INCAE: Panamá debe complementar su liderazgo logístico con una mayor inversión en capital humano

El crecimiento futuro de Panamá dependerá de la innovación, el desarrollo del capital humano y un liderazgo capaz de gestionar el cambio constante, según INCAE. DepositPhotos
  • 15/06/2026 17:41

Académicos de INCAE coinciden en que el desarrollo del talento, la adaptación tecnológica y nuevos estilos de liderazgo serán determinantes para aprovechar las oportunidades que ofrece la economía actual

Panamá debe aprovechar las fortalezas que ha construido en infraestructura, logística y servicios financieros, pero al mismo tiempo reforzar la formación de capital humano para impulsar nuevas oportunidades de desarrollo.

Esa fue una de las principales reflexiones planteadas por Alberto Trejos, profesor emérito de INCAE Business School; Roy Zúñiga, vicerrector académico de la institución, durante el encuentro “INCAE y el Futuro del Liderazgo para las Américas”, donde se analizó el papel que Panamá puede desempeñar en la próxima etapa de desarrollo de América Latina.

Los panelistas destacaron que el país cuenta con ventajas competitivas únicas gracias a su ubicación geográfica, infraestructura, conectividad y relevancia logística y financiera. Sin embargo, coincidieron en que el siguiente salto de desarrollo dependerá cada vez más de la capacidad de fortalecer el capital humano, impulsar la innovación y desarrollar líderes preparados para gestionar organizaciones en entornos de cambio permanente.

Trejos explicó que Panamá y Costa Rica siguieron estrategias distintas para impulsar su crecimiento económico. Según señaló, Costa Rica apostó durante décadas por la formación de talento y educación para compensar limitaciones en infraestructura, mientras que Panamá concentró sus esfuerzos en desarrollar infraestructura, capacidades logísticas y servicios financieros.

“Panamá hizo la apuesta contraria. Apostó por ser de clase mundial en infraestructura, en capital físico, en capacidades financieras y logísticas, y eso le dio enorme empuje”, afirmó Trejos, en el encuentro que sirvió como espacio para reflexionar sobre los desafíos que marcarán el futuro de la competitividad, el liderazgo y el desarrollo del talento en la región.

Sin embargo, señaló que el país “no ha tenido un esfuerzo de formación de habilidades de capital humano tan grande”, lo que, a su juicio, ha limitado el desarrollo de actividades que podrían generar empleos más abundantes y mejor remunerados para sectores intermedios de la población.

Para Trejos, tanto Panamá como Costa Rica enfrentan ahora desafíos distintos que marcaron sus estrategias de desarrollo en las últimas décadas.

“Ambos deberíamos parar de pensar cómo hago todavía mejor lo que ya hago bien, infraestructura y logística en el caso de Panamá, habilidades y capital humano en el caso de Costa Rica, sino más bien cómo empiezan a hacer bien las próximas tareas o lo que históricamente dejé un poquito atrás”, indicó.

El académico consideró que existe una mayor conciencia sobre este tema en Panamá que hace dos décadas, aunque sostuvo que “el esfuerzo y la asignación de recursos públicos y privados tienen que ser mucho mayores”.

Zúñiga, por su parte, coincidió en que el país posee condiciones que van más allá de su papel como centro logístico regional. Explicó que INCAE decidió fortalecer su presencia en Panamá debido a las oportunidades que observa en el país y en la evolución de su talento humano.

“Llegamos a Panamá para quedarnos por el enorme potencial que tiene Panamá desde un punto de vista financiero, logístico, pero también por el talento panameño, que cada vez es más sofisticado”, expresó.

Añadió que el país cuenta con oportunidades que “trascienden de ser un hub logístico” y que van más allá de las actividades vinculadas al Canal de Panamá.

“Cada vez más, lo que hemos detectado en INCAE es un perfil panameño que sabe que no es solo hacer un pedacito que se hace bien en Panamá, sino cómo soy un socio estratégico en una cadena realmente de alcance mundial”, señaló.

Tecnología y formación continua

Tanto Trejos como Zúñiga coincidieron en que en que uno de los principales retos para las organizaciones será desarrollar líderes capaces de adaptarse a entornos cada vez más dinámicos, aprovechar las oportunidades que ofrece la tecnología y tomar decisiones en condiciones de incertidumbre.

Los expertos señalaron que la transformación tecnológica está modificando las capacidades que demandan las organizaciones; y si bien la inteligencia artificial no sustituirá el liderazgo humano, sí está redefiniendo lo que se necesita para competir.

En este nuevo entorno, la comprensión tecnológica, el pensamiento estratégico, la capacidad de adaptación y el criterio para tomar decisiones se convierten en factores determinantes para el éxito

Trejos sostuvo que el capital humano adquiere una importancia creciente porque las nuevas tecnologías sustituyen algunas capacidades y complementan otras.

“La tecnología sustituye ahora habilidades mentales y no solo físicas de las personas. Entonces, una persona tiene que escoger entre yo quiero ser sustituido por la tecnología o quiero tener esa tecnología como mi instrumento”, afirmó.

Añadió que ya no es posible enseñar administración, ingeniería, derecho o periodismo al margen de la tecnología. “Utilizar la tecnología como complemento de tus habilidades, o alguien que no pueda hacerlo, o las tecnologías mismas te van a desplazar”, señaló.

Por su parte, Zúñiga indicó que los líderes deben comprender el impacto de la tecnología en sus organizaciones para evitar quedarse rezagados. “Aquellas directoras y directores que no sean capaces de medir el impacto que tiene el conocimiento y la utilización correcta de la tecnología en el sector público, en el privado o en las ONG se van a quedar rezagados”, afirmó.

No obstante, aclaró que la tecnología no debe entenderse como un sustituto de las personas. “Hay que entender que no es para sustituir recurso humano, es para aumentarlo”, sostuvo.

En la misma línea, Giulia De Sanctis, presidenta de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), destacó que la actualización permanente se ha convertido en un requisito para ejercer el liderazgo. “El líder actual tiene que estar actualizado y el que va a ganar es el que está más actualizado”, afirmó.

Según la presidenta de APEDE, la inteligencia artificial ha cambiado la forma en que operan las organizaciones y toman decisiones sus directivos. “Un líder que no está actualizado en inteligencia artificial no puede ser líder. Así de sencillo”, expresó.

Trejos también destacó que el conocimiento pierde vigencia con mayor rapidez, mientras que la vida laboral se extiende cada vez más. “Tenemos que aprender a seguir aprendiendo”, indicó.

Explicó que las personas vivirán más años y permanecerán más tiempo activas laboralmente, por lo que necesitarán actualizar conocimientos de manera continua a lo largo de sus carreras.

Nuevos estilos de liderazgo

Las reflexiones de los tres entrevistados por los medios locales coincidieron en que los modelos tradicionales de liderazgo enfrentan nuevos desafíos.

Trejos cuestionó la figura del líder entendido como un capataz que busca únicamente obediencia y uniformidad. “El capataz quiere que todos sean obedientes, que todos se pongan en fila, que todos hagan lo mismo, que nadie tenga una idea”, afirmó.

En contraste, señaló que las organizaciones necesitan personas capaces de aportar creatividad, iniciativas e ideas propias. “Casi todos los grandes inventos fueron un acto de creatividad rebelde”, sostuvo.

Desde la perspectiva empresarial, De Sanctis señaló que el liderazgo actual también debe comprender mejor el entorno en el que operan las organizaciones. “Hoy día un liderazgo debe tomar en cuenta la diversidad, tiene que tomar en cuenta el ambiente, el ecosistema en que está”, indicó.

Añadió que las empresas forman parte de una sociedad con desafíos que también deben considerar. “No es una empresa que está solita, sino que vive de una sociedad y esa sociedad tiene problemáticas que tiene que tomar en cuenta”, señaló.

Por ello, considera que el país requiere una nueva visión del liderazgo. “Es un liderazgo mucho más abierto, mucho más empático con los problemas de la sociedad. Es un liderazgo nuevo”, afirmó.

Las intervenciones coincidieron en un punto central: Panamá cuenta con fortalezas reconocidas en logística, infraestructura y servicios, pero el desarrollo de talento, la adaptación tecnológica y la formación continua aparecen como elementos necesarios para aprovechar las oportunidades que identifican tanto el sector académico como el empresarial.