‘Nuestro programa país prevé movilizar más de $20 millones en Panamá’: Rene Orellana, de la FAO
- 02/09/2026 00:00
En una entrevista exclusiva con La Estrella de Panamá, el subdirector general y representante regional Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura destacó los avances de Panamá en seguridad alimentaria y anuncia una mayor movilización de recursos para enfrentar los desafíos productivos, climáticos y alimentarios
Panamá y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) definieron una nueva hoja de ruta para los próximos cuatro años con la firma del Programa Marco País, instrumento que orientará la cooperación entre la organización y el Gobierno.
En una entrevista exclusiva con La Estrella de Panamá, Rene Orellana Halkier, subdirector general y representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, explicó los principales ejes de este acuerdo, los avances de Panamá en materia de seguridad alimentaria y los desafíos que enfrenta la región ante fenómenos climáticos, aumentos de precios y alteraciones en las cadenas de suministro.
Es un instrumento que guía la acción de FAO en los próximos cuatro años. Es un documento elaborado en coordinación con el Gobierno y aborda varias áreas estratégicas: innovación, digitalización, restauración productiva, fortalecimiento de la sanidad animal y vegetal, apoyo técnico y extensionismo, pesca, acuicultura, seguridad alimentaria y nutricional y cooperación Sur-Sur.
Estas áreas van a guiar el trabajo de coordinación y de apoyo de FAO al Gobierno y al Plan Nacional del Gobierno.
Algunos temas específicos que nos parecen estratégicos se relacionan con el apoyo a las políticas de mercados de alimentos baratos y nutritivos. Esto tiene que ver con la asequibilidad y el acceso de la población a mercados de alimentos en condiciones de precios, calidad y nutrición importantes para mejorar la alimentación de la población.
Panamá tiene un programa súper importante que hay que resaltarlo, que son los Mercados para el Pueblo, una política que promueve circuitos comerciales de acceso a los consumidores y los productores y la cercanía de estos mercados a poblaciones que requieren comprar alimentos a precios asequibles.
Asimismo, tenemos un proyecto muy importante en el Corredor Seco, particularmente en el Arco Seco de Panamá, que se enfoca en fortalecer la gestión de cuencas y proveer servicios financieros a los pequeños productores agropecuarios para mejorar la productividad, incorporar digitalización y construir infraestructura de agua y riego.
Es otra área importante. La alimentación escolar ha sido central en un gran logro que ha tenido Panamá. Panamá ha logrado bajar el índice de prevalencia de subalimentación de casi 23% en inicios del año 2000 a 4.7% actual.
Esto quiere decir que las personas en condición de prevalencia de subalimentación son cada vez una cantidad menor en el país. El apoyo a la alimentación escolar y a políticas que promuevan el acceso a alimentos baratos y nutritivos forma parte de un conjunto de políticas que pueden tener un impacto importante en la salud de la población.
FAO es una institución de conocimiento. Esto implica el acompañamiento técnico en temas de salud animal y salud de plantas, combatir enfermedades que pueden deteriorar severamente la calidad de los alimentos, así como el apoyo en extensionismo y políticas que desarrolla el Gobierno.
Otra área importante es la movilización de recursos para la gestión forestal, el manejo de cuencas y la reducción de la deforestación. Son áreas en las que FAO trabaja de manera muy intensa y con una larga experiencia.
FAO está movilizando alrededor de $18 millones en Panamá y estamos previendo incrementar significativamente esa movilización de recursos en el marco del nuevo programa país de los próximos cuatro años. Nuestro programa Marco País prevé movilizar recursos adicionales. Estamos hablando de probablemente más de $20 millones en estos cuatro años. Serían para los distintos programas y proyectos en los que vamos a avanzar.
En el caso del Corredor Seco, que incorpora seis países y seis cuencas, se ha previsto movilizar alrededor de $268 millones para todo el programa en Centroamérica, y parte de esos recursos van a venir a Panamá.
El informe SOFI establece que hay grandes logros. Uno de ellos es que la prevalencia de subalimentación ha bajado significativamente: estamos en 4.7%. Hay que hacer un esfuerzo mayor. Debemos llegar a 2.5 y seguir bajando.
Pero hay todavía grandes retos. Uno de ellos es la obesidad, que está creciendo en América Latina y el Caribe. Esto requiere políticas, información sobre calidad alimentaria, provisión y producción de alimentos nutritivos y la difusión de estos alimentos para contar con una dieta saludable.
En Latinoamérica y el Caribe estamos hablando de una canasta familiar de alimentos nutritivos en el orden de $4.90 al día. Panamá está debajo de este promedio, con alrededor de $4.46. Hay que seguir trabajando en esto. El SOFI identifica que gran parte del precio de los alimentos se concentra en el proceso postcosecha: cuando el alimento sale de la finca y llega al consumidor, alrededor del 70% al 75% del costo se genera en ese intermedio. Esto se debe a problemas de logística, transporte, cadena de frío e intermediación comercial que encarecen el producto.
Los fenómenos naturales, climáticos y los eventos extremos afectan la producción de alimentos, pero también el transporte, la infraestructura y toda la cadena de valor. El Niño, si no tomamos previsiones, puede generar una probabilidad de sequía que supere el 50% de cobertura de algunas zonas agrícolas.
Para enfrentarlo, es necesario desarrollar capacidades de resistencia y resiliencia en los sistemas productivos, trabajando con los productores, en el territorio y en el agroecosistema. Esto implica desarrollar fuentes de agua, mejorar la captación y los embalses, y fortalecer la gestión y prevención ante sequías, inundaciones, deslizamientos, desbordamientos de ríos y otros eventos extremos.
También existen otros escenarios complejos, como terremotos y sismos, así como conflictos geopolíticos que pueden afectar la provisión de fertilizantes sintéticos. Su escasez está generando problemas para incrementar la producción y afectando los ciclos agrícolas. En todos estos casos, hay que fortalecer los mercados de alimentos asequibles y nutritivos, las rutas de acceso y abasto, los mercados mayoristas y los circuitos comerciales cortos; además de mejorar carreteras y caminos rurales, el transporte, la cadena de frío y la logística.
También es importante fortalecer a los productores, mejorar su productividad y facilitar su acceso al crédito. En el Corredor Seco, la FAO desarrolla mecanismos para transferir recursos financieros del Fondo Verde del Clima y del Banco Centroamericano, a través de la banca comercial e instituciones microfinancieras, directamente a los pequeños productores. Hay que movilizar fondos privados para llegar al pequeño productor, además de los fondos públicos.
Hay que trabajar en el fortalecimiento de mercados de alimentos asequibles y nutritivos, mejorar rutas y caminos rurales, desarrollar sistemas de transporte, cadena de frío y logística. También es importante fortalecer a los productores, mejorar su productividad y facilitarles el acceso al crédito. FAO está desarrollando en el Corredor Seco mecanismos para transferir recursos financieros del Fondo Verde del Clima y del Banco Centroamericano, a través de banca comercial e instituciones microfinancieras, directamente al pequeño productor. Hay que movilizar los fondos privados para llegar al pequeño productor, además de los fondos públicos.
Las perturbaciones climáticas, geofísicas y los conflictos geopolíticos pueden afectar el incremento de precios. Los fertilizantes sintéticos se han encarecido y, en un escenario complejo de El Niño, es muy probable que los rendimientos disminuyan. Esto puede implicar que alrededor del 2% de la producción mundial de cereales sea seriamente afectada.
Por eso hay que pensar en medidas que permitan manejar mejor esa coyuntura: garantizar la provisión suficiente de alimentos, desarrollar acciones de almacenamiento y no limitar el comercio de alimentos transfronterizos en un escenario crítico.
También hay que fortalecer la capacidad de producción y la productividad de los alimentos en cada país.
La probabilidad del incremento de precios lo estamos viendo que se está haciendo realidad. Esto implica la necesidad de desplegar un conjunto de acciones integrales y sistémicas para amortiguar el incremento de los precios de los alimentos. Entre ellas están los circuitos comerciales locales, el mejoramiento de la productividad e incrementar, por ejemplo, la producción de arroz, que es un tema central en el caso de Panamá.
También debe haber flujos comerciales de alimentos que no estén cargando el peso de tarifas sumamente altas que podrían afectar directamente al consumidor final.
Ciertamente. Los procesos vinculados al mapeo y zonificación de áreas posiblemente afectadas por eventos extremos, así como la información y los datos, son centrales en la prevención. Una de las capacidades que tiene FAO es proveer información, hacer seguimiento y monitoreo de la capacidad de resiliencia de esas áreas e intervenir en el mejoramiento de los componentes que las hacen vulnerables.
Esto no va a parar El Niño, ni La Niña, ni los efectos de los conflictos de Medio Oriente, pero nos va a permitir manejar mejor algunas variables que actualmente no podemos manejar.
Saludar el liderazgo del Gobierno, de la Cancillería, del canciller que ha estado presente, del ministro de Agricultura y la confianza depositada en FAO, que no defraudaremos. Llevamos decenas de años juntos. Panamá es un miembro de FAO. La FAO es un patrimonio de los países del mundo y tiene una misión: es una institución de conocimiento y de ciencia y esa misión es acompañar a los gobiernos en la provisión de información, en la construcción de información y el desarrollo de políticas lideradas siempre por los gobiernos.
Rene Orellana Halkyer fue designado por el Director General de la FAO, QU Dongyu, como subdirector general y representante regional para América Latina y el Caribe (RLC), a partir del 1 de noviembre de 2025.