El cobre sostenible redefine el futuro minero de Chile

Enormes camiones volquete en una mina de cobre a cielo abierto en Chile.
Mineral de cobre extraído de una mina de cobre chilena.
Producción de cátodos de cobre en una mina en Chile.
  • 26/02/2026 00:00

La Estrategia Nacional de Minerales Críticos posiciona al cobre entre los ejes del desarrollo chileno: aumentar la producción con sostenibilidad, innovación y mayor valor agregado será clave para sostener el liderazgo mundial en la transición energética

Chile ha decidido replantear el papel de su principal riqueza minera en un escenario global marcado por la transición energética. La presentación en enero de la Estrategia Nacional de Minerales Críticos (EMC) por parte del Ministerio de Minería busca preparar al país frente al acelerado aumento de la demanda mundial de minerales esenciales, pero también redefinir cómo se producirá cobre en las próximas décadas, incorporando sostenibilidad, innovación y mayor captura de valor como condiciones para mantener su posición estratégica en el mercado internacional.

La ministra de Minería, Aurora Williams, explicó que se han identificado 14 minerales que para Chile “son factibles de desarrollar”, entre ellos el cobre. “Chile es un país que se transforma en un socio confiable y un productor responsable. Tener esta estrategia va a permitir desarrollar minerales que nos permitirán ampliar la matriz productiva, así como también consolidar aquellos minerales en donde somos líderes mundiales”, afirmó la ministra chilena al presentar la hoja de ruta, estructurada en cinco pilares estratégicos: producción y diversificación; minería responsable; oportunidades de desarrollo y agregación de valor; inserción internacional y diplomacia de los minerales; y capacidades habilitantes, todos orientados a una implementación coordinada entre el sector público y privado.

Aunque la estrategia abarca diversos minerales críticos, el cobre aparece como el eje central del plan debido a su rol esencial en la electrificación, las energías renovables y la electromovilidad. Chile posee una ventaja geológica excepcional: los depósitos tipo pórfidos cupríferos concentran más del 95 % de los recursos conocidos de este mineral en el país y constituyen además la principal fuente de molibdeno y renio. El documento oficial del Ministerio de Minería destaca que “Chile posee variedad de depósitos minerales, producto de su evolución geológica y de los eventos metalogénicos que han afectado su territorio. Este contexto geológico constituye una ventaja estructural respecto del alto potencial del país, pero su aprovechamiento efectivo depende de decisiones estratégicas, capacidades tecnológicas y marcos regulatorios adecuados”.

Las proyecciones de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) -citadas en un publicación reciente de este medio- muestran la magnitud del desafío productivo. Según el informe Proyección de la Producción de Cobre en Chile para los años 2025-2034, el país alcanzará una producción de 6,0 millones de toneladas de cobre fino en ese período, impulsada por proyectos de reposición de capacidad, nuevas operaciones y desarrollos greenfield que ampliarán la base productiva nacional. La cifra representa un aumento de 12 % respecto a 2025 y permitiría a Chile concentrar aproximadamente 26,8 % de la producción mundial, reafirmando su posición estratégica en el mercado global del metal. Datos del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile muestran que la producción alcanzó 5,4 millones de toneladas en 2025, mientras que para 2026 se prevé un volumen cercano a 5,5 millones de toneladas.

A finales de enero, en un panel del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), en Panamá, el presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), Jorge Riesco V., subrayó que el escenario proyectado plantea desafíos estructurales para la industria del cobre chileno. “El desafío no es solo producir más cobre, sino hacerlo de manera sostenible y competitiva”, señaló Riesco, enfatizando que el liderazgo del país deberá sostenerse sobre mejoras tecnológicas, eficiencia operacional y estándares ambientales acordes con las nuevas exigencias internacionales.

Asimismo, advirtió que “la materialización de los proyectos será clave para alcanzar las proyecciones productivas”, destacando la necesidad de generar condiciones que permitan impulsar inversiones y asegurar el desarrollo futuro del sector.

El biministro de Economía, Fomento, Turismo y Energía, Álvaro García, destacó el alcance económico del nuevo enfoque al señalar que con esta estrategia “nuestro país convierte su liderazgo minero en una plataforma de innovación y empleos calificados al servicio de la transición energética global”. La EMC apunta así a consolidar el liderazgo minero del país, diversificar su economía, atraer inversiones responsables y fortalecer encadenamientos productivos bajo principios de sostenibilidad ambiental, justicia territorial y respeto a los derechos humanos.

Uno de los diagnósticos más relevantes del documento es que una parte importante de la producción minera chilena continúa exportándose como productos de bajo procesamiento, especialmente concentrado de cobre, lo que representa una oportunidad para aumentar la captura de valor dentro del país. En este contexto, el documento destaca el potencial de los barros anódicos generados en las refinerías, que concentran metales preciosos y otros elementos insolubles provenientes del ánodo, entre ellos oro, plata, selenio, telurio, paladio y platino. “Estos recursos representan una oportunidad relevante para avanzar en economía circular minera y mayor valor agregado”, señala el documento oficial.

La estrategia fue construida a partir de un proceso participativo que combinó estudios técnicos y espacios de diálogo multisectorial desarrollados entre 2024 y 2025 por Cochilco, el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y un equipo financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que analizaron la demanda global, el potencial geológico y la dimensión geopolítica de los minerales. De acuerdo con el análisis realizado por Sernageomin (2024), basado en estadísticas del Mineral Commodity Summaries del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y el Anuario de Sernageomin 2024, Chile se encuentra bien posicionado en la producción de minerales catalogados como críticos por las principales economías: alcanzó 5,57 toneladas métricas de contenido fino de cobre (Mtmf) de cobre como primer productor mundial; 325,5 toneladas métricas (kt ) de compuestos de litio —equivalentes a 60 kt de litio contenido— como segundo productor mundial; 40,6 toneladas métricas finas (ktmf) de molibdeno como tercer productor mundial y 29 toneladas de renio como primer productor mundial.

En conjunto, la Estrategia Nacional de Minerales Críticos deja una conclusión clara: el desafío para Chile ya no consiste únicamente en mantener su liderazgo como mayor productor mundial de cobre, sino en demostrar que ese liderazgo puede sostenerse bajo estándares ambientales, tecnológicos y sociales acordes con las nuevas exigencias globales. En un mundo que necesitará cada vez más cobre para electrificarse y avanzar hacia economías bajas en carbono, el futuro minero chileno dependerá de su capacidad para producir más, pero sobre todo para producir cobre de manera sostenible.

Jorge Riesco V.
Presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami)
El desafío no es solo producir más cobre, sino hacerlo de manera sostenible y competitiva... la materialización de los proyectos será clave para alcanzar las proyecciones productivas”,