México activa ruta estratégica con Europa: ¿Complemento o competencia del Canal de Panamá?

La comparación estructural entre ambos proyectos revela diferencias clave. Imagen elaborada con la inteligencia artificial
  • 10/02/2026 14:17

El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec consolida alianza con el puerto de Sines y abre una nueva ruta ferroviaria y marítima entre América y Europa. Analistas económicos evalúan si puede competir con el Canal de Panamá

México dio un paso estratégico en su proyección internacional con la firma, en el Puerto de Sines (Portugal), del Protocolo de Ejecución entre el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) y la Administração dos Portos de Sines e do Algarve, S.A..

El acuerdo tiene como propósito desarrollar un corredor marítimo para el transporte bidireccional de carga contenerizada, graneles sólidos o secos, gas natural licuado (GNL) y otros productos energéticos.

El protocolo fue suscrito por el Director General de la Administración del Sistema Portuario Nacional Coatzacoalcos, vicealmirante retirado Martín Zepeda Anguiano, y por el presidente de la entidad portuguesa, Pedro do Ó Ramos. Vincula a los puertos de Sines y Coatzacoalcos como “puertos hermanos” y extiende su alcance al Puerto de Salina Cruz.

La arquitectura logística combina transporte marítimo y ferroviario: la mercancía arriba a Coatzacoalcos, cruza el Istmo por tren y sale al Pacífico desde Salina Cruz, conectándose luego con rutas internacionales. El enlace con Sines —uno de los puertos energéticos más relevantes del Atlántico europeo— amplía el alcance hacia la Unión Europea.

El instrumento deriva del Memorándum de Entendimiento suscrito en 2023 y se inscribe en los esfuerzos de la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Marina–Armada de México, bajo el Convenio Marco de Colaboración del 28 de octubre de 2025, para fortalecer la conectividad global y modernizar la infraestructura nacional.

Además del transporte, el proyecto contempla alianzas en comercio exterior, ingeniería, protección ambiental, innovación, transformación digital y cooperación técnica, así como la creación de 10 polos de desarrollo industrial en el sur-sureste mexicano.

México dio un paso estratégico en su proyección internacional con la firma, en el Puerto de Sines (Portugal), del Protocolo de Ejecución entre el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) y la Administração dos Portos de Sines e do Algarve, S.A..

El acuerdo tiene como propósito desarrollar un corredor marítimo para el transporte bidireccional de carga contenerizada, graneles sólidos o secos, gas natural licuado (GNL) y otros productos energéticos.

El protocolo fue suscrito por el director general de la Administración del Sistema Portuario Nacional Coatzacoalcos, vicealmirante retirado Martín Zepeda Anguiano, y por el presidente de la entidad portuguesa, Pedro do Ó Ramos. Vincula a los puertos de Sines y Coatzacoalcos como “puertos hermanos” y extiende su alcance al Puerto de Salina Cruz.

La arquitectura logística combina transporte marítimo y ferroviario: la mercancía arriba a Coatzacoalcos, cruza el Istmo por tren y sale al Pacífico desde Salina Cruz, conectándose luego con rutas internacionales. El enlace con Sines —uno de los puertos energéticos más relevantes del Atlántico europeo— amplía el alcance hacia la Unión Europea.

El instrumento deriva del Memorándum de Entendimiento suscrito en 2023 y se inscribe en los esfuerzos de la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Marina–Armada de México, bajo el Convenio Marco de Colaboración del 28 de octubre de 2025, para fortalecer la conectividad global y modernizar la infraestructura nacional.

Además del transporte, el proyecto contempla alianzas en comercio exterior, ingeniería, protección ambiental, innovación, transformación digital y cooperación técnica, así como la creación de 10 polos de desarrollo industrial en el sur-sureste mexicano.

¿Puede competir con el Canal de Panamá?

La pregunta inevitable es si esta infraestructura representa una competencia directa para el Canal de Panamá o si funcionará como ruta complementaria.

El contexto juega a favor del proyecto mexicano: saturación del Canal, restricciones por sequías recientes y una reconfiguración de las cadenas globales de suministro que impulsa la diversificación de rutas.

El llamado “canal seco” cuenta con vías férreas capaces de soportar 27 toneladas por eje, lo que le permite movilizar volúmenes relevantes. Sin embargo, la comparación estructural revela diferencias clave. Mientras el Canal de Panamá permite el tránsito directo de grandes buques entre océanos en una sola operación, el esquema del CIIT implica descarga, transporte ferroviario y nueva carga en el puerto opuesto.

El economista y docente universitario Raúl Moreira plantea que, en un escenario extremo de sequía que obligue a reducir calado y número de tránsitos en Panamá, el corredor mexicano podría funcionar como “una alternativa temporal de escape”.

Pero en condiciones normales, advierte, la escala es determinante: la carga que puede movilizarse en múltiples trenes sería menor que la transportada por un solo buque a través del Canal, y el tiempo logístico total sería mayor.

Desde el punto de vista estrictamente económico, Moreira considera que no se estima que el proyecto pueda generar una crisis en el movimiento de carga por Panamá. Incluso sugiere que, si el Canal ajustara peajes, la competitividad de estas rutas alternativas podría quedar en entredicho.

No obstante, introduce un matiz relevante: si predominan consideraciones geopolíticas sobre las económicas, las decisiones podrían priorizar seguridad de suministro y diversificación de rutas, incluso con mayores costos.

Al preguntarle si el proyecto mexicano podría convertirse en corredor alternativo hacia rutas de Asia (incluyendo China e India) hacia los mercados de consumo de Estados Unidos y Europa, Moreira respondió que: “sí en casos extremos”.

En síntesis, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec no desplaza hoy la centralidad del Canal de Panamá, pero sí redefine el tablero regional. Más que un reemplazo inmediato, emerge como un competidor estratégico en nichos específicos —energía, comercio Europa–América, cadenas industriales— y como una válvula logística en tiempos de tensión climática o geopolítica.