‘El Canal de Panamá es hoy más estratégico que nunca’: el espaldarazo de la OMI
- 08/05/2026 03:35
Arsenio Domínguez, secretario de la Organización Marítima Internacional (OMI), subrayó que la ruta interoceánica se presenta como una opción que no solo garantiza la continuidad del comercio en medio del conflicto en Oriente Medio, sino que también abre nuevas oportunidades para Panamá.
Durante la Convención Marítima de las Américas 2026, el secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, destacó el rol del Canal de Panamá como una vía esencial para el comercio mundial en un contexto marcado por la guerra en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz.
Domínguez explicó que el conflicto en el Golfo Pérsico ha generado una crisis sin precedentes en el transporte marítimo internacional, con más de 1,500 buques y 20,000 tripulantes atrapados en la región, enfrentando riesgos de ataques y severas limitaciones para acceder a provisiones básicas como agua y alimentos.
Ante esta situación, el sector ha debido demostrar resiliencia, buscando rutas alternativas para mantener el flujo de mercancías. En ese escenario, el Canal de Panamá se ha convertido en un punto de apoyo clave.
“El canal de Panamá es una de las vías navegables esenciales para todos en el sector marítimo... ha asistido a que parte del transporte y de las mercancías que no pueden ser trasladadas por el cierre en el estrecho de Ormuz encuentren otras rutas”, afirmó Domínguez, subrayando que la vía interoceánica panameña se posiciona como una alternativa estratégica para sostener la eficiencia del comercio global.
El secretario general recordó que el Canal ya ha enfrentado retos importantes, como la sequía que redujo su tránsito en años anteriores, pero recordó que hoy se presenta como una opción que no solo mantiene la continuidad del comercio, sino que abre nuevas oportunidades para Panamá.
“No se trata de ver todo de forma negativa, sino de analizar qué aprendemos y qué otras oportunidades se presentan para el país cuando hay un mayor volumen de tránsito de buques”, añadió.
Domínguez señaló que, en momentos de crisis, el transporte marítimo mundial ha buscado soluciones similares.
Recordó que cuando los ataques en el Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb impidieron la navegación, muchas rutas se desviaron hacia el Cabo de Hornos, incrementando tiempos y costos, pero asegurando que las mercancías llegaran a destino.
“Lo mismo está ocurriendo ahora con el Canal de Panamá, que se convierte en una alternativa viable y segura frente al cierre de Ormuz”, puntualizó.
El impacto de esta dinámica, según Domínguez, no debe verse únicamente como un reto, sino también como una oportunidad para Panamá de consolidar su posición estratégica en el comercio internacional.
El aumento en el número de tránsitos exige al país fortalecer su infraestructura y capacidad logística, pero también abre la puerta a un mayor protagonismo en la cadena global de suministros.
En ese sentido, el secretario general exhortó a Panamá a aprovechar el contexto para reforzar su estrategia marítima, ampliar la capacidad de sus puertos y consolidarse como un socio confiable en el comercio internacional.
Insistió que el gobierno panameño y la Autoridad del Canal han anunciado licitaciones para nuevos puertos, lo que, en su opinión, debe hacerse con visión de largo plazo, incorporando tecnologías de electrificación y medidas de descarbonización que aumenten la eficiencia y reduzcan las emisiones.
“El mensaje que siempre transmitimos desde la OMI es que cada vez que los países entran en nuevas áreas de desarrollo portuario, se debe pensar en el futuro. No solo en disminuir emisiones, sino también en aumentar la facilitación del tráfico marítimo, reducir tiempos y crear empleos que fortalezcan la economía nacional”, explicó.
Domínguez destacó en que el Canal de Panamá no solo aporta eficiencia en el transporte, sino también beneficios ambientales y sociales, al reducir los tiempos de navegación y, por ende, el impacto sobre la gente de mar.
“El canal ha aumentado la eficiencia del transporte marítimo a nivel global, no solamente en seguridad, sino también en protección del medio ambiente y en el bienestar de la gente de mar, porque pasan menos tiempo a bordo de los buques”, señaló.
El secretario general reiteró que, mientras continúe el conflicto en Medio Oriente, la prioridad de la OMI será proteger la vida de los marinos y garantizar que no sean utilizados como rehenes ni expuestos a riesgos innecesarios. Sin embargo, subrayó que la resiliencia del sector y la existencia de alternativas como el Canal de Panamá son prueba de que el comercio mundial puede adaptarse y seguir funcionando.
Según explicó, más de 20.000 marinos y alrededor de 1.500 buques permanecen atrapados en la zona, enfrentando riesgos de ataques, fatiga y carencias de provisiones básicas como agua y alimentos.
“El impacto negativo recae en los inocentes trabajadores del mar”, explicó, al tiempo que insistió en que la prioridad de la OMI es proteger la vida humana y garantizar la libertad de navegación, principio consagrado en el derecho marítimo internacional y que no admite cuestionamientos ni peajes en rutas de tránsito global.
Domínguez detalló que el bloqueo afecta directamente al comercio mundial, pues desde esa región se transporta el 20% del petróleo crudo, el 19% del gas natural licuado, el 9% de automóviles y el 13% de químicos y fertilizantes, insumos que tienen un impacto directo en la seguridad energética y alimentaria a largo plazo.
La industria, dijo, es resiliente y puede buscar rutas alternativas, pero no puede sustituir las cargas básicas provenientes de esa zona. Por ello, reiteró su llamado al multilateralismo y al diálogo para reducir tensiones y permitir que la actividad marítima retome su curso normal.
El secretario general informó que la OMI ha diseñado un corredor humanitario de evacuación, aunque aclaró que no podrá activarse hasta que exista certeza de que los buques no serán atacados por drones, misiles o embarcaciones rápidas.
“La carga puede asegurarse, pero una vida humana no puede reemplazarse”, enfatizó Domínguez.
En ese sentido, pidió paciencia a los armadores y operadores, instándolos a no tomar riesgos innecesarios mientras el conflicto persista.
Según los últimos datos, más de 30 buques han sido atacados y al menos 10 marinos han perdido la vida, dos de ellos aún desaparecidos, lo que refuerza la urgencia de proteger a la gente de mar y evitar que sean utilizados como rehenes o víctimas colaterales.
Domínguez expuso que la causa raíz del conflicto en Medio Oriente corresponde al Consejo de Seguridad de la ONU, pero que la OMI seguirá involucrándose en todo lo que afecte al transporte marítimo y, en particular, a la gente de mar. “Mi mensaje de respaldo es para todos los barcos, todos los países de la OMI, todos los estados de abanderamiento, todos los armadores y operadores de buques”, concluyó.