Las billeteras digitales ganan terreno al efectivo: Panamá escala al podio regional de uso diario
- 26/10/2026 00:00
El VI Índice de Inclusión Financiera ubica al país solo por detrás de Argentina y Perú en frecuencia de pagos móviles. La facilidad de uso del smartphone acelera la transición hacia el dinero digital
El uso de dinero físico pierde exclusividad en América Latina, empujado por la consolidación de las soluciones digitales como hábito diario, un fenómeno en el que Panamá se posiciona en la tercera casilla regional —solo por detrás de Argentina y Perú— con un 46% de uso diario de billeteras móviles. Así lo revela la sexta edición del Índice de Inclusión Financiera (IIF), elaborado por el Banco de Ideas, think tank del grupo Credicorp, y presentado este lunes 19 de octubre en Lima, Perú, durante el IV Encuentro Regional de Desarrollo.
El estudio, que encuestó en junio de 2026 a más de 13,000 personas mayores de 18 años en ocho países (Chile, Argentina, Panamá, Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia y México), expone que el 49% de la población regional cuenta hoy con una billetera móvil, una cifra que contrasta sustancialmente con el 11% registrado en la primera entrega del indicador en 2021.
“La billetera móvil no solo es una historia de éxito; es un vehículo fundamental para la inclusión financiera. Hoy en día, entre quienes utilizan la billetera móvil para realizar pagos, tres cuartas partes lo hacen diariamente o varias veces por semana. Y a medida que la billetera móvil se usa con mayor frecuencia, el efectivo pierde relevancia”, enfatiza el documento.
A escala regional, el 73% de los usuarios de billeteras móviles realiza transacciones diariamente o varias veces por semana. El desglose por países evidencia brechas de intensidad: Argentina encabeza la frecuencia de uso diario con un 64%, seguida por Perú (51%) y Panamá (46%), mientras que más abajo está Bolivia (37%), Colombia (26%) y Ecuador (17%).
Aunque el 93% de los encuestados regionales aún emplea efectivo para al menos un rubro de gasto diario, la exclusividad del papel moneda cede terreno, pues los ciudadanos que afirman pagar siempre con dinero en efectivo bajaron al 50%, lo que representa una caída de 9 puntos porcentuales en el último año. El IIF documenta que entre quienes usan la billetera móvil con frecuencia diaria o semanal, solo el 18% recurre habitualmente al efectivo, mientras que el 67% de quienes carecen de billetera digital paga siempre en efectivo.
Jorge Ernesto Arrunátegui, gerente de Sostenibilidad del Banco de Crédito del Perú (BCP), explicó que las herramientas digitales han cambiado la lógica de acceso bancario en la región. “En los diferentes países encontramos una tendencia: la presencia de las billeteras y plataformas digitales como la vía de entrada que permite a las personas dar el salto. No empiezan por la tarjeta de débito y luego pasan al crédito; las personas saltan directamente a la billetera digital y eso les permite un acceso mucho más rápido y cómodo”, señaló.
El ejecutivo resaltó, además, la penetración tecnológica como catalizador del cambio. “La mayoría de las familias —en Perú y estoy seguro de que en Panamá también— tienen por lo menos un smartphone en casa. Ese teléfono sirve diariamente para comprar, vender, informarse o entretenerse. Las billeteras digitales aprovechan que hay muchísima menos fricción, siendo más natural y orgánico acceder al banco mediante aplicaciones cotidianas, tal como ocurre con WhatsApp”, dijo.
Asimismo, el especialista desmitificó la erradicación total del dinero físico a corto plazo. “Hoy lo que encontramos no es que la gente haya dejado el efectivo, sino que usa más plataformas digitales y ambas conviven. Hubiese sido demasiado optimista pensar que la billetera digital iba a reemplazar por completo al efectivo. Entran en juego factores de idiosincrasia, accesibilidad, confianza e informalidad. Lo relevante es que al ingresar al sistema financiero mediante plataformas digitales, la persona deja una huella que permite ofrecerle soluciones hiperpersonalizadas”.
El despegue digital ha impactado de forma directa la infraestructura física tradicional, provocando que el uso de agentes o corresponsales bancarios retrocediera del 43% al 38%, mientras que la afluencia a cajeros automáticos cayó del 57% al 51%, marcando la primera reducción histórica registrada por el estudio en este indicador. Además, un 33% de la población regional no acudió a ningún canal físico este año (un alza de 6 puntos); en Perú este segmento alcanza el 50%, mientras que en Chile la presencialidad resiste, con solo un 18% sin acudir a sucursales o cajeros. En cuanto a la utilidad percibida, Panamá registra un 59% de valoración positiva en sus herramientas digitales, situándose por debajo de Argentina (79%), Colombia (69%), Bolivia (67%) y Perú (62%), pero superando a Ecuador (47%), Chile (47%) y México (41%).
Uno de los principales retos de los pagos digitales es la interoperabilidad, que permite transferir dinero entre usuarios de distintos bancos de forma sencilla. Sin embargo, el mercado panameño atraviesa un proceso de aceleración en pagos inmediatos mediante la integración de ACH Xpress, bancos, fintechs y billeteras digitales. El ecosistema local está dominado por Yappy, la solución de pagos y transferencias en línea del Banco General que supera los 1.7 millones de usuarios. Su integración paulatina en otras entidades bancarias del sistema de la plaza —como la reciente incorporación de Banistmo a la red— ha ampliado significativamente la conectividad interbancaria mediante el número telefónico y la lectura de códigos QR.
Consultado sobre la relevancia de la interoperabilidad para sostener la inclusión, Arrunátegui enfatizó la necesidad de eliminar trabas transaccionales. “La interoperabilidad es bien importante porque permite que la información de las personas fluya. Tú puedes escoger la billetera que quieras, pero el hecho de poder transaccionar entre diferentes plataformas evita barreras. En el caso de Perú, con Yape (billetera del BCP), alcanzamos 15 millones de usuarios —casi la mitad de la población—, de los cuales 7 millones no estaban bancarizados previamente. La aceleración de la inclusión financiera no se mermó con la interoperabilidad; al contrario, se mantuvo e incrementó porque desapareció la fricción de ‘no tengo tu misma aplicación’”, aseveró.