Nuevas normas del Codex Alimentarius abren paso a los alimentos panameños en Europa

Las nuevas normas internacionales facilitarán el acceso de la oferta agroalimentaria panameña al mercado europeo.
  • 29/07/2026 00:00

El delegado de Panamá ante el organismo, Joseph Gallardo, destacó que las directrices aprobadas en Ginebra brindan el respaldo científico necesario para evaluar productos locales y facilitar su ingreso a mercados de alta exigencia como el europeo

Las recientes decisiones adoptadas en la 49.ª Comisión del Codex Alimentarius, celebrada del 6 al 10 de julio de 2026 en Ginebra, Suiza, representan un avance estratégico para la competitividad del sector agroalimentario nacional.

Joseph Gallardo, delegado principal de Panamá y Punto de Contacto Codex de la Dirección General de Normas y Tecnología Industrial del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), explicó que los nuevos estándares aprobados otorgarán el respaldo técnico necesario para que la producción alimentaria local acceda a plazas internacionales de alta exigencia, como la Unión Europea.

Gallardo detalló que la aprobación de las nuevas directrices sobre el uso del etiquetado precautorio de alérgenos, junto con la iniciativa técnica coliderada por Panamá para fijar principios de análisis de riesgos en nuevas fuentes de alimentos y sistemas de producción, permitirá evaluar alimentos de consumo habitual en Panamá y en la región latinoamericana bajo criterios científicos de validez universal.

A juicio del representante del MICI, contar con referencias técnicas sustentadas en evidencia científica reducirá las trabas normativas y la incertidumbre en los procesos de exportación, fortaleciendo la confianza de los importadores internacionales.

Ajuste técnico al etiquetado y gestión del riesgo residual

Uno de los principales hitos de la sesión de Ginebra fue la incorporación de nuevas directrices internacionales como anexo a la Norma general para el etiquetado de los alimentos preenvasados (CXS 1-1985).

La medida, informada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), responde a la necesidad de corregir las distorsiones comerciales derivadas de la falta de estandarización en frases como “puede contener”.

Las alergias alimentarias afectan al 4.3 % de la población mundial con reacciones que oscilan desde afecciones leves hasta anafilaxis potencialmente mortal.

No obstante, el uso indiscriminado de advertencias preventivas provocaba que los consumidores evitaran alimentos inocuos o perdieran confianza en las alertas, al tiempo que exponía a las empresas a discrepancias de etiquetado en aduanas.

El organismo regulador —creado de manera conjunta por la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS)— puntualizó que la presencia no deseada de alérgenos puede ocurrir de forma involuntaria durante la fabricación, transporte o almacenamiento. Un ejemplo de esto ocurre cuando una tableta de chocolate sin frutos secos se elabora en líneas compartidas con productos que sí los contienen, o cuando insumos como harina, leche en polvo o semillas de sésamo se transfieren durante la manipulación, explicó.

El nuevo marco normativo dictamina que la mención precautoria no podrá emplearse como un sustituto de las Buenas Prácticas de Fabricación (BPF).

Las industrias solo podrán incluir estas advertencias cuando, tras implementar las medidas de gestión correspondientes, una evaluación científica demuestre que persiste un riesgo residual.

El estándar se fundamenta en siete consultas conjuntas de expertos de la FAO y la OMS, y complementa el Código de prácticas sobre la gestión de los alérgenos alimentarios (CXC 80-2020).

Liderazgo panameño y proyección de la oferta local

En el contexto de las deliberaciones en Ginebra, la delegación nacional —encabezada por el embajador Juan Castillero, representante permanente ante la ONU y Organismos Internacionales, junto Gallardo por parte del MICI— asumió un rol protagónico al coliderar con la Unión Europea el desarrollo de principios de análisis de riesgos para nuevas fuentes y sistemas de producción alimentaria.

El punto de contacto del Codex precisó que este trabajo permitirá establecer parámetros de evaluación para productos emblemáticos de la dieta cotidiana panameña y regional, como el tamal y los huevos de leche.

Al contar con referentes técnicos internacionales, estos alimentos dispondrán de la base regulatoria requerida para fundamentar su inocuidad ante autoridades sanitarias extranjeras, allanando el camino para su eventual comercialización en Europa.

Además de este proyecto, Panamá aporta de forma continua su experiencia en comités técnicos del Codex vinculados a contaminantes, nutrición, etiquetado y procedimientos de importación y exportación de alimentos.

El MICI resaltó que esta participación técnica se enmarca en la estrategia del Gobierno del presidente José Raúl Mulino para posicionar a Panamá como un referente regulatorio en Latinoamérica y el Caribe, diversificar la oferta exportable y modernizar los Reglamentos Técnicos Nacionales con base en el consenso científico de los 188 países miembros del Codex Alimentarius.