Tendencias Sociales y del Empleo 2026, de la OIT, concluye que la calidad del empleo y la transformación estructural siguen siendo dos de los retos más profundos del mercado laboral mundial.

En el mundo, cerca de 300 millones de trabajadores continúan viviendo en la pobreza extrema, con ingresos inferiores a $3 al día, mientras que la informalidad va en aumento: se prevé que 2,100 millones de trabajadores tengan empleos informales de aquí a 2026, con acceso limitado a la protección social, los derechos laborales y la seguridad en el empleo. Y alertó que: la marcada falta de avances en los países de bajos ingresos está dejando aún más rezagados a los trabajadores con las peores condiciones de empleo.

La tasa de desempleo en Panamá está en 8.5 % y la informalidad en 45.8 %, según el INEC

“El crecimiento resiliente y las cifras estables de desempleo no deben distraernos de una realidad más profunda: cientos de millones de trabajadores siguen atrapados en la pobreza, la informalidad y la exclusión”, afirmó en el informe, el director General de la OIT, Gilbert F. Houngbo.

Juan Jované
Economista
La persona va a trabajar ocho horas o más, o simplemente, aunque él estuviera dispuesto a trabajar ocho horas lo contratan por menos tiempo. Esto lo hace un subempleado visible, lo que significa un grado de precariedad laboral. ¿El contrato asegura un ingreso igual o mayor que el salario mínimo? Si no lo asegura se trata de un subempleado invisible. También implica un grado de precariedad laboral”