Las distintas explicaciones de un apagón eléctrico en Panamá

Según un reporte del EOR a las 2:58 p.m. del 25 de mayo de 2026, el sistema eléctrico de Panamá registraba una exportación de 200 MW hacia Centroamérica cuando ocurrió la súbita pérdida de carga que provocó el aislamiento del país de la red regional. DepositPhotos
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  • 26/05/2026 11:45

Apagones el 25 de mayo de 2026 revelan contradicciones entre Etesa, Ensa, Cobre Panamá y el EOR tras registrarse fallas en la red eléctrica nacional

Una jornada de apagones con versiones cruzadas y explicaciones fragmentadas dejó a la ciudadanía panameña sin fluido eléctrico y con más dudas que certezas el lunes 25 de mayo de 2026. A lo largo del día, la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (Etesa), la distribuidora Ensa, la empresa minera Cobre Panamá y el Ente Operador Regional (EOR) ofrecieron reportes inconexos sobre las fallas que interrumpieron el suministro eléctrico, evidenciando una severa desconexión informativa ante eventos que afectaron la estabilidad del servicio nacional.

La inestabilidad del Sistema Interconectado Nacional (SIN) no es nueva. Los reportes técnicos del sector confirman que este apagón generalizado ocurrió apenas días después de que el Sistema Eléctrico Regional (SER) sufriera otros “eventos en cascada” los días 21 y 22 de mayo. En esas ocasiones, la Planta Changuinola registró pérdidas de generación de 137 MW y 174 MW respectivamente, debilitando una red regional que volvió a mostrar fracturas este lunes.

El primer incidente de la jornada ocurrió a las 11:59 a.m. La distribuidora Ensa informó a las 4:07 p.m. (16:07 horas) mediante un comunicado que más de 29 mil clientes de sectores como Tinajitas, Los Andes, Calzada Larga, vía Ricardo J. Alfaro y Costa del Este perdieron el servicio por siete minutos. Según el informe preliminar del Centro Nacional de Despacho (CND) citado por Ensa, la causa fue ajena a su red y se debió a un “disparo” en la planta generadora de Cobre Panamá. Sin embargo, Etesa mantuvo un silencio total sobre este evento matutino y no confirmó ni negó la versión de la distribuidora.

El panorama se agravó sustancialmente por la tarde. De acuerdo con la secuencia técnica detallada por el regulador regional, el colapso mayor inició a las 2:58 p.m. (14:58 horas), cuando el sistema de Panamá registró una pérdida súbita de aproximadamente 400 MW de carga. En ese preciso instante, la red panameña exportaba 200 MW hacia Centroamérica, lo que generó un desbalance violento de energía que los sistemas automáticos nacionales no pudieron contener, según el reporte del EOR.

El impacto en la red interconectada fue inmediato. Para evitar un apagón total desde el istmo hasta el norte del continente, los sistemas de control de emergencia se activaron y fracturaron el tendido regional en tres “islas” eléctricas totalmente aisladas entre sí. Panamá quedó confinado en solitario en la primera isla, mientras que Costa Rica y Nicaragua integraron la segunda, y Honduras, El Salvador y Guatemala se agruparon en la tercera.

Debido al desbalance, el sistema regional experimentó un flujo descontrolado de potencia desde la red mexicana, alcanzando una inyección de 510 MW en el nodo de Los Brillantes, en Guatemala. Ante el riesgo de daños severos a la infraestructura de alta tensión, se disparó automáticamente la línea de interconexión de 400 kV México-Guatemala (Tapachula-Los Brillantes), interrumpiendo el flujo energético con el territorio mexicano.

Este escenario hundió la frecuencia del sistema regional a un mínimo crítico de 59.03 Hz. Para intentar estabilizar el suministro y frenar un colapso total en los países vecinos, el esquema automatizado de emergencia ordenó el corte inmediato y obligatorio de 373 MW de carga a nivel centroamericano, interrupción que dejó sin fluido eléctrico a cientos de miles de usuarios en la región.

El proceso de normalización e interconexión fue complejo y tomó casi una hora debido a la inestabilidad remanente, según el EOR. Aunque la línea con México logró sincronizarse inicialmente a las 3:08 p.m. (15:08 horas), el sistema volvió a sufrir una violenta oscilación de potencia a las 15:39 horas que abrió la interconexión una vez más. La estabilidad total del sistema integrado regional no se alcanzó sino hasta las 15:51 horas.

Frente a esta crisis, la empresa Cobre Panamá emitió un comunicado. Si bien la minera reconoció que a las 11:59 a.m. se registró un evento puntual en una de sus unidades de generación, enfatizó de forma tajante que este hecho no guardó relación alguna con la masiva interrupción del servicio eléctrico ocurrida durante la tarde en distintas zonas del país, atribuyendo esta última a condiciones climáticas adversas según datos preliminares de transmisión.

Por su parte, la versión oficial de Etesa difirió drásticamente de la magnitud descrita por el operador regional. En sus comunicaciones emitidas a partir de las 5:31 p.m. (17:31 horas), la empresa estatal limitó la explicación a una “incidencia en una de las líneas de 115 kilovoltios” que transmite energía hacia la provincia de Colón y sectores de la ciudad capital, como Chilibre, la Locería, el Centro Bancario, San Francisco, Marañón y la Justo Arosemena. Etesa argumentó que las fuertes lluvias y tormentas eléctricas retrasaron los trabajos de sus cuadrillas en el campo. Según sus reportes, el servicio fue restablecido al 100% en Colón y San Francisco a las 6:36 p.m. (18:36 horas), y la normalización total del sistema fue lograda a las 7:15 p.m. (19:15 horas)

Al cierre de la jornada, la desconexión informativa quedó en evidencia: mientras los organismos internacionales describieron un severo desbalance de carga regional que obligó a aislar eléctricamente a Panamá para contener los daños, las autoridades locales redujeron el problema a fallas de líneas específicas provocadas por el mal tiempo. Como resultado, el usuario final quedó atrapado en un laberinto de explicaciones parciales según la fuente que se consultara.