La provincia de Panamá lidera la competitividad 2026, según el CNC

La provincia de Panamá concentra los niveles más altos de inversión, innovación y competitividad empresarial del país.
  • 29/06/2026 00:00

El nuevo índice del Centro Nacional de Competitividad (CNC) revela que la capital arrasa en inversión frente a un interior estancado. El gran desafío nacional es lograr que ese éxito económico se traduzca en desarrollo para todo el territorio

La provincia de Panamá consolidó su liderazgo absoluto al encabezar el Índice de Competitividad Provincial (ICPP) 2026 con un puntaje de 83.38 puntos. La capital supera por más de 35 puntos a la provincia de Panamá Oeste, que se ubica en el segundo lugar con 48.29 puntos, registrando la brecha más amplia desde el inicio de la serie. Así lo revela el informe titulado “ICPP 2026 Cohesión territorial: el desafío para una competitividad más equilibrada”, elaborado por los especialistas Roger Durán y Rosemary Piper para el Centro Nacional de Competitividad (CNC). El ranking general sitúa a Colón en la tercera posición con 39.13 puntos, mientras que en el extremo inferior se mantienen Bocas del Toro con 22.16 puntos y Darién con 13.04 puntos.

Los resultados de esta cuarta medición sistemática muestran que las diez provincias mantienen exactamente las mismas posiciones que ocupaban en 2025. Aunque Bocas del Toro, Chiriquí y Darién registraron mejoras en sus puntajes generales y las siete provincias restantes sufrieron retrocesos moderados, la estabilidad del ranking refleja la persistencia de factores estructurales que continúan condicionando el desempeño y perpetuando las asimetrías históricas de cada territorio en el tiempo.

El análisis detallado por pilares confirma que la provincia de Panamá es la única región del país que alcanza niveles altos en todas las categorías analizadas, liderando simultáneamente los cuatro determinantes evaluados: Entorno Microeconómico, Comportamiento de las Empresas, Gestión del Sector Público y Perfil Productivo. El informe destaca que esta centralización de capacidades financieras, institucionales y productivas es especialmente crítica en el pilar de Comportamiento de las Empresas, donde la capital obtiene 99.33 puntos mientras ninguna otra provincia logra superar la barrera de los 25 puntos, evidenciando que la inversión privada, la innovación y el fortalecimiento empresarial siguen fuertemente localizados en el área metropolitana.

A partir de estos rendimientos, el documento clasifica las regiones en tres niveles competitivos:

Alta competitividad: Exclusivamente la provincia de Panamá, que se comporta como un caso único al concentrar el dinamismo corporativo y financiero del país.
Competitividad intermedia: Un bloque heterogéneo integrado por Panamá Oeste (que destaca por sus óptimos resultados en bienestar), Colón (sustentada en su plataforma logística, pero con desafíos en seguridad y desarrollo empresarial), Chiriquí (principal motor económico del interior con mejoras en su entorno microeconómico), Veraguas y Coclé (ambas con solidez institucional, pero con rezagos en transformación productiva).
Baja competitividad: Herrera, Los Santos, Bocas del Toro y Darién, territorios que concentran las mayores limitaciones estructurales, caracterizados por economías de menor escala, alta informalidad y limitaciones de conectividad.

El ICPP 2026 advierte que la competitividad económica y el desarrollo social no siempre evolucionan de forma paralela, demostrando que la eficiencia económica es una condición necesaria pero no suficiente para el progreso social. Si bien Panamá lidera el desempeño económico, Panamá Oeste ocupa el primer lugar en bienestar ciudadano. Por su parte, Veraguas se ubica en la quinta posición de competitividad pero cae al octavo puesto en desempeño y al noveno en bienestar, mientras que Los Santos reporta elevados niveles de bienestar a pesar de su baja competitividad general.

Aunque Panamá se ha consolidado en las últimas décadas como una de las economías más dinámicas de América Latina, detrás de las cifras nacionales persisten marcadas diferencias en productividad, oportunidades y calidad de vida. La experiencia internacional y el consenso de organismos como la OCDE señalan que las disparidades territoriales no solo generan desigualdad, sino que reducen el potencial agregado de crecimiento de las naciones. Asimismo, el BID resalta que las brechas en infraestructura y capital humano son los principales obstáculos para el desarrollo inclusivo, mientras que CAF afirma que fortalecer a los gobiernos locales es indispensable para revertir este centralismo. Ante este escenario, el CNC concluye que el país requiere urgentemente una estrategia nacional enfocada en descentralizar oportunidades, mejorar la conectividad y desarrollar capacidades fuera de la capital para avanzar hacia un modelo sostenible.