Invertir en salud: el reto económico que enfrenta Latinoamérica
- 06/10/2026 16:19
Expertos coincidieron en que la salud debe ser vista como una inversión estratégica con retornos económicos y sociales incuestionables, capaz de transformar el futuro de la región
El Roche Press Day realizado en Costa Rica reunió a más de 140 periodistas especializados en salud y a destacados expertos regionales para debatir un tema crucial: invertir en salud o enfrentar la “factura invisible” que amenaza el desarrollo económico y social de Latinoamérica.
El panel contó con la participación de Fernando Ruiz, líder de políticas de Roche Pharma LATAM; Carlos Arauz, fundador de Fidinem Financial Services; Héctor Villareal, profesor-investigador del Tecnológico de Monterrey; Marcela Ponce, representante del Banco Mundial en Costa Rica; y Fernando Araos, secretario ejecutivo del Organismo Andino de Salud – Convenio Hipólito Unanue.
Fernando Ruiz abrió el debate recordando que 230 millones de latinoamericanos carecen de acceso a servicios de salud, mientras otros 230 millones viven con enfermedades crónicas.
Esta doble carga, señaló, compromete la sostenibilidad fiscal y obliga a repensar los modelos de financiamiento.
“La pregunta es cómo abordamos el gasto de bolsillo y garantizamos sostenibilidad”, advirtió.
Marcela Ponce, recién llegada a Costa Rica como representante del Banco Mundial, fue enfática: no gastar en salud no significa ahorrar.
“La factura ya existe, la pregunta es quién la paga”, afirmó.
La representante del Banco Mundial expuso tres argumentos centrales:
Para Ponce, la inversión en salud no compite con otras prioridades nacionales, sino que las potencia: niños sanos aprenden mejor, adultos mayores productivos contribuyen más tiempo y las economías crecen con mayor estabilidad.
Héctor Villareal planteó que los países enfrentan un escenario complejo: envejecimiento poblacional, alto endeudamiento y poco espacio fiscal.
“El problema no se resolverá de la noche a la mañana”, advirtió.
Propuso una nueva arquitectura de financiamiento, con mayor priorización del gasto público y esquemas de aseguramiento que reduzcan el gasto de bolsillo, muchas veces catastrófico para las familias.
También subrayó la necesidad de distinguir entre provisión pública y privada, y avanzar hacia modelos de prepago que eviten que los hogares enfrenten gastos catastróficos al enfermar.
Carlos Arauz cuestionó la forma en que se mide el gasto en salud. “Llevamos 30 años midiendo mal”, dijo.
Propuso incorporar el retorno social de la inversión, que evalúa el impacto en calidad de vida y productividad.
Defendió la creación de indicadores claros que permitan a los ministerios de Hacienda comprender el valor económico de la salud.
Además, Arauz sugirió explorar mecanismos innovadores como bonos de impacto social y alianzas público-privadas que integren al sector tecnológico y farmacéutico.
“La inacción nos cuesta más que la inversión”, concluyó.
Fernando Araos destacó que la evidencia científica debe transformarse en decisiones políticas.
Citó el caso de Chile, que invirtió $60 millones en un anticuerpo contra el virus respiratorio sincitial y logró resultados contundentes: cero fallecimientos en el primer año, 57% menos hospitalizaciones y 80% menos ocupación en cuidados intensivos.
“La evidencia que no se comunica no encuentra apoyo, y la que no se convierte en decisiones no cambia vidas”, afirmó.
Para Araos, organismos multilaterales deben promover la difusión de estas experiencias y acercar la discusión a los ministerios de Hacienda.
El panel coincidió en que la inversión en salud debe ser vista como una palanca de desarrollo económico y social.
Los expertos subrayaron la necesidad de: