Guerra en el Medio Oriente: cómo el alza del combustible afectaría la mesa panameña

La Acodeco advierte que la volatilidad del combustible impacta directamente la cadena de suministros y eleva los precios de mercancías y alimentos. Deposit Photo
  • 15/03/2026 00:01

El conflicto en Medio Oriente ha vuelto a encender las alarmas en el mercado local. Financistas y economistas coinciden en que, aunque el impacto es real e inmediato, existen factores técnicos y globales que dictarán qué tan permanente será este golpe

El panorama económico global vuelve a poner presión sobre el bolsillo de los panameños. El conflicto en el Medio Oriente no solo encarece el galón de gasolina, sino que desencadena una cadena de efectos económicos que termina impactando directamente el precio de los alimentos.

La Secretaría Nacional de Energía (SNE) ya confirmó un ajuste al alza que representa un costo adicional de $5.4 millones para el consumo nacional en los próximos 14 días.

No se trata de un aumento arbitrario, sino del reflejo de una realidad estructural: Panamá importa prácticamente el 100 % de los derivados del petróleo que consume, lo que suma cerca de 700 millones de galones al año.

“El precio en Panamá responde a los precios internacionales; nuestro compromiso es monitorear que el costo trasladado al cliente sea el correcto, pero no tenemos control sobre las variaciones globales”, explicó el secretario de Energía, Rodrigo Rodríguez Jaramillo.

Con los nuevos ajustes, el litro de gasolina de 95 octanos sube a $0.99, la de 91 octanos a $0.92 y el diésel —motor del transporte de carga y colectivo— alcanza los $0.97.

Peligro

Para el financista Allan Corbett, el verdadero peligro no está solo en la estación de gasolina, sino en el plato de comida. Al ser Panamá un país que depende del transporte terrestre para movilizar la producción desde Tierras Altas y provincias centrales hacia la capital, dijo, cada centavo de aumento en el diésel se multiplica a lo largo del camino.

“Inmediatamente sube el combustible, el transportista carga eso en el precio del producto. Como todavía no contamos con el sistema ferroviario de carga, el costo logístico es sumamente alto”, advierte Corbett.

El financista detalla que, en Panamá, la cadena de comercialización sufre de una distorsión donde los intermediarios añaden entre un 10 % y 20 % al costo en cada parada.

Además, denuncia un fenómeno de “juez y parte” en el mercado: “Existen petroleras que controlan las estaciones de servicio y productores que controlan sus propios puntos de venta, lo que les permite ajustar márgenes de ganancia de forma opaca bajo la excusa de los costos externos”, mencionó Corbett.

Ramón Abadi, director general de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco), por su parte, menciona que mantiene operativos de verificación en las estaciones de combustible para asegurar que el consumidor reciba exactamente lo que paga. “Revisamos que las máquinas estén calibradas y que los precios no estén por encima de lo estipulado por la Secretaría de Energía”, afirma Abadi.

La institución realiza, además, revisiones mensuales de la canasta básica para monitorear los márgenes de costo. Sin embargo, el desafío es monumental: en un sistema donde el “precio de paridad” es descrito por algunos sectores como una “caja negra”, la transparencia en la fijación de precios y la eficiencia en la cadena logística son las únicas armas de Panamá frente a una guerra que se libra a miles de kilómetros, pero que se siente en cada bocado.

Fertilizantes

El economista Eric Molino aporta una visión macroeconómica necesaria para entender la magnitud de la crisis. Detalló que el conflicto ocurre en una región que produce el 35 % de la urea a nivel mundial, un fertilizante crítico para la agricultura. “No solo es el combustible, es el impacto en los fertilizantes y el aumento en los fletes internacionales debido a la necesidad de redirigir rutas marítimas fuera del Estrecho de Ormuz”, explica Molino.

No obstante, Molino matiza el impacto señalando que la reciente apreciación del dólar (Dollar Index) ha servido como un pequeño amortiguador para las importaciones panameñas, aunque reconoce que el alza del crudo ha sido mucho más agresiva que cualquier beneficio cambiario.

Precios no bajan

Una de las mayores quejas del consumidor es la lentitud con la que bajan los precios cuando el petróleo cede. Corbett explica este fenómeno mediante la “elasticidad de la demanda”. Los productos básicos son inelásticos: el consumidor los necesita y, una vez que se acostumbra a un precio alto, el mercado tiende a mantenerlo para maximizar ganancias o cubrirse de futuras fluctuaciones.

“El comerciante, por precaución o por obtener capital de reposición, sube el precio apenas escucha que el petróleo subirá, aunque su inventario actual sea barato. Pero cuando baja, espera a agotar hasta el último gramo de su inventario caro antes de ajustar hacia abajo”, subraya Corbett.

Fiscalización

El director general de la Acodeco advierte que la volatilidad actual del combustible impacta directamente en la cadena de suministros. “El sistema de transporte encarece los precios de mercancías y bienes perecederos para los consumidores”, señala Abadi quien además enfatiza que, aunque Panamá opera bajo un modelo de libre mercado, la institución trabaja estrechamente con la Secretaría de Energía y la Autoridad de Servicios Públicos para evitar un colapso del mercado y garantizar que la especulación no desborde los márgenes responsables.

Gobierno

A pesar de la presión inflacionaria, el presidente de la República, José Raúl Mulino, ha sido tajante: no habrá subsidios estatales para amortiguar el alza. “No estamos para eso. Pasará la crisis y se resolverán los precios como lo establezca el mercado... Panamá pagará el precio que tenga que pagar”, sentenció el mandatario, desestimando repetir esquemas de asistencia pasados que calificó como “desorden”.

Uno de los mayores riesgos del conflicto en el Estrecho de Ormuz es la interrupción del comercio mundial de fertilizantes, esenciales para la producción agrícola nacional. Ante esto, el canciller Javier Martínez-Acha anunció una medida de alivio: el Reino de Marruecos donará 1,000 toneladas de fertilizantes a Panamá.

Esta donación, gestionada por el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, está destinada a pequeños productores para salvaguardar la seguridad alimentaria. Aunque factores meteorológicos han retrasado el envío desde Marruecos, la embajadora Isbeth Quiel confirmó que el cargamento llegará al país en un periodo de 30 a 45 días, como parte de la Hoja de Ruta de Cooperación 2025-2027.

Rodrigo Rodríguez
Secretario de Energía
Nuestro compromiso es monitorear que el costo trasladado al cliente sea el correcto, pero no tenemos control sobre las variaciones globales
Allan Corbett
financista
Inmediatamente sube el combustible, el transportista carga eso en el precio del producto. Como todavía no contamos con el sistema ferroviario de carga, el costo logístico es sumamente alto”
Eric Molino
Economista
No solo es el combustible, es el impacto en los fertilizantes y el aumento en los fletes internacionales debido a la necesidad de redirigir rutas marítimas fuera del Estrecho de Ormuz”