Economía de Panamá bajo presión: inflación, subsidios y guerra del Medio Oriente
- 13/06/2026 00:00
En medio de la volatilidad internacional y las tensiones climáticas, el reto para Panamá será transformar un crecimiento moderado en oportunidades de empleo y bienestar para su población
La economía panameña enfrenta un año de grandes presiones derivadas tanto de factores climáticos como geopolíticos. El informe de Grupo Cibest proyecta que el crecimiento se desacelerará hasta 3.8% en 2026, mientras la inflación podría alcanzar 2.5% antes de converger a un nivel de largo plazo cercano al 2%. A ello se suma un déficit en cuenta corriente levemente superior al 1% del producto interno bruto (PIB) y mayores presiones fiscales por los programas de subsidio energético y combustibles, aunque con un compromiso de mantener la responsabilidad fiscal.
A pesar de estos desafíos, el Banco Mundial mantiene su proyección de crecimiento para Panamá en un 3.9% para este 2026, según su último informe de Perspectivas Económicas Mundiales.
El financista Allan Corbett advierte que “un crecimiento de 3.9% no le sirve a la economía para reducir el desempleo”, ya que Panamá necesita expandirse al menos un 6% para generar nuevos puestos de trabajo.
Explica que la estructura del sector terciario, basada en la logística y el movimiento internacional de carga, permite manejar volúmenes millonarios sin necesidad de aumentar la fuerza laboral.
En cuanto al fenómeno de El Niño, Corbett señala que la reducción en la capacidad de carga del Canal de Panamá podría restar hasta $200 millones en ingresos, aunque considera que esta cifra es manejable frente al total de aportes del canal.
Su mayor preocupación está en la inflación, que estima entre 3% y 4%, presionada por el encarecimiento de combustibles y fertilizantes, lo que reducirá el poder adquisitivo de los consumidores y afectará el crecimiento económico.
El economista Luis Alberto Morán coincide en que el crecimiento se ubicará alrededor de 3.8%, afectado por la sequía y las distorsiones internacionales. Señala que sectores claves como el agro, la industria y la logística se verán perjudicados, y destaca la importancia de proyectos como Río Indio para garantizar la oferta hídrica del país.
Morán insiste en que la inversión pública y privada debe ser el motor para generar empleo formal y contrarrestar la inflación, que estima superior al 2%. También llama a diversificar la economía, potenciando sectores como construcción, agroindustria, turismo y banca, para reducir la vulnerabilidad frente a choques externos.
En materia fiscal, alertó sobre el gasto excesivo en subsidios y planilla estatal, y pide mayor eficiencia en el uso de recursos públicos, con proyectos de alta rentabilidad social y una mejor recaudación de impuestos.
El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, ya ha reconocido que el aumento de los precios de los combustibles representa un desafío para las finanzas públicas.
Explica que el gobierno activó un fondo inicial de $100 millones para subsidiar gasolina y diésel, beneficiando a unos 45,000 vehículos del transporte colectivo y selectivo. El costo semanal del programa, dijo, se estima en $4,2 millones, con precios tope de $3.33 por galón para la gasolina de 91 octanos y $3.41 para el diésel.
Chapman asegura que los subsidios se financiarán con ahorros en el servicio de la deuda, tras operaciones de refinanciamiento que redujeron los intereses, lo que mantiene un impacto fiscal neutro.
El presidente José Raúl Mulino, por su parte, también reconoció que “mantener las tarifas en el subsidio del combustible implica un esfuerzo fiscal gigante todos los días y todos los meses”, aunque subrayó que el Estado seguirá compensando la diferencia para proteger a los usuarios y mitigar el impacto en los precios de los alimentos.
El economista Erick Molino Ferrer añade otra perspectiva sobre los efectos del conflicto en Medio Oriente y su impacto en Panamá.
Señala que ha habido una reconfiguración de la cadena logística y un aumento del tráfico por el canal, lo que en parte ha beneficiado al país. Sin embargo, advierte que muchos insumos han incrementado su precio, especialmente los fertilizantes, lo que afecta directamente al sistema agropecuario.
Molino subraya que la volatilidad no solo se ha dado en los combustibles, sino también en los mercados de capitales, generando incertidumbre y retrasando inversiones. Explica que las expectativas son fundamentales en la economía y que la falta de certeza provoca que los proyectos se pospongan.
Además, considera que las tasas de interés se mantendrán altas por más tiempo, lo que encarece el financiamiento y limita la expansión empresarial. En cuanto a la inflación, advierte que Panamá la experimenta de manera indirecta, pero que el aumento de los costos de materias primas y fertilizantes impactará la cadena alimenticia. Al sumar el efecto del fenómeno de El Niño, con menor disponibilidad de agua y afectaciones al canal, el panorama se complica.
Molino reconoce, sin embargo, que el Estado ha actuado con acierto al amortiguar el impacto mediante subsidios temporales al combustible, lo que ha evitado mayores estragos en la economía familiar. Aunque considera que un crecimiento de 3.8% no es ideal, lo califica como positivo en un contexto de incertidumbre regional y global.