Jorge Rivera Staff: ‘Falta voluntad’ para acelerar la movilidad eléctrica

Con sus primeros autobuses 100% eléctricos, Panamá pone a prueba el ritmo de su transición hacia una movilidad más sostenible. Cedida
  • 30/08/2026 00:00

La entrada en operación de los primeros cinco autobuses eléctricos de MiBus marca un avance para Panamá, pero el tiempo que tomó concretar el proyecto y la magnitud de las metas pendientes ponen en cuestión el ritmo de la transición

Panamá dio en agosto un paso concreto en la transición hacia la movilidad eléctrica con la incorporación de los primeros cinco autobuses 100% eléctricos a la flota del transporte público. Las unidades, de la empresa china Yutong Bus Co., comenzaron a operar en el Casco Antiguo como parte de la primera “Ruta Verde” de la empresa de transporte público masivo, MiBus.

El proyecto representa un avance para el transporte público, pero también vuelve a poner sobre la mesa la velocidad con la que Panamá está ejecutando su estrategia de movilidad eléctrica, especialmente ante las metas establecidas por ley y los planes de expansión anunciados por MiBus.

Los cinco autobuses llegaron después de un proceso que se inició en 2022 y que atravesó varias etapas administrativas antes de concretarse. El proyecto fue adjudicado en diciembre de ese año y las unidades comenzaron a operar en agosto de 2026.

Ese plazo es precisamente uno de los elementos que cuestiona el exsecretario de Energía Jorge Rivera Staff al analizar el ritmo de la transición energética del país.

En una entrevista con La Estrella de Panamá, Rivera Staff señaló que la electrificación de las flotas constituía uno de los objetivos de la estrategia aprobada en 2019 y que el proceso requiere un mayor compromiso gubernamental.

”Sin duda alguna, la transición energética en Panamá y la movilidad eléctrica como parte de ese proceso enfrenta retos. Uno en el tema de flotas, que era uno de los objetivos de las metas de la estrategia aprobada en el año 2019, requiere y requería el compromiso del gobierno de electrificar flotas de autobuses, sobre todo de metrobús y de otros prestadores de servicio de autobuses”, afirmó.

El exsecretario tomó como referencia el tiempo que requirió concretar la primera adquisición de autobuses eléctricos y cuestionó cuánto podría tardar la incorporación de las 130 unidades proyectadas por MiBus.

La interrogante adquiere relevancia ante el plan anunciado por la empresa pública, que contempla incorporar 60 autobuses eléctricos el próximo año y otros 60 para 2028, con la aspiración de alcanzar entre 125 y 130 unidades eléctricas en el patio de El Chorrillo.

Para Rivera Staff, Panamá cuenta con posibilidades de financiamiento y existe interés de organismos multilaterales, pero considera que todavía falta una ejecución de mayor escala.

”Hay financiamiento disponible a nivel internacional para esto. Falta pues la voluntad de las autoridades para que haya un despliegue real, un reemplazo importante de la flota de metrobús, sobre todo, hablando ya de decenas o de algún par de centenas de autobuses que muevan la aguja en ese sentido”, sostuvo.

El exsecretario también señaló que el país debe mantener los incentivos fiscales existentes y explorar la posibilidad de ampliar algunos mecanismos contemplados en la ley para favorecer la incorporación de vehículos eléctricos particulares.

A esto sumamos las posibilidades de financiamiento mediante la banca y otros mecanismos dirigidos a vehículos eléctricos y taxis. Sin embargo, su principal cuestionamiento se concentra en la forma en que la movilidad eléctrica está incorporada dentro de las prioridades de inversión pública.

“El principal escollo o barrera que hay es que todos estos financiamientos a través de multilaterales son préstamos, y dentro de las prioridades de los gobiernos, tanto este como los anteriores, el tema de la movilidad eléctrica no queda dentro del paquete de préstamos que se contratan cada año en función del espacio fiscal”, explicó.

Rivera Staff sostuvo que muchos de esos recursos internacionales tienen condiciones favorables debido a que provienen de fondos verdes.

”Entonces priorizan otros temas y recursos además que vienen con buenos términos, porque la mayoría de estos recursos vienen a partir de fondos verdes internacionales. Entonces las condiciones para el país son mucho mejores, mucho más convenientes en cuanto a tasas de interés, etcétera”, afirmó.

A su juicio, el problema está relacionado con la programación de los recursos y las restricciones fiscales. Sin embargo, “al no ser prioridad de parte de las administraciones, quedan fuera de la programación de recursos para cada año por el espacio fiscal, el límite de deuda, la ley de responsabilidad fiscal, etcétera. Así que esa es la principal barrera que hay hasta ahora”, concluyó.

Un proyecto que tardó casi cuatro años.

La historia de los primeros cinco autobuses eléctricos ayuda a entender el cuestionamiento sobre los tiempos de ejecución. En agosto de 2022, la Unidad Ejecutora del Programa ATP/BID recibió las propuestas de las empresas interesadas en participar en la licitación pública internacional para la adquisición de cinco autobuses eléctricos y dos cargadores que fueron utilizados en la primera “Ruta Verde” sistema del MiBus, en el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá.

El acto contó con la presencia de autoridades de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), el BID, MiBus y representantes de las empresas participantes.

La adquisición forma parte del programa Desarrollo Urbano Integral de Ciudades con Vocación Turística, ejecutado en Pedasí, Bocas del Toro, Boquete, Tierras Altas, Soná, Taboga y el Casco Antiguo, según información oficial.

La compra fue financiada por el BID, dentro de un programa destinado a mejorar la infraestructura turística y urbana. En diciembre de 2022, la ATP adjudicó a la empresa china Yutong Bus Co. el contrato para suministrar los cinco autobuses eléctricos y dos cargadores por $1,39 millones.

En mayo de 2023, la ATP y Yutong firmaron el contrato de compra. El proceso, sin embargo, no avanzó con la rapidez prevista. El documento ingresó a la Contraloría General de la República el 4 de abril de 2024 para su refrendo. Pero cinco meses después fue devuelto a la ATP para subsanar observaciones relacionadas principalmente con aspectos técnicos, garantías y la cobertura ofrecida por el fabricante.

La revisión obligó a realizar ajustes al proceso y retrocedió la llegada de las unidades. En noviembre de 2024, en una visita a Yutong, en la República Popular de China, representantes del fabricante dijeron a La Estrella de Panamá estar a la espera de que se concretara la adquisición y expresaron el interés de seguir distribuyendo su gama de vehículos eléctricos para el transporte público no solo en Panamá sino en varios países de América Latina. Finalmente, en agosto de 2026, los cinco autobuses comenzaron a operar en la primera “Ruta Verde” de MiBus.

Carlos Sánchez Fábrega, gerente general y presidente de la Junta Directiva de MiBus, presentó la iniciativa como el inicio de una transformación progresiva de la flota: los autobuses son 100% eléctricos y operan en una ruta entre el Casco Antiguo y el centro de la ciudad. El proyecto beneficia directamente a más de 1.700 usuarios diarios.

”La electrificación de esta ruta, ahora operando como la Ruta Verde, representa el inicio de la transformación hacia un transporte público de cero emisiones en Panamá. Con la recepción y puesta en marcha de estos nuevos autobuses, modernizamos un recorrido ya establecido, fortaleciendo el servicio con innovación, eficiencia y un impacto ambiental positivo para todos nuestros usuarios”, destacó.

Sánchez Fábrega explicó que el patio de El Chorrillo será el primer centro de operaciones totalmente electrificado del país. “Todos los autobuses que hoy ven aquí serán reemplazados progresivamente por unidades eléctricas, de manera que este patio opere exclusivamente con flota eléctrica y sea el corazón de un servicio de primer mundo”, afirmó.

Las rutas proyectadas cubrirán sectores como el Casco Antiguo, Miraflores, el Causeway y el Parque Urracá. La incorporación de los cinco autobuses constituye el primer paso de un plan de expansión mayor.

MiBus proyecta 120 autobuses adicionales

MiBus gestiona un préstamo de $26 millones, de los cuales $22 millones serían destinados a la compra de 60 autobuses adicionales que llegarían el próximo año. La empresa también contempla comprometer otros 60 autobuses para 2028, con la aspiración de alcanzar entre 125 y 130 unidades eléctricas en el patio de El Chorrillo, que tiene capacidad máxima para esa cantidad.

Sánchez Fábrega destacó además los beneficios económicos y operativos de la tecnología eléctrica. Según explicó, los autobuses permiten un ahorro energético de entre 20% y 25% frente al diésel y tienen costos de mantenimiento 60% más bajos.

También señaló que los precios de estas unidades han bajado entre 30% y 35% en los últimos cinco años, mientras que la vida útil de las baterías se ha extendido hasta 12 años. “Esto justifica la inversión y permite usar más eficientemente los subsidios estatales”, explicó.

Una obligación establecida por ley

La expansión de la movilidad eléctrica en el transporte público también está vinculada con las metas establecidas en la Ley 295 de 25 de abril de 2022.

La normativa incentiva la movilidad eléctrica en el transporte terrestre y establece que al menos un tercio, equivalente al 33%, de la flota de MiBus debe ser eléctrica para 2030. La transición contempla metas escalonadas: 10% para 2025, 20% para 2027 y 33% para 2030.

En el caso de las instituciones públicas, autónomas y semiautónomas, los planes de reemplazo de sus flotas administrativas establecen porcentajes mínimos de electrificación de 10% para 2025, 25% para 2027 y 40% para 2030.

La ATTT deberá realizar una revisión anual para determinar que los operadores cumplan con el reemplazo de las flotas de combustión interna por flotas eléctricas.

La ley también contempla medidas para promover la infraestructura de carga eléctrica en el país. Estas disposiciones forman parte de la Agenda de Transición Energética. En 2019, la Secretaría Nacional de Energía y el Ministerio de Ambiente presentaron la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica, orientada a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del sector energía y contribuir al cumplimiento de los compromisos climáticos asumidos por Panamá en el Acuerdo de París.

La meta de Panamá contempla reducir las emisiones totales del sector energía en al menos 11.5% para 2030 y en al menos 24% para 2050 con respecto al escenario tendencial.

Esto representa un estimado de hasta 10 millones de toneladas de CO2 equivalentes acumuladas entre 2022 y 2030 y 60 millones de toneladas acumuladas entre 2022 y 2050.

Panamá avanza, pero parte de una base pequeña

Los datos del “Monitor de la Movilidad Eléctrica en América Latina y el Caribe”, elaborado por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), muestran que el parque vehicular electrificado de la región continúa creciendo.

La actualización corresponde al primer trimestre de 2026 y utiliza datos oficiales suministrados por los países miembros de OLACDE e información de plataformas especializadas en estadísticas de electromovilidad.

Durante el primer trimestre de 2026 se vendieron 106,765 vehículos livianos electrificados en América Latina y el Caribe, correspondientes a vehículos híbridos enchufables (PHEV) y eléctricos de batería (BEV).

El parque regional alcanzó 837.014 unidades en circulación. Si durante el resto de 2026 se mantiene el mismo volumen de ventas trimestrales registrado en el primer trimestre, la región superaría el millón de vehículos electrificados en circulación.

Brasil lidera el ranking regional, con 473,362 vehículos eléctricos en circulación a marzo de 2026. Le siguen México, con 143,514; Colombia, con 48.973; Uruguay, con 38.802; Costa Rica, con 38.323; Chile, con 26.863; Ecuador, con 16.748; Guatemala, con 15.777; Argentina, con 7.493; Bolivia, con 6.238; Paraguay, con 4.359; Perú, con 3.478; República Dominicana, con 3.417; Panamá, con 3.377; Nicaragua, con 2.681; El Salvador, con 1.996; Jamaica, con 897; Guyana, con 364, y Honduras, con 352.

En términos relativos a la población, Uruguay encabeza el ranking, seguido por Costa Rica, Brasil, Chile y México. Panamá aparece con 730 vehículos eléctricos livianos por cada millón de habitantes.

Chile lidera los autobuses eléctricos

En el transporte público, la diferencia entre Panamá y otros países de la región es mayor. En marzo de 2026, Chile lideraba el ranking regional con 4.707 autobuses eléctricos. Le seguían Brasil, con 1.728; Colombia, con 1.658; México, con 1.095; Uruguay, con 253; Ecuador, con 166, y Argentina, con 111.

Panamá no aparece en ese ranking debido a que no fue hasta agosto de 2026 cuando incorporó sus primeros cinco autobuses eléctricos a la flota del transporte público. La puesta en operación de la “Ruta Verde” marca, por tanto, el inicio de una etapa que todavía deberá ampliarse para acercarse a las metas establecidas por ley.

La infraestructura de carga es uno de los puntos favorables.

Panamá presenta una posición más favorable cuando se observa la infraestructura de carga pública. Brasil lidera el ranking regional por número de estaciones de carga públicas, seguido por Chile, México, Colombia y Uruguay.

Sin embargo, cuando se compara el número de estaciones públicas de carga con el tamaño del parque vehicular liviano electrificado, Chile ocupa el primer lugar con 8.04, seguido por Panamá con 6.07.

Brasil ocupa el tercer puesto con 4.45, seguido por Perú con 3.62, Argentina con 3.47, Ecuador con 1.48, México con 1.43, Colombia con 1.06, Uruguay con 0.77 y Costa Rica con 0.33.

El secretario de Energía, Rodrigo Rodríguez, destacó, recientemente, que Panamá es el segundo país de la región con mayor cantidad de cargadores públicos en proporción a su población, detrás de Chile.

“Esta base de infraestructura de carga facilita la expansión de la movilidad eléctrica y respalda la incorporación de nuevas flotas”, destacó.

El parque vehicular sigue dominado por la combustión.

El director general de la ATTT, Nicolás Brea, presentó en el conversatorio “Ciudades en Movimiento: innovación y sostenibilidad en la movilidad urbana”, realizado el 18 de agosto, las cifras más recientes sobre el parque vehicular panameño.

De acuerdo con los datos presentados por la ATTT, el parque registrado en julio de 2026 superaba los 1,74 millones de vehículos.

El 98,1% correspondía a motores de combustión, mientras que el 0,9%, equivalente a 16.283 vehículos, correspondía a vehículos eléctricos.

Brea también detalló proyecciones que contemplan la incorporación de 56 autobuses eléctricos y 17 cargadores, como parte de la expansión del ecosistema de movilidad eléctrica.

El dato muestra la dimensión del reto: frente a un parque vehicular total que supera los 1,74 millones de unidades, la proporción de vehículos eléctricos sigue siendo reducida.

La puesta en circulación de los cinco autobuses eléctricos representa un avance concreto después de varios años de trámites, contratación y ajustes administrativos. También constituye el primer resultado visible de un proceso que Panamá comenzó a estructurar desde la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica de 2019 y que posteriormente quedó respaldado por la Ley 295.

Ahora el reto está en la escala. Las autoridades presentan la Ruta Verde como el inicio de una expansión que deberá multiplicar varias veces la flota eléctrica en los próximos años. El resultado de esa apuesta dependerá de la capacidad de convertir los planes de financiamiento, las metas legales y los proyectos anunciados en nuevas unidades operando en las calles. Los primeros cinco autobuses ya están en circulación. La siguiente prueba será la velocidad con la que Panamá logre pasar de esa primera experiencia a una flota eléctrica de mayor escala.