Ministro Moltó da detalles sobre análisis de la mina

Si la mina reabre y se renegocia el contrato, las regalías podrían aportar ingresos adicionales equivalentes a más del 0.4% del PIB, gracias a los altos precios del cobre y a una eventual mejora en las condiciones fiscales. Archivo | La Estrella de Panamá
  • 09/09/2026 00:00

La agencia calificadora se prepara para emitir una nueva evaluación hacia finales de 2026. Hasta entonces, Panamá permanecerá en un delicado equilibrio entre mantener su grado de inversión o perderlo, en un escenario donde la disciplina fiscal y la decisión sobre la mina serán determinantes

Panamá se encuentra en una encrucijada respecto a su calificación de grado de inversión. Así lo advirtió Jaime Reusche, vicepresidente de Moody’s Ratings, durante un análisis reciente en el que destacó tanto las fortalezas económicas del país como las debilidades fiscales que mantienen la perspectiva negativa desde 2024.

Reusche explicó que la situación actual puede describirse como un “empate técnico”: dos factores sostienen la condición de grado de inversión y otros dos la debilitan. “¿Es o no es Panamá grado de inversión? Esa es la pregunta que seguimos evaluando desde hace casi dos años”, señaló.

Fortalezas

El ejecutivo de Moody’s subrayó que Panamá conserva un crecimiento dinámico y resiliente, incluso en medio de ajustes fiscales. Las proyecciones apuntan a un crecimiento cercano al 4% anual, cifra que se ha mantenido estable en los últimos años y que, según Reusche, constituye una fortaleza crediticia fundamental.

“Panamá tiene un gran potencial de crecimiento y eso sin lugar a dudas es una fortaleza muy importante que sostiene su calificación”, afirmó. El país se ubica entre las economías más dinámicas de la región, comparándose con pares como Paraguay, México y Colombia, aunque con retos fiscales más marcados.

El talón de Aquiles

A pesar de la fortaleza económica, Moody’s considera que el perfil fiscal sigue siendo el “talón de Aquiles” de Panamá. La deuda pública se ubicaría en torno al 66-67% del PIB a finales de 2026, con expectativas de estabilización en los próximos años. El déficit del sector público no financiero se redujo de 3.7% en 2025 a 3.4% en 2026, y se proyecta en 3.2% para 2027.

Sin embargo, Reusche advirtió que no basta con estabilizar la deuda: “En el futuro también debe rectificarse. Queremos ver que esta trayectoria de buen manejo fiscal y disciplina se mantenga en el tiempo y trascienda al actual gobierno”.

Moody’s insiste en la necesidad de medidas estructurales que fortalezcan la sostenibilidad fiscal, como reformas en educación, gasto público y asignación de salarios en el sector estatal. Hasta ahora, estas reformas no se han concretado, lo que mantiene la incertidumbre sobre la capacidad del país para sostener su calificación en el largo plazo.

La ‘variable X’

El futuro de la mina Cobre Panamá es considerado por Moody’s como el factor decisivo para definir la perspectiva del país. Reusche lo describió como una “variable X” que puede inclinar la balanza hacia un escenario positivo o negativo sin puntos intermedios.

Si la mina reabre y se renegocia el contrato, las regalías podrían aportar ingresos adicionales equivalentes a más del 0.4% del PIB, gracias a los altos precios del cobre y a una eventual mejora en las condiciones fiscales. En cambio, si el proyecto no se reactiva y la empresa recurre a un arbitraje internacional, el costo para el Estado podría alcanzar hasta 19 puntos del PIB.

“Debido a la incertidumbre, no hemos incorporado ni efectos adversos ni positivos de la mina en nuestras proyecciones. Tendremos que hacerlo cuando haya mayores noticias”, aclaró Reusche.

Impacto

El vicepresidente de Moody’s recordó que la calificación soberana no es un asunto técnico aislado, sino que tiene repercusiones directas en la vida cotidiana de los ciudadanos. “La calificación ayuda a determinar el costo de financiamiento del gobierno y afecta las tasas de interés de toda la economía. En otras palabras, impacta los bolsillos del panameño de a pie”, puntualizó.

Señaló que un deterioro en la calificación encarecería los créditos hipotecarios, de consumo y de inversión, mientras que mantener el grado de inversión abarata el financiamiento y favorece la estabilidad de las tasas de interés.

Perspectiva

Moody’s mantiene la perspectiva negativa de Panamá desde 2024. El comité evaluador esperaba resolverla en 2026, pero la decisión del gobierno de postergar la definición sobre la mina hasta finales de año podría extender la incertidumbre.

Reusche reconoció que el gobierno actual ha recuperado credibilidad con estrategias de financiamiento y disciplina fiscal, como la reducción del déficit y la estabilización de la deuda. Sin embargo, insistió en que la sostenibilidad del grado de inversión requiere continuidad más allá de un solo periodo gubernamental. “¿Es o no es Panamá grado de inversión? Esa es la pregunta que seguiremos evaluando hasta finales de 2026, cuando se aclare el escenario de la mina”, sostuvo.

En su análisis, Moody’s comparó a Panamá con otros países de la región que comparten el nivel de calificación Baa3, como México y Colombia. Ambos han enfrentado presiones fiscales y acumulación de deuda en los últimos años, lo que los coloca en situaciones similares. Sin embargo, Panamá presenta cifras de deuda más elevadas, lo que refuerza la necesidad de medidas estructurales para diferenciarse positivamente de sus pares.