Moody’s mantiene calificación de Panamá en Baa3 con perspectiva negativa

En su última revisión, Moddy’s advierte sobre la deuda y el déficit en Panamá.
  • 30/05/2026 00:00

La perspectiva negativa responde a la fragilidad del proceso de consolidación, marcada por rigideces presupuestarias y una base tributaria estrecha

La agencia calificadora Moody’s Ratings anunció la conclusión de su revisión periódica de las calificaciones soberanas de Panamá, manteniendo la nota de largo plazo en Baa3 con perspectiva negativa. Con esta calificación el país mantiene el grado de inversión, aunque el reto sigue siendo no perderlo.

El informe destaca avances en la consolidación fiscal, pero advierte que persisten riesgos estructurales que limitan la sostenibilidad de las finanzas públicas. Según Moody’s, el perfil crediticio del país se apoya en un crecimiento económico sostenido, altos niveles de inversión y el papel estratégico del Canal de Panamá en el comercio mundial. La dolarización oficial continúa siendo un factor positivo al reducir riesgos cambiarios y abaratar el financiamiento soberano, aunque la agencia subraya que la carga de deuda y los indicadores de asequibilidad se han deteriorado desde 2023, lo que presiona la fortaleza fiscal del país.

Las medidas de consolidación aplicadas en 2025 permitieron reducir el déficit del sector público no financiero a 3.7% del PIB, por debajo del techo de 4% establecido en la regla fiscal y del 6.2% registrado en 2024. Este ajuste se logró principalmente mediante recortes en la inversión de capital, lo que refleja disciplina fiscal pero también la necesidad de reformas más duraderas.

En el primer trimestre de 2026, el déficit se ubicó en 1.4% del PIB, apoyado por mayores ingresos y control del gasto. Ante estas cifras, el economista Raúl Moreira explica que “es difícil para las agencias calificadoras de riesgo poder degradar la calificación de riesgo de un país que a pesar de una carga de deuda bastante alta, la economía sigue creciendo de forma importante y con buenas perspectivas de seguir hacerlo, mientras que el déficit fiscal que algunas veces excede los límites de la Ley de Responsabilidad Social Fiscal tiende a estar controlado”.

Moreira explicó que entre las medidas que recomienda Moody’s para obtener una perspectiva estable —en vez de la negativa que reitera actualmente— incluye la reducción del déficit y el fortalecimiento de la transparencia.

“Estos dos objetivos se podrían alcanzar ambos logrando que los procesos de contratación pública sean verdaderamente transparentes y que los proyectos que ejecute el Estado cuesten lo que dicen costar y no como los medios reportan últimamente”, expresó Moreira.

A juicio del también catedrático universitario y expresidente del Colegio Nacional de Economistas, “hay que tener mucho cuidado cuando se mira la tercera recomendación de ampliar los ingresos públicos, porque se podría correr del peligro de pensar que como tenemos comparativamente una baja carga tributaria, el camino sería un incremento de impuestos tales como el regresivo ITBMS, en vez de que de una vez por todas, se muestre voluntad política de combatir la evasión y la defraudación fiscal que según reportes de la propia DGI suman miles de millones de balboas”.

En cuanto al perfil institucional, Moody’s otorga a Panamá una fortaleza económica de nivel “baa1”, sustentada en su tamaño medio y altos ingresos, y una calificación de “ba1” en instituciones y gobernanza, donde destaca la gestión efectiva de la Autoridad del Canal pero señala desafíos en transparencia fiscal.

La fortaleza fiscal se ubica en “ba3”, reflejo de la elevada deuda, mientras que la susceptibilidad a riesgos se mantiene en “baa”, con énfasis en presiones sociales que podrían afectar la dinámica fiscal.

A mediano plazo, Moody’s proyecta que el déficit se reducirá gradualmente y la deuda se estabilizará en torno al 66–67% del PIB, mientras los costos de intereses tenderán a disminuir tras los picos recientes. La calificadora reconoce que el gobierno explora reformas para aumentar la flexibilidad fiscal y consolidar los avances, aunque advierte que los riesgos de implementación son elevados debido a las limitaciones políticas.

La perspectiva negativa responde a la fragilidad del proceso de consolidación, marcada por rigideces presupuestarias y una base tributaria estrecha. Moody’s advierte que una mejora hacia perspectiva estable dependerá de medidas sostenibles para reducir el déficit, fortalecer la transparencia y ampliar los ingresos públicos.

Por el contrario, la ausencia de políticas efectivas que eviten un mayor deterioro fiscal podría derivar en presiones adicionales a la baja sobre la calificación. La agencia también señala un posible factor positivo: la reanudación de operaciones de la mina Cobre Panamá, que aportaría ingresos recurrentes y aliviaría las cuentas fiscales.

No obstante, la credibilidad de la política fiscal será determinante para sostener la confianza de los inversionistas y mantener el costo de financiamiento en niveles manejables.