El plan de Panamá para competir en el mercado global de microchips
- 11/03/2026 20:05
Actualmente, Panamá ya sirve como plataforma para múltiples empresas de tecnología de punta que utilizan el centro bancario, logístico y de transporte para sus operaciones regionales
En el marco de la reciente edición de Expocomer, el panorama industrial de Panamá ha tomado un matiz tecnológico de alto nivel con las declaraciones de Darío Solís, comisionado nacional de la industria microelectrónica y semiconductores.
El funcionario destacó que, ante el crecimiento explosivo que ha experimentado esta industria a nivel global en la última década, el país se encuentra en un momento coyuntural para transformar su rol tradicional de centro logístico en un nodo de alto valor agregado para el sector tecnológico.
Según Solís, la exposición de las familias panameñas a estas tecnologías ya es una realidad cotidiana, pero el verdadero reto reside en pasar de ser consumidores y puntos de tránsito a convertirnos en actores fundamentales dentro de la cadena de suministro internacional de microcomponentes.
Actualmente, Panamá ya sirve como plataforma para múltiples empresas de tecnología de punta que utilizan el centro bancario, logístico y de transporte para sus operaciones regionales.
No obstante, el comisionado fue enfático al señalar que, aunque gigantes tecnológicos y naciones líderes en el sector ya son clientes del país, todavía se está utilizando apenas una fracción de lo que la oferta panameña puede brindar.
Para revertir esta situación, el Estado ha implementado de forma intencional, desde hace aproximadamente tres años, una estrategia nacional diseñada para elevar las capacidades locales y competir en actividades que generen una mayor riqueza económica y profesional, centradas específicamente en la microelectrónica y los semiconductores.
El éxito de esta ambiciosa visión descansa sobre pilares fundamentales que van más allá del papel.
Solís resaltó que existe una intención de país real, la cual no solo se manifiesta a través de los decretos legales que dieron origen a la comisión, sino que cuenta con el respaldo directo del Ejecutivo y una asignación de recursos económicos significativos para su ejecución.
En este ecosistema institucional, la Comisión de Innovación juega un papel rector, integrando a 17 organizaciones del país que supervisan el desarrollo de la estrategia.
Entre ellas, destaca la labor de la subcomisión de talento humano, un área que el comisionado definió como el motor principal de todo el proyecto, asegurando que la formación especializada debe ser un proceso continuo que abarque desde la educación básica hasta los niveles de doctorado.
La estrategia busca que la enseñanza de la ciencia en la secundaria y los programas de ingeniería en las universidades se alineen estrictamente con las demandas avanzadas del mercado de semiconductores.
A través del impulso de becas de Senacyt y colaboraciones con países socios, se pretende producir conocimiento y técnica a nivel local que pueda competir globalmente.
Un ejemplo claro de esta ventaja competitiva es la relación preexistente de Panamá con potencias tecnológicas como Japón.
Empresas multinacionales con sede en el país, tales como Sony o Canon, ya poseen un perfil tecnológico robusto y dependen de sensores y microelectrónica avanzada para sus productos.
Al fortalecer el talento humano y las capacidades de servicio, Panamá se vuelve un destino mucho más viable para que estas corporaciones decidan establecer aquí nuevas actividades de manufactura o diseño.
En última instancia, este giro estratégico tiene como objetivo final la creación de nuevas actividades económicas que generen empleos de alta especialización y atraigan una mayor inversión extranjera directa.
La incursión de Panamá en estos sectores no es un experimento aislado, sino una evolución lógica de su posición geográfica y comercial.
Al integrar el ámbito académico con el profesional y el sectorial, el país se posiciona para ofrecer una propuesta de valor donde la tecnología y la logística converjan, permitiendo que las empresas multinacionales no solo vean a Panamá como un puerto de paso, sino como un centro de innovación donde el talento local sea el protagonista de la próxima revolución tecnológica en la región.