Moody’s Ratings: El crecimiento económico de Panamá aún no logra impulsar el crédito bancario

  • 07/11/2026 00:00

La agencia explica que las actividades que actualmente lideran el crecimiento económico generan una menor demanda de financiamiento por parte de hogares y pequeñas empresas en comparación con otros sectores tradicionalmente vinculados al consumo y a la construcción

A pesar del sólido crecimiento económico que mantiene Panamá, el sistema bancario continúa enfrentando desafíos para impulsar el crédito dentro del mercado local. Así lo revela un reciente análisis de Moody’s Ratings, que advierte sobre una creciente desconexión entre el dinamismo de la economía y la evolución de la cartera crediticia nacional.

De acuerdo con la calificadora internacional, Panamá sigue siendo una de las economías de mejor desempeño en América Latina gracias a sectores como logística, transporte, servicios empresariales e infraestructura. Sin embargo, ese crecimiento no se ha traducido en una expansión equivalente del financiamiento bancario.

Según el informe, durante el primer semestre de 2026 el crédito nominal registró un crecimiento de apenas 1,3% interanual, mientras que, ajustado por inflación, mostró una contracción cercana al 1%, convirtiéndose en el resultado más débil observado desde la pandemia.

Esta situación responde, en gran medida, a los cambios estructurales que experimenta la economía panameña. Moody’s explica que las actividades que actualmente lideran el crecimiento económico generan una menor demanda de financiamiento por parte de hogares y pequeñas empresas en comparación con otros sectores tradicionalmente vinculados al consumo y a la construcción.

Como resultado, los bancos han comenzado a ajustar sus estrategias de negocio, buscando nuevas oportunidades tanto en el mercado regional como en segmentos con mejores márgenes de rentabilidad.

Uno de los fenómenos más relevantes identificados por la calificadora es el incremento de los préstamos internacionales. La cartera crediticia dirigida a clientes no residentes creció 6,6% interanual hasta septiembre de 2026 y ya representa aproximadamente el 30% del total de los préstamos del sistema bancario panameño, una cifra significativamente superior al 21% registrado en 2019.

Este cambio refleja la capacidad de los bancos panameños para aprovechar su posición como centro financiero regional. No obstante, Moody’s advierte que la expansión hacia otros mercados también implica una mayor exposición a riesgos económicos y regulatorios en distintas jurisdicciones, lo que obliga a las entidades a mantener altos estándares de gestión y supervisión.

Mientras crece la actividad internacional, algunos segmentos tradicionales del mercado doméstico continúan mostrando señales de debilidad. El informe destaca que el crédito destinado a la construcción registró una disminución de 4% interanual a septiembre de 2026. Esta caída responde, entre otros factores, al exceso de inventario inmobiliario acumulado en los últimos años y a una menor disposición de los desarrolladores para iniciar nuevos proyectos.

La cartera hipotecaria también ha perdido dinamismo. Moody’s señala que los cambios introducidos desde 2023 en los programas de interés preferencial han generado incertidumbre en el mercado, afectando el ritmo de aprobación de nuevos préstamos para vivienda. Aunque el sector mantiene relevancia dentro del sistema financiero, su crecimiento es considerablemente menor al observado en años anteriores.

Por el contrario, el crédito al consumo se ha consolidado como uno de los segmentos más dinámicos de la banca panameña. Los préstamos personales, las tarjetas de crédito y el financiamiento para vehículos impulsaron un crecimiento aproximado de 5% interanual hasta septiembre de 2026.

Sin embargo, la calificadora subraya que este desempeño continúa siendo moderado en comparación con otros mercados de la región. Entre las razones destacan el elevado nivel de bancarización existente en Panamá y la concentración del sector financiero en un grupo limitado de grandes entidades.

Otro aspecto positivo recogido por el informe es la mejora gradual de la calidad de los activos. Los préstamos con más de 90 días de morosidad representaban el 2,2% de la cartera bruta a septiembre de 2026, una reducción frente al 2,9% registrado en 2023. Este comportamiento refleja avances en la recuperación económica y en las estrategias de administración de riesgo implementadas por las entidades financieras.

No obstante, Moody’s advierte que aún persisten riesgos asociados a exposiciones heredadas en el sector construcción y a la significativa dependencia de garantías respaldadas por bienes raíces.

La agencia también señala que la entrada en vigor de mayores requerimientos regulatorios de capital, previstos de manera gradual hasta 2027, incentivará a las entidades financieras a mantener políticas de otorgamiento de crédito más conservadoras y selectivas.

En este contexto, el sistema bancario panameño atraviesa una etapa de transformación caracterizada por una mayor diversificación geográfica, una creciente relevancia de los negocios regionales y una estrategia más prudente en la concesión de créditos. Aunque los fundamentos económicos del país continúan siendo sólidos, Moody’s considera que el crecimiento del financiamiento local seguirá enfrentando limitaciones estructurales en el corto y mediano plazo.

Para la calificadora, el principal reto de la banca será encontrar el equilibrio entre aprovechar las oportunidades que ofrece la expansión regional y mantener la solidez financiera que ha caracterizado históricamente al centro bancario panameño, en un entorno donde el crecimiento económico avanza a un ritmo mayor que la recuperación del crédito doméstico.